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Fiestas patrias Las amenazas del 2027

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA 13 sep 2026 - 04:03

 E Sta semana inició un nuevo proceso electoral en México, donde a nivel federal se renovarán las 500 curules de la Cámara de Diputados y a nivel local casi 20 mil cargos, entre ellos 17 gubernaturas, 31 Congresos estatales (todos, con excepción de Coahuila) y Ayuntamientos en 30 entidades (con excepción de Durango y Veracruz); en el caso de nuestro estado, únicamente se renovarán las 25 curules del Congreso Local. Más allá de la numeralia, para una cantidad considerable de ciudadanos apáticos o indiferentes, esto será más de lo mismo, es decir, otro ciclo electoral, con más promesas incumplidas, más espectaculares y canciones por doquier, más descalificaciones entre los actores políticos y más gastos innecesarios. Por otro lado, estarán quienes ven esto como la oportunidad de cambiar o refrendar la confianza en las autoridades electas.Indudablemente, los procesos electorales tienen áreas de oportunidad, y cada proceso tiene un contexto particular que lo hace único; durante la sesión del INE de inicio del proceso electoral, fueron muy evidentes los mensajes con ideas encontradas. Mientras unos consejeros consideraban que la elección exige autocrítica, controles y vigilancia, la Presidencia del INE transmitió confianza en la capacidad profesional de la institución.

Por un lado, el consejero Arturo Castillo sostuvo que el país se encuentra ante "el escenario perfecto para una elección cuestionada", señalando que los partidos realizan actividades electorales antes de los tiempos legales; que se asignan cada vez más responsabilidades al INE, pero con la amenaza de reducir sus recursos; y existe una autoridad electoral que ha debilitado su voluntad de arbitrar. De igual manera, el consejero Martín Faz puso el acento en la concentración de decisiones y en la flexibilización de controles, cuestionó verificaciones para quienes deseen participar como observadores electorales y el tratamiento aprobado para las llamadas "boletas planchadas". Por su parte, la consejera presidenta Guadalupe Taddei defendió el profesionalismo del Sistema Electoral Nacional, afirmando que la estructura no debe distraerse por pronósticos negativos y recordó que el Instituto no rinde cuentas al país completo. Y todos tienen algo de razón; las elecciones mexicanas no dependen únicamente de los desencuentros entre las consejerías. Existe una estructura técnica con décadas de experiencia, capaz de instalar casillas, capacitar ciudadanos, actualizar el padrón, operar conteos rápidos y producir resultados preliminares; pero esto no vuelve innecesaria la autocrítica. Justo un día antes se había presentado la renuncia de la Secretaria Ejecutiva; aunque la maquinaria comenzó a caminar, su principal posición operativa volvió a quedar en manos de una encargaduría; viene también ya un recorte muy anunciado al presupuesto del INE para organizar las elecciones.

Durante los próximos meses tendremos indicadores más concretos para evaluar al árbitro: cómo enfrenta los actos anticipados, cómo fiscaliza los recursos, cómo protege la neutralidad gubernamental, cómo cubre sus vacantes, cuánto presupuesto recibe y cómo explica sus decisiones divididas. Sencillamente, las elecciones confiables se construyen respondiendo a cada advertencia con información, controles y decisiones verificables.

X: @omarortegasoria

La hermosa princesa vio en su jardín un feo sapo que le dijo: "Soy un príncipe encantado por una infame bruja. Si me das un beso se romperá el hechizo". Le dio el beso, y el sapo se convirtió en un apuesto mancebo. La princesa lo llevó a su alcoba. Y entonces la que quedó encantada fue ella. El untuoso oficinista comentó: "La trayectoria de Andidito dentro de la compañía es verdaderamente impresionante. En unos pocos meses llegó a ser el director, y eso que empezó como simple hijo del dueño de la empresa". Pomponona, vedette de mucha moda, declaró con acento de reproche: "No sé cómo hay mujeres que sólo ven en los hombres su dinero, habiendo también joyas, coches, casas.". "¡No te mueras, Ultimio, no te mueras! -clamaba con desesperación la desolada esposa junto al lecho de agonía de su marido-. ¡Recuerda que no me sienta bien el color negro!". Capronio es un cabrón -su nombre ya lo indica-, un hombre ruin y desconsiderado. En la papelería del barrio compró un mapamundi escolar de 12 pesos. Le explicó al encargado: "Es el regalo de cumpleaños para mi mujer. Siempre me ha dicho que quiere conocer el mundo". Corín Tellado (1927-2009) fue autora de centenares de novelas del género llamado del corazón. Era objeto de burletas por parte de escritores que a sí mismos se daban el título de serios. Les molestaba su inmensa popularidad, el enorme número de lectores que tenía. La tachaban de cursi y sensiblera. Vargas Llosa, a contracorriente de la opinión general, vio lo positivo en ella, y la exaltó en un precioso artículo que guardo: "La escribidora". En él alabó con generosidad su disciplina en el trabajo, la constancia para cumplir su oficio. Llegué a leer algunos de los textos de Corín, pues varias amigas mías compraban asiduamente las revistas donde aparecían sus novelas por entregas, y recuerdo expresiones suyas repetidas una y otra vez: "Sus ojos eran del color del tiempo"; "Tenía un no sé qué que qué sé yo". Se me disculpará esa larga digresión de la cual me valí sólo para recordar a Rosibel, quien al regresar una noche al departamento que compartía con su amiga Susiflor le dijo fatigada y satisfecha: "Siempre supe que mi novio Pitorrango tenía un no sé qué. Esta noche supe que tiene un ya sé qué". En el Bar Ahúnda el solitario bebedor le confió al cantinero: "Desde que mi esposa me dejó para irse con otro hombre, vago sin rumbo por las calles". "¿La extraña mucho, señor?" -se compadeció el barman. "No -replicó el hombre-. Lo que sucede es que se llevó la llave de la casa". El paciente del doctor Duerf, psiquiatra, se tendió en el diván con los pies hacia la cabecera. Le preguntó el analista, libreta y lápiz en las manos: "¿Y desde cuándo tiene usted esa obsesión por ser distinto a los demás?". La rubia del 14, cubierta sólo por vaporoso negligé, llamó a la puerta de la vecina y le dijo: "Aquí tiene la taza de azúcar que me mandó pedir con su marido. Él vendrá tan pronto se reponga un poco". Aquel desdichado hombre yacía en una cama de hospital, vendado de pies a cabeza igual que momia egipcia. Un compañero de trabajo fue a verlo para cumplir una de las obras de misericordia enumeradas por el P. Ripalda -la P. es de Padre- en su olvidado Catecismo: visitar a los enfermos. Le preguntó al doliente: "¿Qué te sucedió?". Con feble voz dio la respuesta el lacerado: "Me golpeó un compadre". "¿Por qué?" -se sorprendió el otro. "Porque le di la razón". "¿Cómo es eso?" -exclamó el visitante. Relató el postrado: "Presumió en círculo de amigos: 'Mi mujer hace el amor como ninguna otra'. Y yo le dije: 'Tiene usted razón, compadre. Soy testigo de eso'". FIN.

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