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A simple vista parecen un papel sin importancia. Se reciben, se doblan, se guardan en la cartera o terminan olvidados en una bolsa. Pero detrás de ese gesto cotidiano hay un detalle que ha comenzado a llamar la atención: algunos tickets de compra contienen sustancias químicas que podrían pasar a la piel.
Se trata del BPA o bisfenol A, un compuesto que puede estar presente en el papel térmico usado para imprimir recibos en supermercados, farmacias, tiendas y otros negocios. Aunque muchas personas apenas los tocan unos segundos, especialistas han advertido que la exposición frecuente sí merece atención.
¿Qué tienen los tickets de compra?
El BPA forma parte de algunos tipos de papel térmico y ayuda a que la impresión aparezca sin necesidad de tinta tradicional. El problema es que esta sustancia no está completamente fija en el papel, por lo que puede transferirse con el contacto.
Eso significa que, al sostener un ticket, una pequeña cantidad podría quedar en la piel. En la mayoría de los casos, un contacto ocasional no se considera un riesgo grave, pero la preocupación aumenta cuando esta exposición se repite constantemente.
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¿Quiénes podrían estar más expuestos?
El mayor foco de atención no está tanto en quien recibe un ticket de vez en cuando, sino en quienes los manipulan durante buena parte del día, como cajeros, empleados de tiendas o personas que trabajan de manera continua con recibos impresos.
En estos casos, la exposición repetida a bisfenoles es la que ha sido analizada en distintos estudios por sus posibles efectos sobre el sistema hormonal.
El detalle que pocos conocen: gel y crema
Uno de los puntos más llamativos es que el uso de gel antibacterial, crema o loción podría favorecer la absorción de estas sustancias a través de la piel.
Por eso, algunos especialistas recomiendan evitar tocar tickets justo después de aplicar este tipo de productos, sobre todo si se trata de una actividad constante y no de un contacto esporádico.
Los posibles efectos asociados
Diversas investigaciones han relacionado la exposición frecuente a bisfenoles con alteraciones hormonales. Entre los efectos que se han estudiado aparecen cambios en funciones del sistema endocrino, además de asociaciones con modificaciones en niveles hormonales.
Sin embargo, el mensaje principal no es generar alarma por recibir un ticket de vez en cuando, sino poner atención en un hábito cotidiano que, con el tiempo y la repetición, podría representar una exposición innecesaria.
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¿Qué recomiendan hacer?
Para reducir el contacto con este tipo de sustancias, las recomendaciones más comunes son:
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Pedir recibo digital cuando sea posible.
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Evitar manipular tickets sin necesidad.
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No conservarlos mucho tiempo en la mano.
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Lavarse las manos antes de comer.
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Evitar tocarlos justo después de usar gel antibacterial o crema.
Un hábito pequeño que vale la pena cambiar
En medio de tantos objetos que tocamos todos los días, los tickets parecen de los menos importantes. Pero justamente ahí está el detalle: por lo comunes que son, pocas veces se piensa en lo que contienen.
Cambiar pequeños hábitos, como preferir recibos digitales o lavarse las manos tras manipularlos, puede ser una forma sencilla de reducir la exposición sin complicarse de más.