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Hasta aquí llegó el corrido del 'gigante'

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO 7 sep 2026 - 04:03

El abucheo a Esteban Villegas durante la visita de Claudia Sheinbaum puso en evidencia las discordancias en la narrativa del gobernador de Durango. Una fotografía política y quizá la más inoportuna para un mandatario que, a unos días de rendir su cuarto informe, insiste en proyectar la imagen de un estado que avanza, mientras el humor social revela otra historia.

La escena ocurrió en la Velaria de la Feria Nacional Francisco Villa, un recinto tradicional y emblemático para el priismo duranguense. Ahí, frente a la presidenta de México y ante una multitud que el propio aparato estatal intentó mantener bajo control, las rechiflas y las consignas de rechazo inevitablemente terminaron imponiéndose en contra del cantante sanjuanero.

Mucho se esmeró el aparato estatal en tratar de blindar el ambiente. La movilización de burócratas buscaba -presumiblemente- garantizar una recepción favorable. Sin embargo, la operación se desbordó, pues ni siquiera quienes fueron acarreados desde la estructura oficial estuvieron dispuestos a sostener la porra, dejando en claro que el problema no es de logística, sino de carácter político.

Las expresiones de incomodidad en su rostro vinieron luego, tras el desesperado intento de Esteban Villegas por recomponer el momento elogiando a Claudia Sheinbaum, que, si bien pudo bajar momentáneamente la tensión, no logró apaciguar el descontento hacia su persona, mientras el percance ya comenzaba a propagarse como pólvora hacia las redes sociales y los medios nacionales.

En términos simbólicos, la 4T no solamente llegó a la Velaria para acompañar a la Presidenta, sino a conquistar uno de los espacios más identificados con el poder local. Y es que el recinto que durante años ha sido escenario de actos, celebraciones y demostraciones de músculo del viejo régimen terminó convertido en una caja de resonancia para el repudio contra su actual gobernador priista.

En ese contexto, tampoco es casual que Durango haya sido incluido en el primer día de la gira presidencial para la presentación del informe en provincia. Porque el retrato en sí se antojaba atractivo para enmarcar a Sheinbaum ante un priismo estatal obligado a convivir con la nueva correlación de fuerzas, y con un gobernador urgido por demostrar que conserva control territorial y respaldo ciudadano, pero que ha fracasado.

En definitiva, aquello fue un momento que no pudo ser peor para Esteban Villegas y que no podrá olvidarse de aquí al final de su sexenio, pues ocurre en la antesala de su cuarto informe de gobierno y de cara a las elecciones de 2027 y 2028. Después de esta escena, difícilmente podrá limitarse a presumir obras, cifras y resultados que ya de por sí le ha sido muy complicado dejar sustentados.

Por su parte, la presidenta fue políticamente correcta con el gobernador, pero las expresiones de su rostro no ocultaron su regocijo por ese momento. Y es que el abucheo, además de haber sido un ajuste de cuentas por aquel agravio del 'patrón', representó también los reclamos por la aplastante crisis económica del estado, la inconformidad por decisiones gubernamentales y una percepción creciente de que Durango no es seguro.

A Esteban Villegas no se le acabó el sexenio, aún, pero sí parece haber llegado al límite de su narrativa triunfalista. Lo del pasado jueves es una señal política que ya se le había advertido al gobernador, pero que aquella tarde le llegó cruda y amplificada. Muy tarde para relanzar su gobierno y recuperar la confianza de una ciudadanía que ya comenzó a hacerle saber, a gritos, que no está conforme con su gobierno. Hasta aquí le llegó su corrido al 'gigante'.

EN LA BALANZA.- Ciudadanos denunciaron a este espacio editorial sobre un retén en la carretera libre Durango-Gómez Palacio, a la altura de Cuencamé, en donde personas que se identifican como agentes de la Fiscalía estarían extorsionando a quienes transitan por esa rúa. De acuerdo con uno de los denunciantes, a él le habrían exigido cinco mil pesos para permitir el paso de su vehículo, argumentando que transportaba ropa de marcas apócrifas, mientras en el lugar se observaba una patrulla de la Policía Estatal y los supuestos agentes portaban uniformes que no corresponderían a esas corporaciones. Si estas acusaciones se confirman, estaríamos ante una posible red de extorsión operando a plena carretera y utilizando el nombre de las instituciones para lucrar con los ciudadanos. ¿No que en Durango ya no hay extorsiones?

X: @Vic_Montenegro

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