Estamos ya en la tercera semana de una guerra que comenzó con la expectativa por parte de los Estados Unidos y de Israel era que se trataría de un conflicto que acabaría de una manera rápida, sobre todo si la población se levantaba en contra del régimen teocrático que mantiene el control de la población por medio del miedo, la última ola de manifestaciones en contra del régimen iraní se dio a finales de 2025 y principios de 2026 y tuvo como resultado el asesinato de miles de personas por parte del régimen.
Pero, aunque hay una gran cantidad de personas que están en contra del régimen, por otro lado, al tratarse de un régimen basado en la religión, también hay una parte de la población que no se levanta en contra del régimen iraní debido a sus creencias religiosas.
Dicho esto, tres semanas después de que comenzó la guerra y aun considerando el asesinato por parte de Israel de sus principales líderes, el régimen teocrático de Irán tiene todavía en control del país, amenazando a la población con el mismo nivel de violencia que tuvo contra sus ciudadanos en las manifestantes más recientes y, aunque diezmado en su capacidad militar, sigue enviando drones hacia infraestructura petrolera y civil de países vecinos y mantiene cerrado el estrecho de Ormuz, ya que los barcos que transitan por esa vía marítima con petróleo y sus derivados o con mercancías, tienen el temor fundado de que serán atacados por Irán si cruzan el estrecho.
El punto que quiero destacar en esta entrega es que las consecuencias inesperadas de la guerra están comenzando a sentirse entre la población de los Estados Unidos en al menos dos sentidos, uno económico y otro político.
Por un lado el precio de los combustibles ha comenzado a subir en los Estados Unidos y eventualmente puede tener un impacto inflacionario en los precios de bienes y servicios. Por otro lado, la opinión pública refleja que los ciudadanos estadounidenses están cuestionando las razones de su gobierno para bombardear Irán, preguntándose si realmente tienen que ver con nulificar la capacidad de Irán de producir armas nucleares o si tiene más que ver con la prioridad de Israel desde hace décadas de acabar con el régimen iraní, que, de acuerdo a la evaluación del gobierno israelí, representa una amenaza existencial para el estado judío.
Hay una frase de Winston Churchill que tiene especial relevancia en el contexto en que se encuentra hoy Estados Unidos. La traduciré tratando de mantener el sentido de las palabras en inglés de Churchill, por lo que añadiré entre paréntesis el contexto en el que entiendo la frase: "El estadista (gobernante) que cede a la fiebre de la guerra debe darse cuenta de que, una vez dada la señal (una vez tomada la decisión de ir a la guerra), ya no es el dueño de esa política (entendiendo la decisión de ir a la guerra como una decisión de gobierno), sino esclavo de eventos imprevisibles e incontrolables. Aprendamos nuestras lecciones."
El rumbo que siga la guerra en Irán durante las siguientes semanas tendrá un impacto en el gobierno de los Estados Unidos que todavía no es posible predecir. En noviembre se renovará una tercera parte del Senado y la totalidad de la Cámara de Representantes. Si crece el descontento con el gobierno del Presidente Trump por un repunte inflacionario y aumentan los cuestionamientos de la población sobre las razones para ir a la guerra con Irán, el partido republicano puede perder la mínima ventaja que tiene en el Senado y perder escaños que tiene ahora en la Cámara de Representantes, con lo que disminuiría el poder que tiene el Presidente Trump para llevar a cabo sus iniciativas.
X: @jesusmenav