La invitación de España a la presidenta encargada - o dictadora interina - de Venezuela, Delcy Rodríguez, a la Cumbre Iberoamericana que se realizará en Madrid en noviembre marca un nuevo hito en la vergonzosa legitimación del régimen venezolano.
La cumbre del 4 y 5 de noviembre, a la que están invitados todos los jefes de Estado de America Latina y el Caribe, permitirá que Rodríguez se codee con presidentes democráticamente electos de toda la región.
Hasta el momento en que escribo estas líneas, no hay indicios de que deba cumplir ninguna condición, como liberar a los casi 500 presos políticos que siguen en las cárceles venezolanas o anunciar un calendario de elecciones libres.
Rodríguez ya hizo su primer viaje oficial el 9 de abril a Granada, y el 26 de abril realizó el segundo, a Barbados, en ambos casos para impulsar una "agenda de trabajo estratégica" con países del Caribe.
Antes de condenar la lamentable invitación a Rodríguez del Gobierno de España, convengamos en que el primero en normalizar la figura de Rodríguez fue el presidente Donald Trump.
Desde poco después de la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero, Trump ha elogiado a Rodríguez una y otra vez. Trump calificó a la exvicepresidenta de Maduro y cómplice de la brutal represión a los opositores pacíficos venezolanos como "una persona excelente" y "maravillosa", y aseguró que Rodríguez "ama su país".
En las últimas semanas, el Gobierno de Trump ha restablecido relaciones diplomáticas con Venezuela tras siete años de ruptura, permitiendo que los diplomáticos de ambos países reabran sus respectivas sedes.
Simultáneamente, Trump eliminó sanciones petroleras a Venezuela, reiniciando las exportaciones de crudo venezolano a Estados Unidos y generando cientos de millones de dólares para el régimen venezolano.
El 30 de abril se reiniciaron los vuelos directos de Miami a Caracas, que estaban interrumpidos desde 2019.
Había un ambiente de "fiesta" en la sala de espera del aeropuerto de Miami, donde se habían congregado diplomáticos de Caracas y Washington, según reportó la periodista Vera Bergengruen, del Wall Street Journal, en su cuenta de X.
Me pregunto qué estaban celebrando. Según el Gobierno de Trump, todo esto forma parte de un proceso de tres etapas -estabilización política, recuperación económica y transición democrática-, pero ninguno de los dos Gobiernos parece tener el menor apuro por llegar a la tercera.
Mientras tanto, Rodríguez gana tiempo, y según muchos observadores se consolida en el poder.
Según el economista venezolano Asdrúbal Oliveros, la economía de Venezuela crecerá un asombroso 12% este año, gracias al aumento de los precios del petróleo y al levantamiento de las sanciones de Estados Unidos. Para poner esa cifra en perspectiva, el crecimiento promedio de America Latina este año será del 1.2%, según el Banco Mundial.
El Banco Mundial y las Naciones Unidas prevén un crecimiento bastante menor al 12% para Venezuela, pero coinciden en que la economía crecerá.
Y eso, sin duda, beneficiará a Rodríguez cuando llegue el momento de presentar su posible candidatura a la reelección en comicios organizados bajo su mandato.
Brian Naranjo, un exfuncionario del Departamento de Estado que estuvo varios años destinado en Venezuela, me dijo en una entrevista reciente que "Delcy Rodríguez básicamente ya está en campaña presidencial. Y si puede mostrar una mejora económica en el país, podrá presentarla como un logro suyo".
Cuando le pregunté a Naranjo donde queda parada la líder opositora y premio Nobel María Corina Machado en este escenario, me señaló que "cada día que pasa y Machado sigue fuera del país es un día más en que se consolida el poder de Delcy Rodríguez".
Estoy de acuerdo. Actualmente, Machado sigue siendo mucho más popular en Venezuela que Rodríguez, según revelan las más recientes encuestas de Meganálisis y Atlas/Intel.
Sin embargo, si pasan los meses sin que Machado regrese a Venezuela y mejoran las condiciones de vida en el país, no se puede descartar que Rodríguez sea reelegida en elecciones hechas a su medida.
Los elogios de Trump y la foto sonriente de la dictadora interina de Venezuela junto a los presidentes de América Latina y España en la Cumbre Iberoamericana de noviembre seguramente no le harán ningún daño.