Editoriales

 

Las aristas en caso del exsecretario

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI MORALES 18 sep 2026 - 04:03

 L A detención de José Elías Ganem Guerrero, su esposa Martha Esther Rodríguez Romero y otros tres individuos representa un asunto del que necesariamente saldrán más presuntos involucrados.

Claramente el exsecretario del Ayuntamiento de Torreón no es un improvisado. Ganem inició su carrera como regidor y coordinador de la fracción priista durante el gobierno municipal de Eduardo Olmos Castro, entre 2010 y 2013. Desde entonces se distinguió por un estilo político frontal y confrontativo, especialmente en sus enfrentamientos con integrantes de la oposición dentro del Cabildo.

Durante esa primera etapa ocupó responsabilidades en las comisiones de Seguridad Pública, Vialidad, Gobernación y Hacienda. En 2011 protagonizó una disputa pública con el entonces regidor panista Rodolfo Walss por señalamientos relacionados con una empresa de su padre y adeudos con el SIMAS. Ya desde entonces.

Su carrera continuó durante la administración de Miguel Ángel Riquelme Solís. En 2014 fue nombrado director de Prevención Social del Delito, cargo desde el cual nuevamente tuvo diferencias públicas con integrantes del Cabildo. Su cercanía con las estructuras priistas de Torreón le permitió posteriormente incorporarse al proyecto político de Román Alberto Cepeda González.

Durante el primer gobierno de Cepeda, Ganem ocupó un puesto de coordinación dentro de la Secretaría del Ayuntamiento. El 1 de enero de 2025 asumió directamente la Secretaría del Ayuntamiento, convirtiéndose en uno de los funcionarios más cercanos al alcalde. Sin embargo, permaneció en el cargo solamente hasta el 29 de agosto de ese año, cuando fue sustituido por Eduardo Olmos Castro. Su tormentosa gestión duró aproximadamente ocho meses.

Uno de los episodios que deterioró su imagen pública ocurrió en marzo de 2025, cuando quedó involucrado en una pelea registrada durante la madrugada afuera de un bar de Torreón. Videos difundidos en redes sociales generaron acusaciones sobre una presunta agresión contra jóvenes. Ganem negó haber golpeado a los involucrados y ofreció una versión distinta de los hechos. La Fiscalía abrió una investigación y recibió denuncias de las partes involucradas, pero el episodio no derivó por sí mismo en una condena contra el exfuncionario.

El asunto que aparentemente sí tendría consecuencias políticas y judiciales mucho mayores apareció meses después. En junio de 2025, el senador Luis Fernando Salazar presentó una denuncia relacionada con presuntas irregularidades superiores a 66 millones de pesos en el Sistema Municipal de Aguas y Saneamiento de Torreón (SIMAS). Según la denuncia, esos recursos estaban vinculados con contratos para mantenimiento y rehabilitación de infraestructura hidráulica, incluidos equipos de bombeo y pozos de agua potable.

La denuncia involucró, además de Ganem, al entonces alcalde Román Cepeda y al gerente del SIMAS, Roberto Escalante. Uno de los puntos centrales fue la contratación de una empresa denominada Grupo Integrador de Servicios de Edificación. Los denunciantes cuestionaron la capacidad de la empresa para realizar los trabajos contratados y señalaron operaciones que consideraban irregulares. Lo cual la respuesta de la administración municipal fue de tajante rechazo a los señalamientos. Aparentemente todo quedaría así.

El panorama cambió el 13 de septiembre de 2026, cuando elementos de la Policía Federal Ministerial ejecutaron órdenes de aprehensión en Torreón. Entre los detenidos estuvieron José Elías Ganem y su esposa, Martha Esther Rodríguez. También fueron detenidos José Feliciano N, identificado como antiguo chofer y escolta de Ganem, así como Farid N y Georgina N, relacionados en reportes periodísticos con la empresa investigada.

El caso adquiere especial relevancia política porque Ganem formó parte de distintos gobiernos priistas y fue uno de los hombres cercanos del finado Román Cepeda. La denuncia original también había mencionado al fallecido alcalde. Esto puede provocar un mayor escrutinio sobre los funcionarios y estructuras administrativas que participaron en las decisiones relacionadas con SIMAS.

A la dimensión judicial se suma una grave crisis financiera del propio SIMAS. Al llegar Miguel Riquelme a la alcaldía por la muerte de Cepeda, se destapó que Simas tiene pasivos superiores a 2 mil millones de pesos, además de importantes adeudos con la Comisión Federal de Electricidad y la Comisión Nacional del Agua. La situación llevó a cuestionamientos sobre la administración del organismo, a la salida del gerente Roberto Escalante y a la realización de una auditoría especial.

Las consecuencias pueden y deben ser importantes para Torreón. Innegable que en la ciudad el suministro de agua potable e incluso el drenaje, penden en alfileres. Claro está que el Simas fue pésimamente administrado por decir lo menos, y miles de torreonenses lo padecieron o siguen aún así. Si las investigaciones confirman irregularidades, podrían derivarse responsabilidades penales, administrativas y patrimoniales, además de posibles mecanismos para recuperar recursos públicos, que tantos se necesitan porque la crisis financiera limita la capacidad del organismo para invertir en infraestructura, mantener pozos y atender las necesidades de agua potable y drenaje de la ciudad. Por ello es claro que este asunto del exsecretario va más allá.

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales