Foto: Ricardo Hernandez / El Siglo de Durango
La exposición Latinoamérica a través de mi lente, inaugurada en el CECOART como parte del Festival Internacional de Artes Vivas de Durango (FIAVD), presenta el archivo visual que Perla Mapula Estrada ha construido durante sus recorridos por Argentina, Colombia y Ecuador. La muestra reúne escenas capturadas desde la intuición, fragmentos de viaje que revelan una mirada atenta al pulso cotidiano del sur del continente.
El proyecto nació a partir del décimo aniversario de Teteutzin Artes Vivas, compañía que Mapula codirige. En un inicio, la artista imaginaba una exposición dedicada al detrás de escena de la agrupación; sin embargo, los viajes realizados en los últimos cinco años la llevaron a replantear el rumbo: “Quiero mostrar lo que es Latinoamérica, que más personas vean lo que hay, las comidas, los paisajes”, explica. Ese deseo de compartir lo vivido se convirtió en el eje de esta serie.
"Soy más del momento..."
Las fotografías, tomadas indistintamente con cámara o celular, responden a una lógica de inmediatez. Mapula no persigue la pose ni la escena construida, dispara cuando algo la convoca: “Soy más del momento… veo algo que me gusta y lo tomo”, dice. Esa filosofía coincide con la lectura curatorial que acompaña la muestra, donde su trabajo se describe como orgánico, fresco y atento a la luz y al entorno.
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Cada imagen funciona también como un recordatorio emocional. Para la artista, ver estas fotografías es volver a los lugares donde fueron tomadas: “Recuerdo cómo me sentía en ese momento, todo eso se plasma en la fotografía”. La exposición, así, no solo documenta un recorrido geográfico, sino un tránsito afectivo.
El lento como reflejo de intimidad
El montaje en CECOART permite que estas escenas respiren: paisajes, calles, rostros y gestos que, más que ilustrar un viaje, revelan la manera en que Mapula se relaciona con el mundo. La selección final, depurada a partir de un archivo amplio, privilegia la sensibilidad sobre la espectacularidad.
Para cerrar, Mapula resume su relación con la fotografía desde un lugar íntimo: “Es lo que yo he caminado, lo que he viajado, lo que he visto.” En cada imagen, añade, permanece la emoción del instante: “Recuerdo cómo me sentía en ese momento, todo eso se plasma en la fotografía.” Con esa claridad, la exposición se afirma como un recorrido sensible por el sur del continente, guiado por una mirada que escucha antes de disparar.
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