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Los contrastes entre dos gobernadores priistas

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO 11 sep 2026 - 04:04

Los dos gobernadores del PRI que subsisten en México ofrecen una fotografía política contrastante. Mientras Manolo Jiménez, de Coahuila, fue reconocido entre "Los 300 Líderes más Influyentes de México 2026", Esteban Villegas, de Durango, quedó fuera de este escaparate de poder e influencia nacional. Ambos gobiernan estados vecinos y comparten partido, pero su posicionamiento transita por caminos diferentes.

La distinción del mandatario coahuilense puede leerse como un reconocimiento a su capacidad para proyectar una agenda estatal. En el encuentro, organizado por la revista "Líderes Mexicanos", habló de seguridad, inversión, Estado de derecho y estabilidad laboral, temas con los que Coahuila busca vender certeza con resultados convincentes.

El contraste para el Gobernador de Durango resulta dificultoso porque llega después de su Cuarto Informe. Y es que el oriundo de San Juan del Río no apareció en las categorías de Poder Ejecutivo ni Políticos. Si bien una lista editorial no mide per se el desempeño, difícilmente puede ignorarse frente al reconocimiento de su homólogo y correligionario priista.

Un elemento que vuelve más reveladora la diferencia entre ambos es la percepción ciudadana sobre la seguridad. La Envipe del INEGI muestra que en 2025 Coahuila registró 18,058 víctimas por cada 100 mil habitantes, frente a 19,253 en Durango. La diferencia es mayor en la percepción de inseguridad: apenas 27.8 por ciento de los coahuilenses consideró inseguro vivir en su entidad, mientras en Durango la proporción llegó a 55.9 por ciento.

Esa es quizá la diferencia política más importante. El discurso de Manolo puede apoyarse en una percepción de seguridad favorable, mientras Esteban enfrenta el problema de una narrativa ficticia inspirada en un Durango seguro que no termina de coincidir con lo que una parte importante de la población siente. Cuando la percepción ciudadana contradice el discurso oficial, no hay comunicación que sea suficiente para cambiar la perspectiva.

Coahuila exhibe una estrategia para convertir la seguridad en un activo de promoción económica. Jiménez sostiene que la combinación de seguridad, Estado de derecho y estabilidad laboral ha ayudado a atraer inversiones y fortalecer el perfil industrial de la entidad. Puede discutirse cuánto corresponde al gobierno; sin embargo, existe una narrativa respaldada por indicadores que permite ofertar una entidad confiable.

En Durango, en cambio, Villegas llega a su Cuarto Informe en medio de una agenda más adversa, con operativos federales, cuestionamientos, controversias y una percepción de inseguridad que duplica la de Coahuila. La no inclusión en "Los 300" puede entenderse como un síntoma de algo más amplio: la dificultad para transformar los resultados que el gobierno presume en influencia política dentro y fuera del estado.

Ambos tienen margen para defender sus balances. No obstante, la fotografía de 2026 es clara: uno fue invitado a la mesa donde se concentra parte del poder y la influencia nacional; el otro ni siquiera apareció en la lista. Vaya, tampoco fue contemplado en las nominaciones a las ternas. Detrás de esa diferencia hay una realidad política que conviene mirar sin propaganda, pues la influencia se construye con resultados, pero también con credibilidad.

Manolo Jiménez puede presumir una distinción que Esteban Villegas no obtuvo, pero lo realmente incómodo para la gestión del duranguense es que la Envipe ofrece datos que no se pueden maquillar. Y mientras Coahuila es la entidad donde más personas se sienten seguras, en Durango más de la mitad de sus habitantes no solo se sienten inseguros, sino que también desconfían de su gobernante y de las instituciones que representa.

EN LA BALANZA.- En Durango, dos de cada tres trabajadores formales carecen de un salario digno, colocando al estado entre los peores del país en esta materia. El dato debería encender las alertas. Que 178 mil personas tengan ingresos de sobrevivencia o pobreza significa que contar con un empleo registrado ante el IMSS no garantiza una vida con bienestar, sino apenas la posibilidad de cubrir lo indispensable. Mientras el discurso oficial presume generación de empleos y crecimiento económico, estas cifras obligan a cuestionar el mensaje de Esteban Villegas en su Cuarto Informe.

X: @Vic_Montenegro

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