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Mantenimiento de parques: 45 millones a costa del equilibrio ecológico

Contrapesos

V?CTOR MONTENEGRO 7 ago 2026 - 04:03

Semanas atrás advertíamos sobre la opacidad en la contratación de una empresa privada para dar mantenimiento a los parques Guadiana y Sahuatoba. Las dudas seguían sin respuesta: qué empresa obtuvo el contrato y mediante qué procedimiento fue adjudicado. Mientras tanto, ambientalistas ya documentaban la eliminación de mezquites y huizaches, especies nativas tratadas como si fueran maleza dentro de un Área Natural Protegida.

Las alertas no eran infundadas. El Parque Sahuatoba no es un jardín ornamental ni un camellón urbano. Se trata de un ecosistema sujeto a un programa de manejo que obliga a realizar intervenciones bajo criterios técnicos de conservación. Sin embargo, desde los primeros días fue evidente que quienes ejecutaban los trabajos desconocían la diferencia entre mantenimiento y restauración ambiental.

Hoy, gracias a la información obtenida por el ciudadano Sergio Magaña mediante solicitudes de transparencia y acceso a la información, el panorama resulta todavía más alarmante. Los hallazgos fueron dados a conocer por el propio activista y ambientalista, en medio del silencio de los medios informativos convencionales y de un evidente bloqueo institucional.

Se trata de un contrato por 44 millones 912 mil pesos, adjudicado para un periodo de siete meses. La empresa ganadora fue Díaz Group LLC Professional Grounds Management, una compañía cuyo perfil corresponde a la poda de jardines, mantenimiento de áreas comerciales, retiro de nieve y paisajismo en la zona metropolitana de Chicago, Illinois, en Estados Unidos, pero que cuenta con un domicilio fiscal en Canatlán, Durango.

El problema es que nada en su actividad empresarial refleja experiencia en la conservación de áreas naturales protegidas. No obstante, la otra participante, Hidromotors Durango, tampoco pertenece al ámbito ambiental, pues su giro consiste en la venta, renta y reparación de bombas, hidrolavadoras, generadores y maquinaria ligera.

Al final, la licitación terminó disputándose entre dos empresas cuya especialidad dista mucho del manejo ecológico de un área natural protegida. Más delicado aún resulta revisar el contenido mismo del contrato. Y es que el municipio de Durango, a través del improvisadamente creado Instituto de Parques Públicos, destinó una cifra millonaria para mantener limpios los parques, no para conservarlos.

Los casi 45 millones de pesos no contemplan programas de restauración ecológica, recuperación de suelos, manejo de flora nativa, conservación de la biodiversidad, rehabilitación hidrológica ni fortalecimiento del ecosistema. Las obligaciones contratadas se reducen, esencialmente, a poda, corte de pasto, recolección de basura y limpieza.

La responsabilidad no puede recaer exclusivamente en la empresa, sino también en el director del Instituto Municipal de Parques, Rubén Salas del Campo, quien fue omiso al no entregar a la compañía el Programa de Manejo del Área Natural Protegida, revelando, cuando menos, su inexperiencia como funcionario y un preocupante desconocimiento sobre la naturaleza jurídica y ambiental de los espacios que administra.

La realidad es que el alcalde Toño Ochoa presume el "enchulamiento" de nuestros parques a costa del equilibrio ecológico. Por supuesto, la ciudadanía quiere ver su ciudad hermoseada, pero también exige que cada peso invertido fortalezca el patrimonio natural. Gastar 45 millones de pesos sin restaurar un solo metro cuadrado de ecosistema difícilmente puede presentarse como una política ambiental exitosa.

EN LA BALANZA.- La tromba del pasado miércoles volvió a desnudar una realidad que las autoridades municipales prefieren atribuir únicamente a la intensidad de las lluvias: la ciudad de Durango sigue arrastrando un grave rezago en infraestructura pluvial. Cada temporada se repite el mismo escenario: calles convertidas en ríos, vehículos atrapados, viviendas inundadas y rescates de emergencia. El problema ya no puede explicarse solo por fenómenos meteorológicos extraordinarios; también refleja años de planeación insuficiente, obras inconclusas y una evidente incapacidad para preparar a la capital frente a lluvias que, lejos de ser excepcionales, comienzan a formar parte de una nueva normalidad.

X: @Vic_Montenegro

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