En política, las señales rara vez son accidentales. A veces se disfrazan de prudencia, otras de discursos institucionales, pero cuando se repiten en el tiempo terminan por delinear rutas. La sucesión en Durango, aunque lejana en calendario, comienza a tomar forma al pasar del terreno de las insinuaciones al de los posicionamientos estratégicos.
Tal como ya lo había adelantado en este espacio editorial, el nombre de Marisol Rosso no aparece por casualidad en la conversación pública. Forma parte de una narrativa que el propio gobernador Esteban Villegas ha ido construyendo con tacto político: posicionar a su esposa como una figura viable para la sucesión gubernamental.
Lo que antes parecía una insinuación, hoy toma forma con mayor claridad. Y es que la misma Marisol Rosso ya dijo, sin rodeos, que no descarta competir por un cargo de elección popular. Ya sea la gubernatura o la presidencia municipal, la presidenta del DIF Estatal valida la lectura que meses atrás aquí se planteó sobre la ruta hacia el 2028.
En ese tablero, el gobernador ya comenzó a mover piezas. No de manera abierta, pero sí con la suficiente claridad para quien sepa leer entre líneas. El posicionamiento público, la exposición constante y el discurso que legitima la figura de su esposa no son improvisados. En política, nadie se menciona tantas veces sin intención.
El camino hacia el CCB para la señora Marisol se allana debido a una relación PRI-PAN fracturada a nivel nacional. Si el rompimiento entre ambas fuerzas se consolida de manera definitiva en lo local, el escenario se abre para que su esposo la impulse sin mayores obstáculos por el Partido Revolucionario Institucional.
Empero, si como suele ocurrir en la política, hay un giro inesperado y se reconstruye una alianza -formal o de facto-, la ecuación cambia. En ese caso, Esteban tendría que respaldar al alcalde panista Toño Ochoa en una eventual candidatura a la gubernatura y, como moneda de cambio, la presidencia municipal sería para su consorte.
El anterior no sería un escenario descabellado si apuntamos a que la propia Marisol mencionó la alcaldía, respondiendo a esta lógica tradicional de negociación política, como es la de conceder una posición para asegurar otra. En ese juego, las candidaturas dejan de ser decisiones individuales y se convierten en piezas de un tablero mayor.
Finalmente, la sucesión en Durango comienza a perfilarse no como un proceso abierto, sino como una disputa estratégica donde el poder busca prolongarse bajo distintas formas. La figura de Marisol Rosso, más allá de su perfil institucional, se inserta en esa lógica ya no como una posibilidad, sino como una realidad construida desde el centro mismo del gobierno.
EN LA BALANZA.- El nombramiento de Minka Hernández, como "Gerente del Centro Histórico", abre cuestionamientos de fondo sobre la facilidad con la que el alcalde Toño Ochoa construye cargos. La creación de una figura que no responde a una estructura institucional clara huele más a cuota política, que a una necesidad administrativa real. Más allá del título -que resulta ajeno a la tradición administrativa municipal-, el problema central es la falta de claridad sobre sus funciones y, sobre todo, la duda legítima sobre si el perfil de quien lo ocupa corresponde a la complejidad que implica gestionar un Centro Histórico.
CERROS SECOS Y PELONES... Ya salió el peine en Dinamita. La detención y vinculación a proceso de 28 manifestantes parece haber despejado, más que un conflicto social, el camino para un proyecto largamente planeado. Lo que antes era resistencia a la instalación de Chemours -hoy Draslovka-, ahora se transforma en la antesala de un corredor industrial impulsado para la zona desde el propio Gobierno del Estado. La narrativa cambia con rapidez: de un movimiento ciudadano incómodo por una protesta de carácter laboral, a una oportunidad de inversión "ordenada" sobre 52 hectáreas que, casualmente, ya estaban en la mira oficial.
X: @Vic_Montenegro
Jean Cusset, ateo con excepción de la primera vez que vio sonreír a su hijo, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas, como siempre- y continuó:
-Yo amo las oraciones que aprendí de mi abuela y de mi madre: el dulce Angelus que pintó Millet y el angustioso clamor esperanzado de la Salve Regina medieval. Amo el Credo tridentino, tan majestuoso y tan rotundo. Y amo las ingenuas oraciones que salían de boca de mi vieja nana campesina, asustada por las cosas que no entendía, y más asustada aún por las que conseguía entender: "Enemigos veo venir. Sangre de mis venas quieren. Yo no se las quiero dar. ¡Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar!".
-Amo esas oraciones -siguió diciendo Jean Cusset- porque las aprendí de gentes que creían y en las que creo yo. De vez en cuando las recito, y me saben a gloria. Las digo de pronto, sin qué ni para qué; sólo porque son bellas. Las repito en el amanecer; al ir en mi coche por el campo y ver la majestad de una montaña... Y a veces las digo hasta en un templo, porque incluso en un templo se puede orar.
Así dijo Jean Cusset con suave sonrisa que unos dicen puso en su rostro la sabiduría, pero que él atribuye a un martini bien preparado.
¡Hasta mañana!.....