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Neuroeconomía Manotazo sobre la mesa

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA 27 ago 2026 - 04:03

No necesitó el oficialismo el generar una cortina de humo para quitar del foco a Andy López Beltrán, ante la cancelación de su visa por parte del gobierno norteamericano, y su posterior y delirante misiva. Otro escándalo mayúsculo, como lo fue el sainete provocado por el extraño regreso de Rubén Rocha a la gubernatura de Sinaloa, y el llamativo rechazo gubernamental y morenista que concitó esa acción, sepultó los principales temas de la agenda informativa.

El único aspecto positivo que resultó de este episodio tragicómico fue el giro o "spin" que le dio la presidenta Sheinbaum con el manotazo que dio en la mesa para poner orden y refundir a Rocha a la oscuridad y el silencio.

Tras casi ocho años de gobierno federal de la 4T, por primera ocasión chairos y fifís coincidieron en un punto y casi al unísono se manifestaron en contra de Rocha por su decisión de regresar a sus funciones como gobernador. Una bajada de línea desde Palacio Nacional provocó que en cascada la Secretaría de Gobernación, la Presidencia de Morena, los gobernadores guindas, así como personajes prominentes del oficialismo condenaron la actitud cínica y bravucona del político sinaloense.

Como se sabe, los espacios de silencio se llenan con rumores y este episodio dio para elucubrar algunas hipótesis: que si Rocha actuó por sus pistolas, presionado por la captura de Fausto Corrales, el único testigo con vida del asesinato de Melesio Cuén; que si AMLO lo impulsó a que tomara la decisión; que si fueron los duros de Morena, el ala más radical y que le son fieles a López Obrador quienes impulsaron al mandatario sinaloense, por citar las más mencionadas.

Desde que se conoció la noticia, la Presidenta condenó el hecho. "Me enteré por un tuit", dijo para evidenciar su sorpresa y desaprobación. Quedó claro que Rocha se brincó las trancas y no le comunicó con tiempo sus intenciones a Sheinbaum. Un día después del regreso del ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa a la gubernatura, la Presidenta posteó: "ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación". "Por encima de cualquier nombre, de cualquier grupo y de cualquier interés particular, está el pueblo y la nación". Con esto, además de Rocha, aprovechó para darle un sendo coscorrón a Andy, a AMLO y al grupo duro de Morena. Fue como la versión del "No se hagan bolas" que inmortalizó Carlos Salinas de Gortari cuando tuvo que apaciguar a la militancia priísta y para dejar claro que su candidato a la presidencia era Luis Donaldo Colosio.

De esta forma, el patético episodio tuvo como resultado, por un lado, el que se le haya terminado el margen de maniobra a la Presidenta para seguir protegiendo al impresentable político sinaloense. Y, por otro, le sirvió a Sheinbaum para dar un manotazo en la mesa y dejar en claro, ante los ojos de la militancia morenista, que solo sus chicharrones truenan. Además, otro resultado será el que no volvamos a saber nada de Rocha, a no ser de que lo expulsen de Morena o que lo entreguen a las autoridades de Estados Unidos.

Rocha jugó a la pirinola. Cayó: Todos pierden.

Ladoscuro73@yahoo.com.mx

"¿Cuántas veces te ha hecho el amor este año tu marido?". Esa indiscreta pregunta le hizo doña Noselia, mujer que en todo mete la nariz, a su amiga Solalina. Respondió ella: "Me lo ha hecho el doble de veces que el año pasado". "¿De veras?" -se admiró Noselia. "Sí -confirmó Solalina-. Porque el año pasado nada, y este año nada de nada". La señora le dijo a su esposo: "Deberías hacer lo mismo que hace el vecino: cuando se va al trabajo le da un beso a su mujer". Aventuró el señor: "Si hago lo mismo ¿no se enojará el vecino?". Don Añilio, senescente caballero, tenía fama de haber conservado completas sus facultades de cintura abajo. Se decía que aún era capaz de hacer obra de varón. Una tarde visitó a la señorita Himenia. Al despedirse le dijo: "Que tenga usted una buena noche, amiga mía". Respondió la madura célibe: "Si quiere usted que tenga yo una buena noche ¿entonces por qué se va?". Un señor fue con sus amigos a una casa mala muy buena, hagan ustedes de cuenta aquélla a donde iba Catherine Deneuve en la película de Buñuel "Bella de día". Imposible describir la sorpresa del tal señor cuando vio ahí a su mujer, que evidentemente prestaba en ese lenocinio sus servicios y otras cosas. Antes de que el estupefacto marido pudiese articular palabra le recordó la señora: "Tú me dijiste que me buscara un trabajo en el que hiciera algo que me gustara y para lo cual tuviera habilidad". Don Chinguetas es un vivalavirgen, o sea una persona irresponsable, informal. ¿De dónde viene esa expresión, ya desusada? En las galeras españolas se pasaba lista a los marinos. El último en ser nombrado debía gritar: "¡Viva la Virgen!". De ese uso derivó que el hombre perezoso, él que llegaba después que los demás, pasara a ser llamado así: un vivalavirgen. A esa especie pertenece don Chinguetas. Ayer llegó a su casa en horas de la madrugada. Trascendía a licor fuerte y a perfume barato, y mostraba en el cuello de la camisa, y en el suyo propio, rojizas manchas de bilé. Doña Macalota, su mujer, le preguntó, iracunda: "¿De dónde vienes?". Respondió el vivalavirgen: "No me hagas que me acuerde, porque estaba tan a gusto ahí que si me lo recuerdas me vuelvo a regresar". Espero no ser mal interpretado si digo que admiré a Dolly Parton por dos grandes razones. Me adelanto a aclarar que esas dos razones fueron su gracia y su talento. Desde luego es imposible dejar de mencionar su generoso busto, acerca del cual ella misma hacía bromas. Anatole France dijo que una mujer sin busto es como una cama sin almohadas. Desde ese punto de vista -desde esos dos puntos de vista- a Dolly Parton se le podía comparar con Mae West, quien poseía también ubérrimas dotes pectorales, tanto que los marinos y pilotos norteamericanos de la Segunda Guerra llamaban "Mae West" al salvavidas de amplios abultamientos delanteros que por reglamento debían llevar en el curso de las batallas navales. Sin embargo a su profusión torácica Mae West y Dolly Parton añadieron ingenio, talento y dedicación. La cantante de Tennesse, a más de intérprete notable, fue igualmente compositora de mérito y actriz de grandes cualidades, como lo prueba su actuación en "Magnolias de acero", film en el cual no desmereció al lado de actrices de la talla de Shirley MacLaine, Olympia Dukakis, Jane Fonda, Julia Roberts y Sally Field. Además Dolly Parton fue generosa mecenas de buenas causas, a las que aportó millones. Nacida en la pobreza más absoluta, salió de ella a base de inteligencia y laboriosidad. Su fallecimiento puso luto en el espectáculo de su país y del mundo. Quienes son como ella alegran con su vida y entristecen con su muerte.

FIN.

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