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No al cierre de bibliotecas en Durango

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FERNANDO RAM?REZ GUZM?N 6 nov 2026 - 04:03

El gobierno municipal de Durango anunció el cierre de ocho bibliotecas argumentando baja afluencia y los gastos que representan. La medida es cuestionable y ha generado indignación y molestia entre varios sectores de nuestra sociedad. Son espacios que garantizan derechos humanos, como el acceso a la cultura, la información y el conocimiento. Son, además, lugares de encuentro, aprendizaje y construcción comunitaria, esenciales para una sociedad inclusiva y democrática.

El presupuesto o recursos que manejan los gobiernos es como una cobija que si se estira de un lado se descobija otro. En nuestro país existe un convenio tripartita entre la federación, estado y municipios para el tema de la administración de las bibliotecas. Aunque las responsabilidades están distribuidas, no existen mecanismos claros que garanticen su funcionamiento. Aunque los municipios son los encargados del funcionamiento así como de destinar recursos para la nómina de los trabajadores. Por eso, ante la coyuntura o problemática por la falta de recursos o por decisiones de tipo político, en el último tiempo se ha optado por cerrar estos centros generadores de cultura.

Se estima que en México se han cerrado cerca de mil 16 bibliotecas en los últimos años, lo que representa un 14.3% de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Las autoridades también se escudan en la penetración del internet, redes sociales y plataformas de streaming como factores que alejan al público de las bibliotecas. A esto sumemos la moda del uso indiscriminado de la Inteligencia Artificial.

Sin embargo, los resultados del llamado Modulo de Lectura (MOLEC) del Inegi, realizada el año pasado, arrojó datos que revelan que en México hay 103.9 millones de personas alfabetas de 12 años y más. De ellas, 62.5 % leyó libros, lo que continúa posicionándolos como el formato más consumido.

El formato impreso continúa dominando: 81.3% de quienes leen libros lo hicieron en papel, y 33.3 % utilizó también formatos digitales. El grupo de 12 a 24 años presentó el mayor porcentaje de personas lectoras (89.1 por ciento, casi 9 de cada 10 encuestados) que leyeron al menos un libro. Además, siete de cada 10 personas lectoras de libros declararon leer libros por gusto y tres de cada 10, por necesidad.

Estos datos dan cuenta de la existencia de un universo considerable de lectores, mayoritariamente jóvenes, lo que echa por tierra los prejuicios o las ideas preconcebidas de que los jóvenes ya no leen. Para las autoridades que se apresuran en cerrar recintos bibliotecarios por falta de asistentes, deberían de ponerle imaginación y creatividad para fomentar el incremento de visitantes.

Tienen que trabajar en renovar sus servicios y hacerlos espacios comunitarios en donde se lleven a cabo talleres y círculos de lectura, presentaciones de libros, conferencias, conciertos, obras de teatro. Dotar a estos espacios de conexión a internet y equipos para poder hacer consultas digitales. El abandono o la desidia oficial no puede ser un argumento para cerrar bibliotecas. Una comunidad, un municipio, un estado, un país que aspira a mejorar su educación debe empezar por mantener abiertas sus bibliotecas. Cerrarlas empobrece el presente y limita el futuro de todos.

El gran Jorge Luis Borges abrió uno de sus más recordados discursos diciendo: "Hay quienes no pueden imaginar un mundo sin pájaros, hay quienes no pueden imaginar un mundo sin agua; en lo que a mí se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros".

Digamos NO al cierre de bibliotecas en Durango.

Ladoscuro73@yahoo.com.mx

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