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Paradojas Cambio de nombre: hipocresía e ideología

De Política y Cosas Peores

ARMANDO CAMORRA 20 ago 2026 - 04:03

Nuestro país es una muestra de la palabra paradoja, que se define como: "algo que suena imposible, pero que obliga a pensar más profundamente porque no es un error evidente".Presentan algunas características: la aparente contradicción de dos ideas que parecieran incompatibles; tiene sentido lógico en algún nivel; no es una tontería, hay una razón oculta. Invita a la reflexión y cuestiona a nuestras intuiciones, definiciones o supuestos.

En México, vivimos el constante enfrentamiento con paradojas; somos una nación que difícilmente es entendida por los visitantes extranjeros que desean saber cómo somos; ya André Breton, dijo: "México es el país más surrealista del mundo" y Salvador Dalí, lo ratificó declarando: "de ninguna manera volveré a México, no soporto estar en un país más surrealista que mis pinturas".

Es difícil comprendernos en nuestro diario actuar y, más aún, identificar los porqués de nuestro responder ante distintas situaciones y, en política, somos una madeja de declaraciones de intención y verdades sugeridas que hacen muy difícil formarse un criterio. "Te lo digo a ti, mija, para que entiendas tú mi nuera", ejemplo de mensajes ocultos que frecuentemente manejamos.

Le invito a revisar algunas realidades del México de siempre, porque a través de los siglos no modificamos las maneras de expresar cultura; las hemos sofisticado, desafortunadamente con sujetos desarticulados y decididos a empeorar nuestras vidas. Paradójicamente no actuamos.

Padecemos un parasitismo politiquero/empresarial que nos está llevando al estado de gravedad nacional.

Hemos perseguido la democracia, luego de ser mezcla de dos monarquías: la mexica y la española. ¿Realmente queremos o estamos preparados para ser demócratas? Revise nuestro comportamiento político social.

Diferentes generaciones de líderes malos -pocos buenos- han enunciado amor a la patria y nacionalismo, actuando en contrario; el Himno Nacional es ejemplo de declaración de propósitos bélicos, siendo un pueblo que desaprobamos la guerra. Recuerde que, por definición, nuestro ejército es declarado "de paz".

Nos declaramos enemigos del racismo, siempre y cuando no se trate de nuestra familia y entorno. Algunos apodos los hemos suavizado, pero en realidad son claras evidencias: indio, chino o negrito como ejemplos.

Decenas de años fuimos gobernados por un partido -PRI- que se declara como de "izquierda moderada", actuando en contrario; el "materialismo democrático" siempre imperó.

Luego de un intervalo con gobiernos del PAN, llegamos al hartazgo que entregó el poder a MORENA, que prometía "justicia social". Destruyó el sistema político, a todas las instituciones y ha presentado repetidos fracasos operativos, con profundización de la corrupción.

Somos "enojados pasivos", sin reaccionar a fondo; declaramos nuestro descontento con hilaridad, útil para "disminuir la presión de la olla". Los norteños, inconformes con la distribución presupuestaria, sostenemos a los estados más pobres y desprotegidos del sur, permitiendo a los politiqueros controlar votaciones repartiendo limosnas empobrecedoras, endulzándoles su pobreza y aturdiendo sus mentes. Administradores maliciosos, inequitativos y fraudulentos.

Vivimos cuestionando la amoral politiquera: particularmente los más pobres padecen desprotegidos la injusticia social, viviendo una esclavitud impuesta por el narcotráfico, sin libertad, inseguros y recibiendo promesas adormecedoras; los del norte, luchando contra el deterioro de su productividad y algunos estados viviendo grave inseguridad, pagando por sobrevivir, sin repudiar de fondo los abusos gubernamentales. Paradójicamente, temerosos, solo reaccionamos en privado.

Coincidente: -en política no existen las casualidades- los más pobres, con menor escolaridad y oportunidades viven esclavitudes disfrazadas, abonando con muertes de hijos; en tanto, los gobernantes se enriquecen repugnantemente, permitiendo - ¿socios? - que nos violenten.

Recordemos que la deficiente o nula escolaridad llega a confundirse con la deficiencia mental; el esquema es simple: menos escolaridad provoca menor desarrollo de redes neuronales, disminuyendo las capacidades de inteligencia superior; oportunidad para el engaño por superficialidad reflexiva.

Tenemos las peores calificaciones educativas, denunciadas por la OCDE y no reaccionamos. ¿A quiénes les conviene? Todos sufrimos, más los desprotegidos, cimentando un futuro oscuro. No los defendemos.

Soportamos un sindicalismo que burla a la definición: "asociación de trabajadores constituida para defender y promover sus intereses laborales, económicos y sociales frente a los empleadores o el Estado". Soportamos.

En educación, los mafiosos aprovechan las necesidades de educar para extorsionar al gobierno castigando a los más pobres; usando la violencia como arma contra la esencia de la enseñanza humanista, imponiendo su fuerza. A MORENA "le crecieron los enanos" al nutrir a su propio monstruo, ahora son politiqueros sometidos, inactivos ante tal ilegalidad, cuidando propias conveniencias, incumpliendo su responsabilidad nacional.

Enunciamos la igualdad entre personas, pero ejercemos las diferencias sociales; ni qué decir de las apariencias corporales: es fellita o está muy prieto pá mija.

Somos religiosos, solo por definición, sin ser verdaderos practicantes y la iglesia desprestigiando al cristianismo.

Usted puede citar más ejemplos, pero lo importante es hacer consciencia y comprometernos con nuestro cambio de actitud hacia la realidad que vivimos, atendiendo responsablemente nuestro compromiso social. ¿Seguimos sometidos a paradojas impuestas?

Ydarwich@ual.mx

An Virila salió esa mañana del convento, y tomó el camino de la aldea. Iba a pedir el pan para sus pobres.

Cuando llegó se dirigió a la plazuela del lugar, pues ahí se reunían los mercaderes que pensaban que dar una moneda al monje les ganaría la salvación eterna. En eso se oyó un grito. Sucedió que uno de los operarios que trabajaban en la torre de la iglesia perdió pisada y se precipitó al vacío. Seguramente iba a morir.

San Virila hizo un movimiento de su mano, y la caída del hombre se detuvo. Bajó luego lentamente por el aire, como una pluma, hasta llegar sano y salvo al suelo.

¿Agradeció el hombre el milagro? No. Los hombres están rodeados de milagros que ni siquiera ven, y que menos agradecen. En vez de darle gracias el sujeto le dijo a San Virila:

-Ahora súbeme otra vez a donde estaba. El frailecito meneó tristemente la cabeza y regresó al convento. En el camino iba pensando que sería mejor ya no salir de ahí.

¡Hasta mañana!...

O deja de sorprender que una persona con formación científica, como la Presidenta de México, muestre su gusto por interpretaciones ideológicas maniqueas de la historia de nuestro país, para a partir de ellas generar acciones de gobierno. El pasado domingo, en un acto público en Puebla, propuso renombrar el histórico Paso de Cortés, que es la zona que está entre los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl como Paso de los Pueblos Indígenas. Una muestra más de la interpretación resentida de la historia barnizada por el populismo, que enaltece a los pueblos originarios al tiempo que los mantiene sumidos en la miseria y abandono institucional.

No es la primera ocasión en que la presidenta Sheinbaum, movida por un impostado y cuestionable acto de justicia histórica, ha dinamitado vestigios de herencia española de nuestra identidad mexicana y mestiza en monumentos y sitios de interés. En el 2020, siendo gobernadora de la Ciudad de México, retiró la estatua de Cristóbal Colón de Paseo de la Reforma. En un principio dijo que era para restaurarla, pero terminó colocando en su lugar una réplica de la joven de Amajac. En el 2021, cambió la nomenclatura de la calzada de Puente de Alvarado, un personaje español de la Conquista, por el de calzada México - Tenochtitlán. Ese mismo año modificó el nombre de la Plaza del Árbol de la Noche Triste por el de Plaza de la Noche Victoriosa.

Resulta contradictorio que, al tiempo de fomentar un pretendido supremacismo indigenista, este sector vulnerable siga igual de olvidado y desatendido como siempre. Tanto AMLO como Sheinbaum incluyeron en sus ceremonias de toma de protesta en el Zócalo simbolismos del indigenismo, como el recibir el "bastón de mando", quemar copales y una representación de algún ritual indígena. AMLO dispuso, a través de la estrategia del acordeón, el día de la votación para aspirantes al Poder Judicial, que la presidencia de la Suprema Corte recayera en un perfil de raíces indígenas como Hugo Aguilar.

Sin embargo, las comunidades indígenas siguen padeciendo la falta de clínicas, escuelas, electricidad, agua potable y, desde luego, oportunidades. En plena crisis sanitaria por el Covid-19 se eliminaron dos de los programas que manejaba el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, organismo al que por cierto la 4T le recortó un 32% a su presupuesto. En la última medición de pobreza que realizó el Coneval, del 2018 al 2022 hubo un empeoramiento que mantiene a este grupo con un nivel del 76.8% de pobreza, de los cuales el 35.7% vive en la pobreza extrema, 5 veces más que el resto de la población de nuestro país. Seis de cada diez indígenas permanecen en la pobreza. Entre quienes hablan alguna lengua indígena son dos de cada tres. Para el oficialismo, son pueblos originarios; para Morena, son votos; cuando se oponen a algún proyecto, como el de Bahía de Ohuira, son un estorbo; para el sector turismo, son representantes de nuestro folclor. Los indígenas mexicanos siguen siendo tan victimizados y desfavorecidos como desde tiempos de la Colonia.

Sería mejor que la Presidenta, a quienes sus asesores de imagen la visten con outfits con motivos indígenas para darle un aire de legitimidad, genere políticas públicas que realmente les brinden apoyo, fomentan sus lenguas originarias y sus usos y costumbres. Que contribuyan en erradicar actos racistas en su contra. Cambiar letreritos en las calles o renombrar sitios en muy poco contribuyen a mejorar las condiciones de nuestros hermanos indígenas.

Ladoscuro73@yahoo.com.mx

"Creo que es tiempo ya de que hablemos de sexo". Eso le dijo el padre de familia a su hijo adolescente. "Cómo no, papá -replicó el muchacho-. ¿Qué quieres saber?". "Desearía pedirle algo, pero no me atrevo". Con tono vacilante la guapa señora de la casa se dirigió al apuesto plomero que trabajaba en la cocina. "Dígame, señora" -respondió él. "Mi marido es mucho mayor que yo -empezó la mujer-, y tiene ciertas limitaciones, ¿me entiende? En cambio usted es joven y fuerte. Quisiera que.". "¡Dígame, señora! ¡Dígame!" -exclamó con ansiedad el ya excitado tipo. Completó la señora: "Quisiera que me cambiara de lugar el refrigerador". Wordsworth, poeta inglés, está en el Cielo. Ahí van todos los poetas, incluso los que merecen el infierno. No se disgustará, entonces, por la desmañada traducción que hago de unos hermosos versos suyos: "Aunque nada puede traer de regreso el tiempo del esplendor en la hierba, de la gloria en la flor, no habremos de lamentarnos, pues nos vivificará el recuerdo de las cosas idas". La frase "esplendor en la hierba" sirvió de título a una película dirigida en 1961 por Elia Kazan, de triste fama por su indigna conducta durante el "tiempo de canallas" que presidió el infame senador McCarthy, autor de una lista persecutoria semejante a la que hace unos días esgrimió la 4T para hostilizar a sus críticos. En ese film hizo su presentación un muy joven Warren Beatty, quien luego alcanzaría notoriedad por su intensa actividad de cogelón, si me es permitido el uso de ese término plebeo. Se dijo que más de mil mujeres estuvieron en su cama, y no precisamente para dormir en la noche o echarse una siestecita. Famoso también en el renglón del sexo fue otro actor, John Barrymore, de cuya extraordinaria dotación de másculo todas las actrices de Hollywood se hacían lenguas, dicho sea sin intención segunda. A él le molestaba ser citado por esa longura. Decía: "No quiero ser conocido por algo en que muchos hombres me igualan y cualquier asno me supera". Ahora bien: ¿a qué esta larga divagación tanto poética como cinematográfica y erótica? Me sirve de campanudo prolegómeno para decir simple y sencillamente que don Algón era un viejo verde. ¿De dónde proviene la expresión "viejo verde"? En su clásico "Tesoro de la Lengua Castellana o Española" don Sebastián de Covarrubias dice que ese color, el verde, es "epíteto de la primavera". En efecto, el vocablo latino viridis, verde, significa también lozanía, fortaleza. Por eso desde el siglo diecisiete al hombre de muchos años que conservaba, o creía conservar, el vigor primaveral, y corría por eso tras las damas, se le empezó a llamar "viejo verde". Don Algón pertenece a ese gremio, aunque al correr se cansa tanto que luego no tiene fuerzas para lo demás. La otra noche fue con cierta damisela al Motel Kamawa, y en la habitación número 210 del dicho establecimiento no pudo ponerse en aptitud de realizar lo que ahí había ido a realizar. Su acompañante hizo ímprobos esfuerzos para ayudarlo a izar su grímpola. (Un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de "grímpola". Define el diccionario: "Grímpola: gallardete de forma triangular que los caballeros solían llevar al campo de batalla"). Tras mucho batallar la experta ninfa consiguió por fin capacitar al veterano caballero para hacer obra de varón. Al terminar el trance, y luego de cobrar sus honorarios, la madamisela le preguntó a don Algón: "¿Cuándo lo haremos otra vez?". Respondió con feble voz el viejo verde, que con el empeño se había puesto colorado: "Tú di el día y la hora, linda, y yo te diré el año". FIN.

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