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Cuando el calor aprieta, la reacción parece lógica: tomar el control del minisplit, bajarlo hasta 16 grados y esperar que la habitación se convierta en refrigerador en cuestión de minutos.
Pero ahí está el detalle: poner el aire acondicionado en la temperatura más baja no necesariamente enfría más rápido. En muchos casos, lo que sí hace es obligar al equipo a trabajar durante más tiempo, gastar más energía y, eventualmente, reflejarse en el recibo de luz.
¿Enfría más rápido si lo pongo a 16 grados?
La respuesta corta es no.
De acuerdo con recomendaciones de eficiencia energética, bajar el termostato a una temperatura mucho más fría de lo normal no hace que la habitación se enfríe más rápido; el equipo seguirá trabajando a su ritmo, pero permanecerá encendido hasta intentar alcanzar esa temperatura tan baja. Esto puede traducirse en enfriamiento excesivo y mayor gasto eléctrico.
En otras palabras: si una habitación está caliente y se programa el minisplit a 16 grados, el aparato no “mete turbo” solo por esa configuración. Lo que ocurre es que el compresor trabaja por más tiempo tratando de llegar a una meta más difícil, especialmente si afuera hay temperaturas altas, si entra aire caliente o si el cuarto no está bien aislado.
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El problema no es prenderlo, sino cómo lo usas
Durante la temporada de calor, el aire acondicionado se vuelve uno de los aparatos más utilizados en casa. Sin embargo, pequeños hábitos pueden marcar diferencia: ponerlo demasiado frío, dejar puertas o ventanas abiertas, no limpiar filtros o usarlo en habitaciones vacías.
La propia CFE ha recomendado ajustar el aire acondicionado a una temperatura no menor a 23 grados y mantener cerradas puertas y ventanas para evitar la entrada de aire caliente. En una recomendación previa, también sugirió colocarlo alrededor de 25 grados, al advertir que por cada grado menos el consumo de energía puede aumentar entre 4 y 6 por ciento.
Por eso, aunque poner el minisplit a 16 grados puede dar la sensación de que “se está haciendo algo” contra el calor, en realidad puede convertirse en una de las formas más comunes de gastar luz de más.
Entonces, ¿a qué temperatura conviene ponerlo?
Una temperatura moderada suele ser más eficiente que llevar el equipo al mínimo. Para muchas viviendas, un rango entre 23 y 25 grados puede ser suficiente para refrescar el ambiente sin forzar tanto el aparato.
También ayuda encenderlo con anticipación razonable, cerrar cortinas en las horas de mayor sol, evitar que entre aire caliente y usar ventilador para mover mejor el aire frío dentro de la habitación.
El ventilador no enfría el aire por sí mismo, pero puede ayudar a distribuirlo y hacer que la sensación térmica sea más agradable, lo que permite no depender de temperaturas tan bajas en el minisplit.
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Filtros sucios, otro enemigo del recibo
Otro punto que suele pasar desapercibido son los filtros. Cuando el minisplit acumula polvo, el flujo de aire se reduce y el equipo necesita esforzarse más para enfriar la habitación. Además, puede empeorar la calidad del aire interior, algo especialmente incómodo para personas con alergias o sensibilidad al polvo.
Por eso, limpiar los filtros con frecuencia durante la temporada de calor no solo ayuda al funcionamiento del aparato, también puede reducir molestias respiratorias y evitar que el equipo trabaje de más.
La clave: enfriar sin castigar el bolsillo
Bajar el minisplit a 16 grados puede parecer la solución más rápida en una tarde sofocante, pero no siempre es la más inteligente. La clave está en mantener una temperatura estable, cerrar bien el espacio, evitar fugas de aire y darle mantenimiento básico al equipo.
Al final, el objetivo no es convertir la casa en congelador, sino lograr un ambiente fresco sin que el recibo de CFE llegue con susto incluido.