Foto: X / @LFC
En un vibrante derbi de Merseyside disputado en el flamante Hill Dickinson Stadium, el Everton y el Liverpool se enfrentaron en un duelo correspondiente a la jornada 33 de la Premier League. El equipo local, dirigido por David Moyes, llegó al encuentro en una racha positiva buscando asegurar puestos de Conference League, mientras que los dirigidos por Arne Slot aterrizaron con la urgencia de consolidar su posición en puestos de Champions tras un paso irregular por la competición europea.
Primer Tiempo
El partido comenzó con una intensidad asfixiante por parte del Liverpool, que tomó la iniciativa desde el primer silbatazo. Los Reds dominaron la posesión en el mediocampo, circulando el balón con fluidez entre Dominik Szoboszlai y Alexis Mac Allister, mientras que el Everton se replegaba ordenadamente esperando explotar la velocidad en los contragolpes. Jordan Pickford tuvo que intervenir de manera providencial en los primeros quince minutos para evitar que su arco cayera ante las constantes arremetidas de Cody Gakpo.
La insistencia de los visitantes finalmente rindió frutos a los 28 minutos del primer tiempo. Tras una excelente triangulación en el borde del área, Mohamed Salah aprovechó un espacio reducido y, con una definición quirúrgica de zurda, marcó el 1-0 parcial que silenció a la mayoría de la afición local. El Liverpool mantuvo el control del ritmo hasta el pitido del descanso, aunque los Toffees comenzaron a mostrar señales de una reacción física importante en los minutos finales del periodo.
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Segundo Tiempo
El complemento trajo una versión mucho más agresiva del Everton, que adelantó líneas para presionar la salida roja. Al minuto 53', la insistencia local fue recompensada cuando Beto Betuncal se anticipó a la defensa tras un centro preciso, logrando el empate 1-1. El gol encendió los ánimos en el nuevo estadio y equilibró las acciones, transformando el derbi en un intercambio de golpes de ida y vuelta donde ambos equipos buscaron la victoria sin reservas.
Cuando parecía que el empate estaba sentenciado y los puntos se repartirían, llegó el drama del tiempo de compensación. En el minuto 99', tras un tiro de esquina ejecutado con maestría, el capitán Virgil van Dijk se elevó por encima de toda la defensa para conectar un cabezazo letal que puso el 2-1 definitivo. Fue una victoria agónica para el Liverpool, que se lleva los tres puntos en su primera visita oficial al nuevo hogar de su eterno rival de patio.
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