Para quienes somos neófitos en economía, hablarnos de presupuesto deficitario es una forma confusa de informarnos, quizá evadiendo o suavizando la realidad.
El comunicado del Gobierno Federal, sobre el presupuesto para el año 2027, muestra tal situación.
Le comparto lo leído: déficit, se define como "situación en la que los gastos superan a los ingresos en un periodo determinado", lo que, en palabras simples, representa un egreso mayor al ingreso. Se utiliza para definir situaciones financieras en todos los rubros económicos.
Según lo presentado en el Presupuesto Nacional para el año 2027, tal es nuestra realidad; más claro: el gobierno de México planea gastar más de lo que va a recibir como pagos de impuestos y ya lo turnó a las cámaras para su aprobación. Considerando el dominio populista en ellas, probablemente será aprobado sin cambios de fondo.
La teoría económica ofrece una receta básica, con tres pasos fundamentales para tratar de contener y hasta solucionar la diferencia entre lo que se recibe -ingresa- y lo que se gasta -paga.
En primer término: reducir gastos hasta igualarlos a ingresos y eso puede lograr eliminando los innecesarios, ajustándose a los imprescindibles; asegurar que todos hagan el manejo óptimo de las operaciones, eliminando fugas por mal uso, desperdicio, robo y/o malversación y, por último, suspender contrataciones, hasta recortar personal.
Segundo: incrementar los ingresos y para el caso de las administraciones públicas, habría que asegurar que los recibidos, vía pago de impuestos, sean aplicados estrictamente, considerando alternativas y propuestas de los expertos. Aplicar decisiones pragmáticas, no políticas o de intereses particulares.
Para ello, los expertos proponen tres acciones: primero, que todos los causantes cubran sus compromisos fiscales, luego y de ser necesario, se incrementen los puntajes de las tasas impositivas, buscando la mayor equidad posible entre mayores y menores contribuyentes.
También habrá que analizar los costos de financiamiento y buscar nuevas alternativas para disminuir los pagos de intereses.
Por último, hacer análisis de la organización, incluyendo a todos los integrantes y reubicando a los trabajadores para optimizar la eficiencia en resultados.
De acuerdo con el recién entregado Paquete Económico 2027, el gasto neto propuesto ascenderá a 10.64 billones de pesos, mientras que los ingresos estimados se ubican en 8.8 billones de pesos, lo que representa un déficit fiscal del 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB), medido a través de los requerimientos financieros del sector público.
Nuestra realidad se complica al saber que existe la peligrosa tentación de buscar nuevos créditos, deuda de por sí alta.
Según datos oficiales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda pública neta que México proyecta es de 21.68 billones de pesos para el cierre del año y equivale al 55.0% del producto interno bruto (PIB) del país.
Representa un incremento real del 11.8%, en comparación con los costos del sexenio anterior, que fue igualmente gastador, perdiendo la relación egreso/ingreso nacional.
Para darnos una idea, como simples ciudadanos, de cada 100 pesos recabados, abonamos 15.6 pesos, tomados del presupuesto destinado a las obras de infraestructura y construcción.
Pedí a "los que saben" me explicaran porqué estamos en esa situación difícil de remediar y me dieron razones: México depende de la situación económica mundial y ella está en malas condiciones por reacomodo de las potencias y belicismo; sus intereses y gastos desmesurados -guerras, que además son inútiles o insuficientes para sus conveniencias-.
Los costos que nos representan los programas de bienestar y las pensiones, que suman una cifra histórica de 1.025 billones de pesos del presupuesto, destinada exclusivamente a los programas sociales prioritarios o de la política de bienestar que, por razones de derecho constitucional no pueden tocarse -independientemente de la conveniencia política del gobierno populista-. Representan, aproximadamente, el 10% de los ingresos proyectados.
Al parecer, viviremos una desaceleración económica, con pronósticos de crecimiento entre 1.5 y 2.5% -según visiones más optimistas-.
Aún no se cuantifican exactamente los costos económicos provocados por la I.A.
El gobierno de la presidente Sheinbaum, promete no incrementar el pago de impuestos, siendo además altamente ineficiente en el cobro. Anteponen conveniencias de voto.
Además, considere que aproximadamente el 56.2% de los ciudadanos no cubren sus responsabilidades, muchos de ellos ubicados en la economía informal a quienes es difícil llegar y/o por razones de interés político.
Mantenemos una carga fuerte en obras inútiles -elefantes blancos- que no están concluidas o no generan y si cuestan dinero -Tren Maya y Aeropuerto Felipe Ángeles, entre otros-.
Sostenemos a empresas improductivas y alto costo económico -PEMEX y CFE- y la corrupción provoca fugas presupuestarias enormes y difíciles de cuantificar. Requieren restructuración radical que no se realizará por temer la pérdida de control burocrático y voto popular.
Contra toda declaración populista, de no cambiar nuestra política económica, enfrentaremos un difícil mayor para el año 2028, ¿Usted qué piensa?
Ydarwich@ual.mx