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A unos días de que México vuelva a ser sede mundialista, la nostalgia futbolera comienza a desempolvar nombres, imágenes y momentos que quedaron marcados en la memoria colectiva. Y entre ellos aparece una figura que, sin jugar un solo minuto, se convirtió en uno de los rostros más recordados del Mundial de México 86: la Chiquitibum.
Su nombre real es Mar Castro, aunque para millones de mexicanos quedó inmortalizada por aquel apodo que nació de un comercial cervecero y de una porra imposible de olvidar: “Chiquitibum a la bim bom ba”.
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El comercial que la volvió famosa
Durante el Mundial de 1986, Mar Castro apareció en un anuncio de Carta Blanca, rodeada de ambiente futbolero, música, porras y fiesta. Su imagen, su baile y la playera recortada que utilizó llamaron tanto la atención que, en cuestión de días, pasó de ser una joven actriz en formación a convertirse en fenómeno popular.
De acuerdo con entrevistas retomadas a lo largo de los años, Mar Castro tenía alrededor de 20 años cuando participó en la grabación. Estudiaba Arte Dramático, hacía teatro y llegó al comercial casi de manera circunstancial, luego de ser invitada a participar como extra.
Sin embargo, la cámara terminó encontrando en ella algo que conectó de inmediato con el público. Así nació “La Chiquitibum”, una figura que pronto fue presentada como “la novia del Mundial” y que, con el paso del tiempo, se convirtió en parte del imaginario de México 86.
La fama que no pidió
Aunque el personaje la volvió famosa, Mar Castro ha señalado en distintas entrevistas que no quería ser recordada únicamente por ese comercial. Su intención era desarrollar una carrera artística más amplia, en teatro, televisión, cine y música.
Y es que la popularidad de la Chiquitibum fue tan fuerte que terminó opacando a la propia Mar Castro. Para muchos, su nombre quedó atado para siempre a una imagen: la joven de la tribuna, con pompones, playera recortada y una porra mundialista que todavía se repite casi cuatro décadas después.
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¿Qué fue de ella?
Tras el fenómeno de México 86, Mar Castro continuó vinculada al mundo artístico. Con el paso de los años se ha descrito en redes sociales como cantante, actriz y compositora, además de mantener residencia en Los Ángeles.
A diferencia de otros personajes que han buscado explotar permanentemente la nostalgia, Mar Castro ha mantenido un perfil más discreto. Su imagen suele reaparecer cada vez que se acerca un Mundial, especialmente ahora que México volverá a ser sede en 2026 junto con Estados Unidos y Canadá.
De México 86 al Mundial 2026
La historia de la Chiquitibum vuelve a tomar fuerza porque México está por recibir nuevamente una Copa del Mundo. Y con ello también regresan las comparaciones con 1986, una edición que dejó momentos imborrables: el “Gol del Siglo” de Maradona, la “Mano de Dios”, el Estadio Azteca lleno y una cultura futbolera que se quedó grabada en la televisión, la publicidad y la memoria popular.
En ese universo, Mar Castro ocupa un sitio peculiar. No fue futbolista, entrenadora ni directiva. Tampoco levantó un trofeo. Pero bastaron unos segundos en pantalla para convertirse en un símbolo mundialista mexicano.
Casi 40 años después, la Chiquitibum sigue siendo recordada como uno de esos fenómenos que solo pueden explicarse por la mezcla de futbol, televisión, fiesta y nostalgia.
Porque México 86 no solo dejó goles. También dejó personajes. Y entre ellos, pocos tan inolvidables como ella.