L A noticia no fue ninguna sorpresa, aunque si confirma nuestras altas posibilidades de ratificar nuestra permanencia en la OCDE como un país "en vías de desarrollo" que, además, se resiste a tratar de modificar su destino, que bien pudiéramos definir como de pobreza.
La prueba PISA del año 2026, nos señala con grandes desventajas en el tema de educación; no olvide que es un parámetro muy importante para evaluarnos y considerar nuestro potencial desarrollo, economía e inversión; se toman en cuenta los niveles de formación profesional y preparación para el trabajo, esfuerzo que empieza desde la educación primaria y culmina con los grados de maestría y doctorado. Además, se trata de cuantificar la calidad académica y cantidad de graduados.
Lo más preocupante es el descenso en nuestra -de por si calificada como mala- calidad académica, siendo superados por países como Costa Rica, Chile o Uruguay, quedando ubicados en lo más bajo de la evaluación educativa entre toda la OCDE.
En el campo de las matemáticas, alcanzamos 388 puntos, siendo la media de 463, lo que representan rezagos de 3.7 años en referencia al resto de países evaluados; en lectura 408 puntos, también por debajo de la media de 461 puntos, considerando que tenemos un rezago de 2.6 años; en ciencias 414 de 482 puntos, en la media internacional estimaron que tenemos 3.4 años de atraso.
Le recuerdo -de otros Diálogos- que la desventaja no solo es por evaluarnos con bajas calificaciones en conocimientos adquiridos; sabemos que el desarrollo/maduración cerebral y la construcción de redes nerviosas, son favorecidos con el ejercicio mental y, mejor que todo, el estudio y permanente esfuerzo para aprender cosas nuevas. Le llaman "gimnasia cerebral".
No tener aprendizaje significativo, adecuado para alcanzar la competitividad en el mundo, que se suma a la falta de información para desarrollarla y tener conocimientos para tomar decisiones, son factores que favorecen el desempleo, consecuentemente permanecer en la pobreza con los males que representa. Así de grave.
Aún más preocupante, saber de las diferencias en el aprendizaje -aprovechamiento académico- entre las escuelas públicas y las privadas, que muestran una diferencia de 40 a 55 puntos: en matemáticas, las escuelas de paga alcanzaron una evaluación de 430 puntos, contra 380 de las públicas y, aún más abajo, con 360 puntos, las escuelas técnicas y telesecundarias.
La desventaja advierte el distanciamiento de las oportunidades entre mexicanos ricos y pobres.
Debo agregar que el 11.4% de los alumnos más pobres, obtuvieron calificaciones superiores y hasta por encima de la media mundial, lo que refleja el trabajo y apoyo en casa -salud, alimentación y vivienda, entre otros-, además del buen aprovechamiento en la escuela. Imagine esos muchachos con más apoyo para aprender.
Más datos: el 41% de los estudiantes quedaron por debajo del aprovechamiento académico mínimo y solo 0.5% logró niveles de excelencia, al menos en una asignatura.
Es triste saber que el 43.4% de los estudiantes más desfavorecidos asisten a escuelas en donde los directores reportan falta de personal o escasez de este y los apoyos digitales para el aprendizaje -computadoras con redes interconectadas- no existen o están desfasadas tecnológicamente; en cambio, en las privadas, solo el 18% los muchachos tienen tales carencias. Las ventajas competitivas para ingresar a niveles superiores y al graduar obtener trabajo son igualmente desesperantes.
Nuestra presidente, ante la información publicada, defendió el retraso educativo -lectura- justificándolo como problema global: verdad; lo que no ha logrado detener es el deterioro de la productividad de profesores sindicalizados, quienes gustan de invadir calles, bloquear vías de comunicación y agredir físicamente a quienes se oponen. Deseducando con el ejemplo.
Para el 2027, el presupuesto asciende a 1.285 billones de pesos, 3.4% más que el año anterior, esfuerzo que, aunque insuficiente, podría ser de utilidad para la mejora de la calidad académica; desafortunadamente, buena parte de los recursos se aplicarán al pago de becas y apoyos extraordinarios a los profesores a través de su sindicato. Poco se aplicará en capacitación y actualización.
Ante el grave señalamiento de la OCDE, la SEP respondió -desde el sexenio anterior-, cancelando todas las evaluaciones nacionales e internacionales en las que habíamos participado, de tal suerte que trabajamos con deficiencias económicas, administrativas, de capacitación profesional y sin tener muy clara la ruta a tomar para mejorar la educación mexicana.
Nuestro infortunio incluye los destinos de la supuesta reorganización de los currículos de primaria y textos ahora intentan orientarlos al adoctrinamiento por encima del aprendizaje; ni qué decir del descuido de las matemáticas, la lectura y las ciencias, incluyendo distorsiones a la realidad y promoción de cambios de conductas sociales en temas como familia y sexualidad.
Pareciera que pretenden alcanzar el control del pasamiento político de las nuevas generaciones y, con ello, lograr mantenerse en el poder.
¿Reaccionarán los padres de familia?
Ydarwich@ual.mx
San Virila hace milagros sin querer.
Eso lo incomoda, pero los milagros se le salen de la bolsa.
El otro día, por ejemplo, iba a granizar. El granizo habría arruinado las cosechas, y la gente padecería hambre. El frailecito hizo un ademán, y el granizo fue a caer a miles de leguas de distancia, en el desierto del Sahara. Los beduinos se maravillaron al ver aquel fenómeno, desconocido para ellos, que pintó de blanco las arenas.
Otro milagro un poco más pequeño hizo San Virila. El gatito de una niña subió a un árbol y no podía bajar. El santo tendió una escala hecha de luz, y por ella descendió el minino,
San Virila es opuesto a los milagros. Dice que alteran el orden natural. Pero nada puede hacer para evitarlos. Tampoco puede contener los estornudos. Por la noche, secretamente, reza:
-Señor: hazme el milagro de que ya no pueda hacer milagros.
¡Hasta mañana!...