Editoriales

 

¿Sabemos realmente con qué México contamos?

Con México en la mente

H?CTOR S?NCHEZ GUTI?RREZ 26 sep 2026 - 04:03

México dispone de abundante información sobre seguridad, economía, pobreza, empleo, inversión y finanzas públicas. Los datos son indispensables. Pero un diagnóstico nacional exige algo más que reunir cifras: necesita determinar qué significan y, particularmente, qué revelan sobre la capacidad efectiva del Estado para enfrentar sus problemas, preservar sus intereses y prepararse para lo que viene.

Los homicidios dolosos ofrecen un primer contraste. El promedio diario oficial descendió de 86.9 en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026. Es un resultado importante, pero el dato abre preguntas: ¿disminuyeron solamente estos homicidios?, -¿existe una nueva clasificación de homicidios? -¿aumentó el control efectivo del Estado sobre territorio, población y actividades criminales?

Algo semejante ocurre con las más de 67 mil detenciones por delitos de alto impacto informadas desde octubre de 2024. La magnitud del esfuerzo operativo es evidente. Sin embargo, «para conocer su verdadero efecto necesitamos seguir la trazabilidad»: ¿cuántos detenidos fueron vinculados a proceso?, ¿cuántos permanecen privados de la libertad?, ¿cuántos casos llegaron a sentencia?, ¿cuántas organizaciones perdieron capacidad territorial, económica, logística o institucional?

"Detener individuos no es desarticular".

La distinción importa porque el poder de las organizaciones criminales no se mide solamente por la violencia que producen. También se expresa en recursos económicos, control territorial, capacidad armada y logística, penetración institucional, redes sociales y proyección transnacional. "Reducir estos homicidios no aumentó la capacidad estatal sobre el poder criminal".

El municipio plantea otro contraste. La persecución de autoridades vinculadas con organizaciones delictivas comienza en el orden de gobierno más débil, lacerado y próximo al territorio y a la población. Aquí la pregunta estratégica es: ¿por qué la penetración criminal encontró ahí condiciones para avanzar y qué vulnerabilidades institucionales superiores lo permitieron?

Se programan recursos para fortalecer al municipio. Pero, importa saber cuánto llega, cómo se ejerce y qué capacidad institucional deja instalada. ¿De qué sirve reconocer constitucionalmente un ámbito de actuación si el municipio carece de las capacidades efectivas para ejercerlo y es al primero que culpamos?

El ámbito social presenta un contraste oficial, igualmente revelador. Entre 2022 y 2024, la población en pobreza multidimensional disminuyó de 46.8 a 38.5 millones de personas. Al mismo tiempo, la población vulnerable por carencias sociales aumentó de 29.4 a 32.2 por ciento.

Pero falta una pieza para comprender la dinámica social: "la clase media". Inegi realizaba ejercicios para identificarla y cuantificarla; actualmente reconoce que no existe una definición estadística consensuada. "El ejercicio específico más reciente disponible corresponde a 2020".

La fecha importa: intentamos comprender al México de 2026 con mediciones periódicas recientes sobre pobreza y carencias sociales, pero sin una medición equivalente, actualizada y continua sobre dimensión, composición, fortaleza y vulnerabilidad de la clase media.

La pregunta resulta inevitable: ¿de dónde provienen quienes ingresan en ella? ¿Cuántos hogares alcanzan y conservan condiciones de estabilidad y cuántos descienden desde ellas hacia la vulnerabilidad o la pobreza?

Reducir pobreza es indispensable. Pero conocer solamente el saldo no permite comprender la movilidad social. Necesitamos saber "cuántos ascienden, cuántos descienden y qué tan sólida es la condición de quienes permanecen en medio".

La economía exige la misma disciplina. Crecimiento, inversión, exportaciones, inflación y finanzas públicas describen resultados. El diagnóstico estratégico debe preguntar: ¿cuánto se convierte en productividad, infraestructura, capacidad fiscal, tecnología y margen para financiar simultáneamente seguridad, agua, energía, salud, educación y desarrollo?

La integración económica con Estados Unidos genera mercados, inversión y cadenas productivas; también produce dependencias. No se trata de calificar esa interdependencia, sino de "determinar cuánto fortalece capacidades nacionales y dónde puede mejorar autonomía en las decisiones".

Algo parecido ocurre con el futuro. Tener planes sobre agua, energía, infraestructura o desarrollo demuestra previsión. Pero "hacer planes no es suficiente para estar preparado".

La capacidad aparece cuando objetivos, recursos, instituciones, ejecución y oportunidad convergen "antes de que el problema obligue a reaccionar".

Aquí nos encontramos con un patrón: detener no es desarticular. Asignar no es fortalecer. Salir de la pobreza no significa necesariamente superar la vulnerabilidad. Crecer no equivale automáticamente a construir capacidad. Planear no significa estar preparado. "Y no se trata de concluir si México está mejor o peor".

Se trata de penetrar detrás del resultado: ¿qué ocurrió?, ¿qué produjo?, ¿puede sostenerse?, ¿qué vulnerabilidad permanece?, ¿qué capacidad quedó construida? "Porque entre el dato que se informa, el resultado que se obtiene y la capacidad que realmente permanece, se encuentra la parte esencial de la realidad nacional".

Y para decidir con mayor claridad hacia dónde podemos y queremos ir, debemos responder cada pregunta profundizando la anterior: ¿qué cambió? ? ¿por qué cambió? ? ¿qué capacidad criminal cambió? ? ¿qué capacidad del Estado cambió?

* El autor de esta colaboración es general de División Estado Mayor y Maestro en Seguridad y Defensa Nacionales.

Noticias relacionadas

EL SIGLO RECIENTES

+ Más leídas de Editoriales