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¿Será el principio del fin de la era Trump?

El reporte Oppenheimer

ANDR?S OPPENHEIMER 3 nov 2026 - 04:03

Si las encuestas aciertan y el presidente Donald Trump pierde el control de una o ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos en las elecciones del 3 de noviembre, podríamos estar viendo el principio del fin de la "era Trump".

Eso no significa que el presidente desaparezca de la noche a la mañana de los titulares. Por el contrario, su historial indica que si sufre una paliza electoral redoblará la apuesta y se radicalizará aún más, como lo hizo tras perder las elecciones del 2020.

La Casa Blanca ya filtró que evalúa un ataque a Irán apenas pasados los comicios. No sería extraño que sigamos viendo a Trump hasta en la sopa de aquí hasta el fin de su mandato.

Sin embargo, si la oposición gana una o ambas cámaras del Congreso, Trump quedará políticamente debilitado.

En primer lugar, enfrentaría una ola de investigaciones por denuncias de corrupción contra él, su familia y sus amigos, que lo obligaría a pasar buena parte del tiempo defendiéndose.

El líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, me dijo en una reciente entrevista que los demócratas iniciarían investigaciones porque el gobierno de Trump se ha caracterizado por "una corrupción sin precedentes".

Si ganan, los demócratas planean investigar la venta del 49% de la empresa de criptomonedas de la familia Trump por 500 millones de dólares a un fondo de Emiratos Árabes Unidos, y el regalo de un avión de 400 millones de dólares por parte de Qatar. Aún no está claro si el avión irá al Estado o a la biblioteca presidencial de Trump, como lo sugirió el propio Trump.

Además, el Congreso investigaría los indultos a convictos cuyos familiares donaron millones de dólares a la campaña de Trump. Y tampoco estarían exentos del escrutinio legislativo los contratos petroleros con Venezuela, según me dijo Jeffries.

Trump probablemente se negaría a testificar ante el Congreso, pero la Cámara de Representantes puede citar a declarar bajo juramento a sus asesores, y los fiscales de varios estados podrían usar esa información para iniciar sus propias demandas contra el gobierno.

Según la revista Forbes, la fortuna de Trump aumentó en casi un 80% en los últimos dos años, de 3,900 millones de dólares en octubre de 2024 -el año antes de regresar a la Casa Blanca- a 7,000 millones en septiembre de 2026. "Nadie en la historia de Estados Unidos ha ganado tanto dinero con la política", dijo la revista.

Trump dice que no cometió ninguna irregularidad, sino que se benefició del alza de la bolsa de valores como muchos otros estadounidenses. Pero lo cierto es que pocos han hecho tanto dinero en la bolsa en los últimos dos años.

En segundo lugar, si la popularidad de Trump sigue por el piso -ahora está en el 36%, la más baja de su mandato- varios legisladores de su propio partido tomarán distancia de él. Los legisladores republicanos van a pensar en su propio futuro político en las elecciones del 2028, más que en ser leales a Trump.

En tercer lugar, si Trump pierde una o ambas cámaras del Congreso, no podrá aprobar sus proyectos de ley, y quizás enfrente una creciente presión para aprobar algunas leyes que no respaldaría en otras circunstancias. Hay temas como los aranceles y las sanciones a Rusia en que demócratas y republicanos podrían lograr una amplia mayoría de votos.

Cuando le hice notar a Jeffries que, aun si ganan los demócratas, Trump tendrá el poder del veto, me recordó que "el instrumento de política pública más importante" de la Cámara de Representantes es su Comité de Apropiaciones, que autoriza los desembolsos del presupuesto federal.

En otras palabras, los demócratas podrían usar su poder de autorizar los gastos gubernamentales como ficha de negociación para sus negociaciones con Trump.

Mi opinión: Trump seguirá gritando, amenazando y acaparando titulares hasta el último día de su mandato. Pero un presidente sin el control absoluto del Congreso, con menos legisladores leales y acorralado por denuncias de corrupción, ya no será el mismo.

Si la oposición gana, no será el fin de Trump, pero sí el final de sus días de poder casi absoluto.

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