A H, caray! Resulta que en México podemos discutir durante horas sobre soberanía nacional, independencia energética y autosuficiencia alimentaria, pero basta que nuestros vecinos del norte reduzcan temporalmente el envío de gas natural para que descubramos una realidad bastante incómoda: nuestra soberanía tiene una llave de paso... y está del otro lado de la frontera.
Leemos en el periódico "El Economista" que, entre el 24 de septiembre y el 4 de octubre, se redujeron un 20% los envíos de gas desde Texas hacia México y,por supuesto, se "acalambró" el sistema energético mexicano.
La coordinación entre las instituciones responsables permitió usar el inventario que había en los 21 mil kilómetros de gasoductos que tenemos, como combustible, y así pudimos seguir prendiendo las luces, con pocas fallas. Aunque esta vez ni se sintió, pues ya estamos acostumbrados a esos semiapagones; la verdad es que nuestra capacidad de almacenamiento estratégico solo suma aproximadamente TRES días. ¡Qué miedo! Poco a poco, las velas se están convirtiendo en parte esencial de las herramientas que deben tener los hogares.
Pero, ¡aguas!, que no haya ocurrido una crisis mayor no significa que estemos preparados para enfrentarla.
México importa alrededor del 70% del gas natural que consume. Y el 60% del volumen total recibido lo utilizamos para mover las turbinas de las plantas de ciclo combinado, que generan, a su vez, la energía que mantiene vivo el internet de la casa.
¿No piensan ustedes que la situación es preocupante? Durante años hemos construido una dependencia enorme sin desarrollar suficientes mecanismos para resistir una contingencia mayor. O estábamos dormidos, o asumimos que siempre seríamos cuates de los Estados Unidos. ¡Vaya errores!
Les confieso que me invade una mezcla de preocupación y molestia, a pesar de reconocer que soy, como muchos compatriotas, responsable de estas situación, por omisión. La interdependencia comercial es razonable; la vulnerabilidad sin previsión, no.
Y aquí es donde nos preguntamos ¿cómo llegamos a esta situación? ¿Cuántos presupuestos, programas, planes nacionales y discursos sobre soberanía energética han pasado sin que resolvamos un problema tan elemental? O ¿alguien se acuerda de algún discurso que mencione el gas natural, o la tan temida llave de paso localizada en la cuenca de Eagle Ford, cerca de Midland-Odessa?
Lo mismo sucede con nuestra alimentación: México es la tierra del maíz, pero importamos millones de toneladas de maíz amarillo para alimentar nuestra industria pecuaria. También recurrimos al exterior para abastecernos de otros granos, entre ellos el sorgo, dependiendo de las condiciones de producción y del mercado. Comemos en la feria del pueblo esquites que vienen de Kansas, y ¡no importa de verdad! Saben bastante bien. Lo que sí importa es que la cadena alimentaria en México depende cada vez más de importaciones, dejando a nuestro campo esperando apoyos y sin vistos de modernizarse.
Entonces surge una pregunta incómoda: ¿qué tan soberanos somos cuando dependemos de otros países para alimentar nuestro ganado y mantener funcionando buena parte de nuestra industria?
Y esto nos lleva a 2027.
El próximo proceso electoral representa una oportunidad para que la conversación pública incorpore asuntos que rara vez protagonizan las campañas: almacenamiento de gas, infraestructura energética, productividad agrícola, disponibilidad de agua, logística y seguridad de las cadenas de suministro.
Sería saludable conocer proyectos concretos, presupuestos estimados, plazos de ejecución y mecanismos para evaluar resultados. No solamente promesas. Las regiones también tienen responsabilidades. No todo depende de la Federación. Los estados pueden anticipar riesgos, coordinar empresas y universidades, preparar protocolos de contingencia y construir una agenda regional de resiliencia.
Mientras tanto, estamos enfrascados en debates sobre leyes, creo, no tan importantes, como la llamada ley antimemes, y otras cosas ,que deberían ocupar un lugar "abajito" de los problemas energéticos de los que platicamos. ¡Prioridades, por favor!¿O no?
La soberanía se construye con inversión, productividad y previsión.Y cuando falta previsión, tarde o temprano alguien termina cerrándonos la llave y ni cuenta nos vamos a dar.
Aprendamos a cocinar con leña, solo por si las moscas. ¡Ánimo!
Casi todos los días ha llovido en el Potrero, y eso es anuncio de bienaventuranza. Habrá pan para los humanos y hierba para las otras bestezuelas.
En la cocina de la vieja casa la tertulia se alarga tras la cena. Don Abundio relata una anécdota de doña Rosa, su mujer:
-Cuando pedí su mano su papá puso un plazo de 60 días para resolverme. Así se usaba. Pero Rosa le dijo: "Acorte el plazo, padre, porque si no yo no respondo".
Todos reímos, menos doña Rosa. Masculla con enojo:
-Viejo hablador.
Don Abundio figura con índice y pulgar el signo de la cruz, se lo lleva a los labios y jura:
-Por ésta.
¡Hasta mañana!...