E Sta semana, un perrito fue abandonado en las instalaciones de la Expo Ganadera de la Feria Nacional Francisco Villa 2026. Su historia se viralizó rápidamente, pero no solo por el acto de abandono, sino porque se descubrió que Toby ya había sido rescatado tiempo atrás.
Según relató la rescatista, ella y sus amigas lo encontraron cuando vivía en situación de calle, enfermo, desnutrido y con un profundo temor hacia las personas. Tras permanecer un mes y medio hospitalizado, Toby logró recuperarse y luego fue entregado en adopción a una familia que, en teoría, le brindaría el hogar que tanto necesitaba.
La historia, sin embargo, se repitió. Toby terminó abandonado, amarrado y con algunas de sus pertenencias en la Expo Ganadera, esperando, una vez más, que alguien se apiadara de él.
Por fortuna, la misma persona que lo rescató la primera ocasión volvió a recibirlo. Hoy Toby está a salvo, aunque es comprensible pensar que será mucho más difícil confiar otra vez en entregarlo en adopción.
El caso ha provocado indignación en redes sociales. Muchas personas exigen que quien lo abandonó reciba una sanción ejemplar. Y no es para menos.
El abandono de mascotas en Durango está lejos de ser un hecho aislado. Es una problemática que desde hace años refleja una realidad incómoda: como sociedad aún tenemos una enorme deuda en materia de respeto y bienestar animal.
Las estimaciones oficiales hablan de alrededor de 100 mil perros en situación de calle. Muchos de ellos alguna vez tuvieron un hogar, un nombre y una familia, hasta que fueron desechados como si se tratara de un objeto que dejó de ser útil.
El problema crece día con día porque, además del abandono, continúa la reproducción sin control. Nacen camadas constantemente y, mientras no exista una política integral de esterilización, la cifra seguirá en ascenso.
Lo cierto es que ninguna administración municipal o estatal ha encontrado una estrategia definitiva para enfrentar este fenómeno. Tampoco es un asunto sencillo. No existe presupuesto suficiente para atender una problemática de esta magnitud.
Hace años la respuesta institucional consistía en sacrificar animales de forma masiva, una práctica que por fortuna ha disminuido, pero el problema de fondo sigue vigente.
Activistas coinciden en que la esterilización es la herramienta más eficaz para controlar la sobrepoblación de perros y gatos. No obstante, para muchas familias representa un gasto importante cuando se realiza en clínicas particulares y, por su parte, las campañas gubernamentales resultan insuficientes para cubrir toda la demanda.
A lo anterior se suma otro factor: mientras miles de animales esperan una oportunidad en albergues o con rescatistas independientes, continúa la venta indiscriminada de mascotas, en especial a través de redes sociales, lo que reduce las posibilidades de adopción de aquellos que ya necesitan un hogar.
En este contexto, cobra relevancia la iniciativa presentada por el diputado Fernando Rocha Amaro, quien propone reformar el Código Penal del Estado para sancionar con hasta dos años de prisión a quienes abandonen a sus mascotas. Ahora habrá que esperar cuánto tiempo se tardan los legisladores en discutirlo en el pleno.
Aunque la legislación de Durango ya reconoce a los animales como seres sintientes, ese reconocimiento todavía no se refleja plenamente en la práctica.
Ojalá que el caso de Toby no quede únicamente como una historia viral. Esperemos que sirva para que las autoridades investiguen, apliquen las sanciones correspondientes y envíen un mensaje claro: abandonar a un animal no puede seguir siendo una conducta sin consecuencias.
Punto y aparte.- La Asociación de Agencias de Viajes en Durango reiteró la advertencia sobre los riesgos de contratar paquetes vacacionales a través de redes sociales o con empresas que no estén debidamente establecidas.
De acuerdo con la información difundida por el organismo, existen casos de personas que han perdido hasta 150 mil pesos tras pagar supuestos paquetes turísticos internacionales que, al final, resultaron ser un fraude.
La recomendación es sencilla: desconfiar de ofertas que parecen demasiado buenas para ser verdad y verificar siempre la autenticidad de la agencia. También es aconsejable consultar directamente con los hoteles o contratar únicamente con agencias certificadas.
En plena temporada vacacional de verano, muchos duranguenses han optado por viajar a Mazatlán. Sin embargo, representantes del sector turístico aseguran que existe una disminución en el flujo de visitantes hacia ese destino.
Incluso se reporta una reducción de hasta 30 por ciento en las tarifas hoteleras en la Perla del Pacífico, una señal de que la demanda no ha alcanzado los niveles de años anteriores.
El propio gobernador Esteban Villegas Villarreal reconoció en una entrevista con un medio nacional que muchos duranguenses que antes acostumbraban vacacionar en Mazatlán hoy prefieren otros destinos debido a que tienen miedo de ir al puerto.
Habrá que observar si esta tendencia se mantiene durante el resto del periodo vacacional o si las cifras logran recuperarse en las próximas semanas.
Nos leemos en X: @citlazoe