Casi siempre, cuando un político calla, puede enviar mensajes incluso más grandes que un discurso completo. Máxime cuando quien enmudece es un gobernador como Esteba Villegas, acostumbrado a opinar de todo y fijar postura frente a controversias públicas, reaccionando rápido y de manera desmedida, claro, cuando considera que un tema le puede abonar políticamente.
No obstante, el mutismo del mandatario y cantante vernáculo duranguense frente a las versiones que lo colocan bajo investigación de agencias estadounidenses no pasa desapercibido. Ese silencio, en Durango, ya comenzó a convertirse en un problema político por sí mismo, tanto para él como para todo su gobierno.
Y es que ya transcurrió casi una semana desde que el periodista Raymundo Riva Palacio publicó en su columna, "Estrictamente Personal", que organismos de seguridad y justicia de los Estados Unidos ampliaron indagatorias contra varios gobernadores mexicanos, entre ellos, Esteban Villegas. Desde entonces, no hay postura oficial, categórica o frontal del titular del Ejecutivo estatal.
Llama particularmente la atención porque no se trata de un gobernador que acostumbre guardar prudente distancia frente a temas delicados. Hace apenas unas semanas, cuando Rubén Rocha Moya fue acusado por Estados Unidos de presuntos vínculos criminales, Esteban Villegas salió públicamente a opinar. Habló de prudencia, de pruebas, de tribunales y hasta del impacto que aquello podría tener en la relación bilateral y el T-MEC.
También lo hizo el año pasado cuando, envalentonado y queriendo quedar bien con Claudia Sheinbaum, confrontó verbalmente al presidente estadounidense Donald Trump por el tema de los aranceles y la relación comercial con China. En aquel momento, el mandatario duranguense, no tuvo inconveniente en advertirle públicamente que debía "ser muy cuidadoso" con sus decisiones.
Hoy, el gobernador de Durango no controla más la narrativa pública como lo hacía antes. Apenas un día previo a la publicación de Riva Palacio, Esteban Villegas declaraba ante medios que en la entidad se actuaba con firmeza contra el crimen organizado, insistiendo en que aquí no hay cobro de piso ni secuestros. Lo de siempre: que el estado siegue siendo de los más seguros del país.
En contraparte, La controvertida columna abatió la narrativa oficialista y subió el debate en una dimensión nacional e internacional. Sin embargo, desde este mismo espacio ya lo advertíamos, en la entrega titulada "Washington apunta hacia el Triángulo Dorado", que Durango había dejado de ser un espectador periférico dentro de la nueva lógica de seguridad impulsada desde Estados Unidos, quedando bajo observación de aquel país.
El caso es que, en Durango, los mariachis parecen haber callado ante un contexto que añade verosimilitud a cualquier versión relacionada con Washington y Esteban Villegas. Más aún cuando persisten antecedentes incómodos, como la cancelación sorpresiva de la gira del mandatario a Estados Unidos el año pasado, acompañada entonces por las presuntas restricciones migratorias que jamás quedaron completamente disipadas.
EN LA BALANZA.- La advertencia del sector constructor en Durango es otra señal de la contracción de la economía local. Que empresarios comiencen a considerar sacar su capital de la entidad es un indicativo más de que no se trata únicamente de una mala racha económica, sino de una profunda pérdida de confianza en las condiciones para invertir y crecer en el estado. La caída histórica en la construcción refleja un problema estructural que el discurso oficial no puede seguir maquillando con optimismo. Si las empresas ya no pueden sostener nóminas, rentas ni operaciones básicas, el riesgo no es solo una desaceleración económica, sino un deterioro progresivo del empleo, la inversión y la estabilidad financiera de Durango.
X: @Vic_Montenegro