Durango
CLAUDIA BARRIENTOS
mar 2 abr 2019, 10:48am 9 de 25

Salió de su comunidad para ser el mejor

Reconocimiento. Se le entregó la medalla 'Benito Juárez' el pasado 21 de marzo.


Cruzó a Estados Unidos “de mojado” con su familia pero los deportaron.

Originario de la sierra del municipio de Tepehuanes, Durango, Omar Cavada Martínez no solo fue el mejor de su generación en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, sino de la totalidad de los alumnos que recibieron la medalla al mérito Benito Juárez este año, con un promedio de 9.9.

Es ejemplo de perseverancia ya que las dificultades a las que se ha enfrentado, no mermaron su entusiasmo. No se conformó con lo que la tradición le dictaba que debía ser. Fue más allá y demostró que los límites son mentales y se los impone cada persona.

Orgulloso de sus orígenes, en entrevista para El Siglo de Durango, Omar comparte algunas de las vivencias que lo llevaron a asentarse en la capital del estado, donde terminó su carrera con el mayor reconocimiento al que un alumno universitario puede aspirar.

"Somos de un ranchito de Tepehuanes, se llama Mesa de Návar. Allá cursé toda mi educación primaria, éramos 12 alumnos, teníamos un maestro para todos. Muy buenos recuerdos tengo de allá. Me vine a la edad de 12 años motivado por mis padres para seguir estudiando.

SE FUE "DE MOJADO"

"Estuve en la secundaria técnica número uno. Sólo cursé un año y medio porque de ahí tuvimos que migar por un suceso que le pasó a mi papá: lo secuestraron, y tuvimos que irnos de mojados a los Estados Unidos. Allá pasé un tiempo, más o menos un año siete meses, también estudiando".

No era su destino que siguiera estudiando allá. Lo deportaron junto a su familia por lo que se establecieron en el municipio de Durango, donde entró al Colegio de Bachilleres La Forestal y posteriormente a la Facultad de Derecho de la UJED.

Pero ¿qué motiva a un joven originario de la sierra a seguir estudiando en vez de instalarse en su zona de confort o resignarse a un futuro preestablecido? En el caso de Omar, sus padres fueron una importante fuente de inspiración.

"Sí significó bastantes sacrificios, fueron noches de desvelo por estar estudiando para exámenes, para evaluaciones, para los tan temidos exámenes orales que nos aplicaban en la Facultad de Derecho, sí fue dejar de salir, perder incluso algunos amigos, pero el sacrificio no representa tanto para mí porque yo venía a mis padres que se esmeraban en pagar mi educación.

"Un papá que terminó apenas la primaria, una mamá que hizo con sacrificio la primaria y que posteriormente, cuando yo estaba más o menos en cuarto de primaria, se avienta la secundaria abierta. Ella fue mi mayor motivación", relata.

Hijo de un padre que durante la mayor parte de su vida fue campesino y que después puso una tiendita de abarrotes, y de una madre que se enfocó en el cuidado de sus hijos y el trabajo en el hogar, este joven duranguense sueña con regresar a su comunidad natal para enseñarle a otros muchachos la ruta, para ayudarlos a progresar y para que vean que hay mucho más, "además de buscar el desarrollo de infraestructura, fomentar el desarrollo mental".

DEFENDER LA LIBERTAD

Omar pensó en ser médico, pero después se dio cuenta que ver tanta sangre no era lo suyo por lo que se fue a Derecho, motivado por la idea de que proteger y defender las libertades y creencias de la gente "de a pie" es lo que hace grande al estado y al país.

Y está consciente de la realidad actual, esa que le arrebata a jóvenes talentosos como él las oportunidades para dárselas a los que tienen "influencias".

"Esta es una realidad que está en Durango y hasta en el campo universitario, me tocó verlo mucho. Desde que vas a entrar a la universidad puedes hacer un Ceneval excelente pero te topas con la sorpresa de que no quedaste y otros sí.

"Conocí muchos casos y más en Medicina que es una carrera tan saturada. Es un secreto a voces, yo quiero mucho a mi alma mater, a mi universidad, pero es algo de lo que se habla en los pasillos y que hay que señalar".

Pero confía en que esto cambie y en que la universidad recupere el prestigio que se vio mermado desde hace varios años; que haya mayor transparencia y que cuente con mejores instalaciones para que los estudiantes salgan más preparados.

 UNA MEDALLA NO ES GARANTÍA

También sabe que en este país ser listo no garantiza un buen trabajo ya que no hay un adecuado seguimiento para los jóvenes talentosos, quienes por montones han tenido que irse a otras ciudades o países, donde sí son reconocidos.

"Es lamentable que esté sucediendo esto, que no se apoye a los talentos y que muchos tengan que migrar a otros lugares u optar por otra profesión. Ya hasta está catalogado que si estudias Derecho serás taxista, por ejemplo", ironiza.

De ahí que se debe exigir a los gobernantes que empiecen a poner atención a este sector, porque aunque es una inversión a largo plazo, es garantía de éxito para el desarrollo.

A los jóvenes les pide que no los desanimen las adversidades porque de eso se trata la vida: de ir creciendo con cada experiencia. "Que se motiven, que nunca dejen sus estudios y que si los dejan, los retomen. Pareciera que estudiar no sirve para nada porque no se encuentra trabajo, pero vale la pena que continúen. Si se quiere, se puede".

Las mujeres arrasaron con las medallas

Este 2019 se cumplieron 74 años de la entrega de las medallas al mérito Benito Juárez y, en esta ocasión, las recibieron 360 estudiantes, 266 de Durango y 94 de Gómez Palacio.

De la totalidad de los alumnos galardonados, 270 son mujeres y 90 hombres, mientras que la unidad académica que tuvo el mayor número de preseas fue la Facultad de Psicología y Terapia de la Comunicación Humana, con 60. El alumno Omar Jesús Cavada Martínez, de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas obtuvo el promedio más alto con un 9.9.

La Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED) entrega esta medalla como el más preciado reconocimiento a los estudiantes de licenciatura que con esfuerzo y compromiso se distinguen en las aulas con un promedio general mayor al 9.2.

Cada año, el 21 de marzo, se lleva a cabo un acto protocolario en el que estos alumnos destacados son reconocidos por las autoridades.

360 FUERON

los estudiantes que recibieron la medalla Benito Juárez.

9.9FUE EL

mayor promedio y lo obtuvo Omar Cavada.

Reconocimiento. Se le entregó la medalla "Benito Juárez" el pasado 21 de marzo.
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Fader Omar Cavada Martínez

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