Editoriales
SOFÍA GAMBOA
mié 4 sep 2019, 7:05am 7 de 7

Caminar sobre la ruta de seda



Singularidad Económica

"Ahora es una nueva Larga Marcha y debemos comenzar de nuevo"

— Xi Jinping

Siempre he sido amante de las culturas basadas en la disciplina e innovación. De los pueblos que buscan la competitividad, que van un paso adelante en tecnología y que se obsesionan con el futuro. Regiones donde aprecian la meritocracia sobre el linaje. Personas que no olvidan los favores y lo sobreponen al dinero. Civilizaciones en donde comparten los alimentos de la mesa, y en donde la familia y amigos son lo primero.

Esa es China, país que en 1978 era pobre y centrada en sí misma, y que en apenas cuarto de siglo se convirtió en la segunda economía mundial. Pueblo fascinante para quienes la habitan y quienes conviven con ella y su rica historia.

Me enamoré de este país cuando estudié ahí. Me enamoré de caminar por la muralla china y de meterme a lugarcitos a probar diferentes platillos en Beijing; de pasar una tarde lluviosa en una casa de té en el barrio francés de Shanghái y discutir libros sobre crecimiento económico en Fudan University; de conocer los parques industriales y clústeres en Guangzhou; pasear en lancha por la Venecia del Este, Suzhóu; de la majestuosidad del centro financiero de Hong Kong y el poder adquisitivo per cápita de su población. Pero me enamoré más de la determinación con la que cada ciudadano trata de hacer de su país un mejor lugar y su valor por abatir la corrupción, así como el culto al aprendizaje.

Las palabras repetitivas que se encuentran en la misión de las mejores universidades del país reflejan el espíritu de su cultura, con valores como sinceridad, búsqueda de la verdad, innovación, integridad, lealtad, rigor, determinación. Fudan University, la escuela a la que acudí y una de las mejores del país menciona en su misión: "Rico en conocimiento y tenaz con los propósitos, indagando con sinceridad y reflexionando en la práctica". Es así como este gigante asiático, con esta idiosincrasia ha ido creciendo constantemente.

Esto se ha fortalecido desde 2012, cuando Xi Jinping inició su gobierno. El cual se ha caracterizado por una inmensa y despiadada cacería de brujas anticorrupción, dejando un saldo de más de 1.5 millón de oficiales sancionados. Más de 170 ministros y oficiales del nivel de un viceministro han sido despedidos y muchos de ellos acabado en la cárcel, después de que Xi los acusará de cargos como corrupción, mal comportamiento y transgresión de la disciplina del partido.

Xi a la vez que combate la corrupción, mira constantemente el futuro. Persigue el crecimiento económico mediante educación e innovación basado en un programa de política industrial y crecimiento en la infraestructura. Pionero de inteligencia artificial, apoyado en este campo por su sistema político. De los más avanzados en fintech, ocupando el sexto lugar como país cashless. Empujando una esplendorosa infraestructura, solamente en el 2018 se construyeron 653 km de nuevas redes de metro y 94 km de nuevos trenes ligeros, equivalente al doble de la longitud del metro de Nueva York.

Los jóvenes de este país no sueñan ya con un puesto de trabajo en Google, sino con fundar el próximo Google. Una de las claves de la transformación está en el progreso social del país.

Esos son los valores con los cuales me gustaría también que mi amado país sobresaliera y que acompañarán a este nuevo régimen. Celebro la lucha que se ha hecho en contra de la corrupción en este primer año. Espero que el "Programa Nacional de Combate a la Corrupción y a la Impunidad, y de Mejora de la Gestión Pública 2019-2024", presentado en el DOF el 30 de agosto, realmente remedie esta enfermedad que aqueja al país

Si es así, se estará limpiando el terreno para el cultivo de una nueva cultura política. Surgirá, por fin, un nuevo sistema de creencias y actitudes que a la larga nos permita mayor gobernabilidad y credibilidad. Si esto solo es "fachada", de nuevo estaríamos cayendo en una simulación como lo fue la lucha a la corrupción durante la presidencia de Vicente Fox.

Hablando de innovación, a México le urge cambiar de paradigma, sustituir su misión y visión. Nos urge pensar a futuro y no remontarnos a nuestra historia si no a lo que queremos ser a partir de ahora. De nada sirve el decir que la austeridad se inspira en la ideología de Benito Juárez, ya que esa historia es muy arcaica para adentrarla en una época en donde los países exitosos sobresalen a través de llevar a cabo una política industrial con gasto hacia la investigación y el desarrollo. Tenemos que entender que el trabajo mental ya está aquí, la mentefactura, la era del conocimiento rige el mundo actualmente. La innovación lidera el desarrollo. La ciencia y la tecnología ayudan a ganar en el futuro. Andrés Oppenheimer decía que "en nuestra región hablamos demasiado de los héroes del pasado y demasiado poco de los innovadores del futuro".

Por el bien de México, no es ni el desarrollo económico ni la felicidad ni ningún otro indicador el mayor estímulo ni donde deben centrarse nuestros ojos. El mayor estímulo debe de ser el futuro acompañado de innovación, integridad, búsqueda de la verdad y determinación.

@GamboaSofia

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