
Dan 22 años de cárcel a un militar
Sabía lo que hacía y decidió correr el riesgo; con 37 años de edad, egresado de un Colegio Militar y el rango de Teniente, sería absurdo pensar que hubo ignorancia de su parte; debió tener claro que era un delito. Sin embargo la jugada que hizo, para su desgracia, no terminó bien: pasará 22 años de cárcel después de "enganchar" y mantener en su casa por varios días a un menor de 13 años de edad.
Luego de un procedimiento abreviado, en el que la defensa del elemento castrense solicitó consideraciones al aceptar su culpabilidad, Sergio Cajero Ocote (37 años) fue sentenciado a 22 años de cárcel.
Los delitos, aunque no informados oficialmente por la autoridad judicial, estarían ligados a la sustracción y/o corrupción de menores.
El delito se remonta al pasado 1 de junio, cuando de acuerdo a los datos recabados por la autoridad, un estudiante de secundaria se alojó con el teniente en un domicilio del fraccionamiento Villas del Guadiana. Había dejado su domicilio de noche, sin que sus familiares se dieran cuenta.
Al despertar notaron su ausencia, por lo que emprendieron la búsqueda el domingo temprano, acercándose incluso a la fiscal del Estado para solicitar su cooperación.
En la casa del militar permaneció durante más de cinco días, tiempo después del cual el menor regreso a su domicilio acompañado por un conocido que lo identificó cerca del fraccionamiento Paso Real, en el cual habitaba junto a su madre. Aparentemente no soportó la lejanía de su núcleo y optó por irse de ese sitio.
El adolescente fue resguardado en buenas condiciones de salud; sin embargo las evidencias indicaron que durante los días previos se consolidaron los delitos de sustracción y/o corrupción de menores, castigados con penas que van desde los 15 hasta los 25 años de cárcel, de acuerdo al artículo 163 del Código Penal para el Estado de Durango.
El militar fue detenido en las horas posteriores a la aparición del adolescente por elementos de la Policía Investigadora de Delitos, ante quienes de inmediato confesó sus actos, mismos que justificó inicialmente con la supuesta existencia de un vínculo afectivo hacia el estudiante.
La sentencia condenatoria se emitió hace algunos días; sin embargo no fue sino hasta este jueves que se tuvo conocimiento de ella.