
Sarampión en niños
El agente responsable del sarampión es un paramyxovirus, familia a la cual también pertenece el virus de la parotiditis.
Esta enfermedad se contagia por vía respiratoria. La contagiosidad se extiende desde cuatro días antes de la aparición de las manchas en la piel, hasta cuatro días después de haber desaparecido éstas.
¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?
Inicia con una fase inespecífica (pródromos), consistente en la presencia de una ligera elevación de la temperatura corporal, síntomas catarrales y malestar general.
Tras esta fase, se inicia el período de estado, consistente en fiebre alta (39-40º), tos, mucosidad, dolor de garganta, enrojecimiento de la conjuntiva del ojo y aparición de manchas en la piel que tienden a fusionarse. Las manchas comienzan a aparecer en la cara, y siguen una evolución descendente. De forma paralela, dentro de la boca, en la cara interna de la mejilla, aparecen unas manchas blanquecinas.
DIAGNÓSTICO
Si el pediatra sospecha clínicamente un sarampión, solicitará una determinación de anticuerpos específica, así como un frotis de la faringe.
El tratamiento de esta enfermedad es sintomático: antitérmicos (ibuprofeno, paracetamol), hidratación, reposo relativo. Los casos más graves requieren ingreso hospitalario.
El tratamiento más importante es la prevención. Para lo cual, es sumamente importante vacunar de manera universal a todos los niños.
En caso de lactantes de 6-11 meses que precisen estancias prolongadas en países con mayor número de casos de sarampión, tanto europeos como no europeos, antes de viajar se ha de valorar la necesidad de que reciban una dosis extra de vacuna triple vírica.
Los viajes cortos por motivos turísticos no reciben ninguna vacuna adicional.