
'Madre solo hay dos' (part.2); ni buena ni mala
'Madre solo hay dos' estrenó su segunda temporada. Los pongo en contexto por si no la han visto, pero les adelanto, no hay nada novedoso a simple vista: dos mujeres, Ana (Ludwika Paleta) y Mariana (Paulina Goto), de diferentes clases sociales e ideologías terminan dando a luz en el mismo hospital. Por confusión de una enfermera, las bebés son intercambiadas y meses después, cuando ya estaban encariñadas con sus -no- hijas, descubren el error. Incapaces de despegarse de ellas, optan por vivir en la misma casa unos meses, pero su plan termina por convertirse en un mar de aventuras y desventuras que las llevaron a una segunda temporada, ahora separadas.
¿Saben por qué me gustó en un inicio? Porque mostraban las dos caras de la maternidad desde la perspectiva de una madre joven, primeriza y con ganas de salir adelante y la de una mamá experimentada, casada, exitosa profesionista y prácticamente con la vida resuelta. Resaltaban el papel de la mujer, fomentaban el respeto, la inclusión, el emprendedurismo.
No por nada su estreno fue un éxito al grado de mantenerse por varias semanas dentro del top 10 de los títulos más vistos en Netflix México.
Pero en esta segunda temporada, casi todo eso quedó atrás. Ahora la serie se siente extremadamente forzada.
La idea para su continuación es clara: concientizar sobre el hecho de que una madre joven puede emprender, que una mujer divorciada puede rehacer su vida, que una pareja no debe estar junta y sacrificar su felicidad solo por tener hijos, que las mujeres deben estar unidas y no ser enemigas. ¡Que lindo hablar de eso! ¡Totalmente a favor! Pero entre querer retratar una situación y otra, en darle más protagonismo a los personajes que fueron secundarios, no le dan la fuerza que cada tema se merece.
Abarcaron demasiado en tan poco y terminaron por minimizar hechos como la educación sexual y digo minimizar porque no simplemente descubres que tus hijos desean comenzar su vida activa, hablas dos minutos con ellos, te quejas de que no te toman en cuenta y le das vuelta a la página. Tampoco tomas medidas ligeras cuando gastan miles de pesos en boletos para viajar a Europa o que te mientan y culpen a otros para librarse. Mucho menos el hecho de que tu ex novio golpee a tu nueva pareja y se salga con la suya luego de que lo victimizas.
Sí, es una ficción, pero hasta en ellas puede haber más sentido común, porque al menos en el México que yo conozco, eso no pasa y, no olvidemos que muchas veces la realidad supera la ficción, por lo que de seguir minimizando situaciones complejas en la pantalla no nos sorprenda que en un futuro las CERO REPRESALIAS se normalicen. ¡Ojo!
Claro que es responsabilidad del espectador diferenciar una de otra, pero solemos perder los pies de la tierra de vez en cuando. Más valdría prevenir, creo yo.
'Madre solo hay dos' en su nueva temporada me entretuvo y terminé de verla tal vez por el cariño que le tuve a los personajes en la primera parte, pero no porque en realidad mejor que su antecesora. Pero queda una esperanza. El final fue más que claro: hay intenciones de realizar más capítulos y Netflix ya lo confirmó, pero sin dar una fecha exacta:
"¡2022 arranca con buenas noticias! 'Madre solo hay dos' regresa para una tercera temporada", publicó el grande del streaming su cuenta de Instagram".
Y que bueno porque hay varias situaciones por resolver, pero me encantaría, de corazón, que fuera la última. Extender más y más esta historia sería forzarla y destruir la linda esencia que quisieron plasmar en un inicio. No se necesita más. Demuéstrenos que sus personas son lo suficiente maduros como para alcanzar un equilibrio en sus vidas después de tanto desastre. Se lo merecen.
No entraré en más detalles. Véanla, disfrútenla. Se van a sorprender con lo que la producción mexicana puede ofrecer, incluso sé que varios podrán identificarse ante la angustia de ser padres, con ver su matrimonio colgar de un hilo, con dar su máximo por el bienestar de sus hijos, con tratar de salvar una relación, con buscar una segunda oportunidad, con el derecho que tenemos todos por rehacer nuestras vidas... con querer ser un mejor papá.