
ATENCIÓN (parte 2 de 2)
"Yo soy mi atención. Todo lo demás nos es dado, no es nuestro". -Iain McGilchrist
Iain McGilchrist es un psiquiatra británico, autor de los libros "El maestro y el emisario" y "El cerebro dividido", en este último nos dice que la atención "No se trata de una mera función cognitiva, sino nada más y nada menos que de la forma en que nos relacionamos con el mundo". Y va más allá porque para él hay dos maneras distintas de atender el mundo: desde el hemisferio derecho, a quien llama el maestro, y desde el hemisferio izquierdo a quien llama el emisario.
Los llama así porque se basa en un cuento de Nietzsche donde se usa esa metáfora del maestro y el emisario; el cuento, en resumen, trata de que había un sabio maestro que gobernaba su tierra con justicia y generosidad y su pueblo prosperaba. El maestro tenía un emisario en quien confiaba para llevar mensajes y ejecutar tareas. El emisario al principio servía fiel al maestro, pero con el tiempo, se volvió arrogante y ambicioso y empezó a creerse más importante y más sabio que el maestro. Decidido a actuar por su cuenta, "fue así como el maestro terminó siendo usurpado, la gente engañada, el dominio se convirtió en una tiranía y, finalmente, terminó derrumbándose.
Para McGilchrist, el hemisferio derecho, el maestro, es sabio, conectado, relacional, contemplativo, abierto a la totalidad de la experiencia. El emisario o hemisferio izquierdo es útil, enfocado en detalles, especializado en control, pero sin sabiduría para guiarse por sí mismo. McGilchrist advierte que nuestra sociedad actual está privilegiando en exceso la atención del hemisferio izquierdo, escribe en el libro "El cerebro dividido": "el emisario, carente de profundidad en su visión, parece creer, como siempre, que es capaz de verlo y de hacerlo todo. Pero no puede: por sí solo es como un zombi, un sonámbulo que camina hacia el abismo silbando una alegre melodía". Cuando lo mejor es la cooperación de hemisferios, vivimos en un mundo creado desde la atención que tiene en el mundo el emisario.
McGilchrist me ayuda a entender a los interesados en nuestra atención, ya que los domina el hemisferio izquierdo, ese que "es incapaz de confiar, necesita tener el control. Sería de esperar que el gobierno de obsesionara con las cuestiones de seguridad", "la explotación en lugar de la cooperación sería, explícitamente o no, la relación por defecto entre los seres humanos y entre la humanidad y el resto del mundo", "el mundo en su conjunto se tornaría más virtual y nuestra experiencia de él sería cada vez más mediada por meta-representaciones". ¿Te suena? Por ello me resulta esclarecedor cuando Iain dice que "la cualidad de la atención en el ser humano es la clave del sentido de nuestra vida y del posible desarrollo de nuestro ser".
Si entendemos ya que la atención es un recurso valioso en estos momentos me gustaría hablar un poco de Nazareth Castellanos, ella es física y neurocientífica y su trabajo está dedicado a la investigación del cerebro y su relación con los órganos y el resto del cuerpo, así como su relación con la respiración o con prácticas de meditación.
Ella nos dice que el principal aliado de la atención es la frecuencia alfa, que fueron las primeras ondas cerebrales descubiertas, también llamadas de primer orden. Y la manera más fácil de incrementar las ondas alfa en el cerebro es cerrar tus ojos. Las ondas alfa y la atención son amigos porque dice: "Cuando un área del cerebro está envuelta en una tarea que conlleva el mantenimiento de la atención, las ondas alfa se encargan de inhibir aquellas zonas que no están involucradas en esa tarea para impedir que se produzcan interferencias o distracciones".
Decir que la atención transforma el mundo, aunque en mi pensar es real, puede parecer muy general y decir mucho sin especificar nada. Sin embargo, hay claros beneficios del fortalecimiento de la atención y que son tangibles, como lo es nuestra satisfacción vital; dice Nazareth Castellanos en su libro sobre lo que mostró un experimento de la Universidad de Harvard publicado en la revista científica Science: "no importa tanto lo que hagamos sino como de atentos lo hagamos", en contraste, menciona que hay muchas personas que prefieren "escapar" de sí mismos, estar en la red cerebral por defecto, esa donde se está en automático. la misma Harvard en ese estudio demostró que cuanto más tiempo se pasa en ese estado de baja atención más es el sentimiento de insatisfacción en la vida. Es decir que, si lees, lee; si comes, come; si caminas, camina. Otro beneficio de la atención es que está estrechamente vinculada con una de las funciones principales del cerebro que es la memoria, y sin memoria no hay aprendizajes.
La atención es como un músculo que se desarrolla y con diversas prácticas aumentan las neuronas que oscilan en la frecuencia alfa. Puedes practicar como yo silenciamientos, o meditaciones o como quieras llamarlo, de 20 minutos hasta una hora diaria: tan solo quédate sentado, cierra los ojos, no te muevas, relaja los hombros, relaja el corazón y sitúate por detrás de tus pensamientos, obsérvalos y déjalos pasar.
Sitúate detrás del ruido, sea mental o acústico. Porque el enemigo de la atención es la distracción, y la principal herramienta de la distracción es el ruido. ¿Te has puesto a pensar en cómo te han afectado esos ruidos? Tanto desde el interior con tus pensamientos, como desde el exterior con los sonidos que te llegan de tu alrededor.
Por la parte del exterior te presento a Gordon Hempton, él es un ecologista acústico y se dedica a grabar paisajes sonoros naturales, tiene una frase que retumba: "El silencio no es la ausencia de algo, sino la presencia de todo".
Desafortunadamente parece que hemos normalizado la contaminación acústica y damos por sentadas sus consecuencias, más allá de la pérdida de la atención: estrés, presión alta, ansiedad e insomnio. Pase lo que pase con lo tecnológico seguimos siendo naturaleza y escuchar los sonidos de la naturaleza nos conecta con lo que somos y con nuestra atención y con el hemisferio derecho. Para muchos de nosotros no es tan habitual volver a escuchar esos sonidos. Por ello una buena opción es escuchar las grabaciones de Gordon Hempton en Spotify, están las grabaciones de sonidos del amanecer en el atlántico, los de la selva nocturna, la lluvia en el bosque, truenos en el desierto y más.
Pongamos atención a nuestra atención, porque como dice Nicolas Malebranche, "la atención es la oración natural del alma".
