
El fracaso pluvial en Durango
Por ahí dicen los verdaderos asesores políticos que una fotografía de cualquier autoridad 'apoyando' a damnificados es, realmente, una evidencia de que el Gobierno le ha fallado a sus ciudadanos. Dichas imágenes no deberían de existir, mucho menos presumir.
Sin embargo, en Durango pareciera que, para las autoridades estatales y municipales, es una costumbre de las últimas décadas, en donde los políticos aparecen en imágenes y videos en la zona afectada por desastres naturales para constatar que sí apoyan y trabajan durante la tragedia.
Y esto no es exclusivo de los actuales gobernantes; repito: es una especie de costumbre que ha evidenciado que en este país poco se le apuesta a la prevención y que solo se reacciona a los problemas, muchos de ellos cíclicos, como las inundaciones por lluvias.
En Durango existe un Atlas de Riesgos desde hace años que la misma autoridad ha presumido para saber cuáles son las zonas susceptibles no solo de inundarse, sino de otros factores de riesgo como derrumbes, deslaves, sismos, etc. Es decir, un mapa exacto para identificar los peligros de una región y la vulnerabilidad de la población e infraestructura.
De poco ha servido dicho Atlas pues las tragedias siguen ocurriendo. En la capital, poco se le ha invertido a obras de drenaje y alcantarillado en los tiempos recientes pues lamentablemente son obras que no se pueden presumir políticamente, pues basta ver lo que sucede en cientos de sectores cada vez que cae un aguacero.
En los municipios tampoco se le ha apostado a la prevención, pues la falta de recursos hace casi imposible que se piense a futuro, cuando generalmente las escasas obras que se realizan son para salir de la emergencia que implica una inundación, una crecida del río o la destrucción de puentes y carreteras por la crecida del agua.
Si bien la capacidad de los elementos de Protección Civil ha permitido salir avante en decenas de situaciones peligrosas relacionadas con las fuertes lluvias, lo ideal sería no llegar a esos extremos, pues la prevención debería ser el principal eje para evitar pérdidas humanas y materiales, como acaba de suceder en los últimos días.
Sí, es cierto, no existe ningún lugar en el mundo inmune a los desastres naturales, pero sí hay ciudades que están mejor preparadas para afrontar los riesgos porque conocen sus regiones, han invertido en herramientas para evitar que el problema crezca y poder reaccionar más rápido, lo que en Durango desafortunadamente no sucede, por más que el discurso oficial diga lo contrario.
Es más fácil responsabilizar a la basura por las inundaciones que reconocer que no se ha invertido en colectores o sistemas pluviales en años, sabiendo que la cantidad de agua que cae en algunas zonas de la capital simple y sencillamente sobrepasa a las alcantarillas existentes por el mismo terreno donde están asentados.
Existen colonias y fraccionamientos que cada época de lluvia se convierten en un foco rojo porque fueron construidas en zona de alto riesgo, con la complacencia o complicidad de autoridades que lo permitieron por agenda política, sabiendo que eran inhabitables.
Salir a presumir que se actuó rápidamente para ayudar a los damnificados de una inundación no debería de ser un logro; al contrario, es lo mínimo que se espera de un Gobierno, pero en Durango lamentablemente se ha convertido en una mala costumbre que se repite cada trienio y sexenio, muy a pesar de un Atlas de Riesgos que es muy puntual para alertar sobre dónde ocurrirán las desgracias.
¿Sabían los Gobiernos que el fraccionamiento San Ángel se podía inundar? Sí, desde hace años. ¿Sabían que en esa misma zona se han edificado fraccionamientos que están sobre el cauce natural del agua? Sí, y lo permitieron. ¿Conocen que cada época de lluvias vialidades y colonias como Francisco Villa, Dolores del Río, Factor, La Virgen, Puente Negro y muchos otros se convierten en verdaderas lagunas? Por supuesto.
Entonces, el tema pluvial en Durango es uno de los muchos pendientes que hay en la ciudad y que pocos gobiernos han atendido desde la raíz. Las pocas obras (contadas con los dedos de la mano) que se han hecho para evitar que zonas habitacionales sigan padeciendo los daños por las lluvias, como en el caso de Las Américas, han funcionado, pero queda claro que es insuficiente y que, al día de hoy, es un fracaso como política pública... O usted, ¿qué opina?
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