
Noroña se conmueve con video y propone acoger a niños huérfanos de Palestina
La viralización de videos de niños palestinos pidiendo ayuda, tras la devastación de la Franja de Gaza, ha conmovido al presidente del Senado de la República, Gerardo Fernández Noroña, quien abrió la posibilidad de que México acoja a huérfanos de Palestina.
Cientos de menores de edad han muerto en Medio Oriente a causa de la hambruna que padece en aquel territorio.
"Podemos hacer una acción que no es simbólica, hay niños y niñas huérfanas en Palestina, deberíamos darles la bienvenida a nuestro país, como lo hizo en su momento el presidente Lázaro Cárdenas", dijo Fernández Noroña.
Aunque México no ha tomado una postura sobre el reconocimiento al Estado Palestino, el senador dijo que será la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien defina una postura oficial.
Pese a ello, propuso la acción de acoger a menores desprotegidos en la Franja de Gaza.
El morenista adelantó que esta semana, durante la Comisión Permanente, buscará la manera de promover un pronunciamiento de rechazo a lo que ocurre en Medio Oriente.
En días pasados, asegura que recibió el video de una niña palestina pidiendo ayuda, "creo que tenemos que hacer algo más, romper el silencio de entrada, implique lo que implique”, dijo.
Han muerto 18 mil niños
El subdirector de Unicef, Ted Chaiban, denunció en la ONU el "profundo trauma" de los niños gazatíes, a los que describió como "muertos de hambre, bombardeados y desplazados", a su vuelta de un viaje a Israel, la Franja de Gaza y Cisjordania.
Tras una misión de cinco días a la región, el número dos de la agencia para la infancia de la ONU pintó un panorama "inhumano" y de "desesperación", especialmente en Gaza, donde han muerto 18.000 niños desde el inicio de la guerra entre Israel y Hamás el 7 de octubre de 2023.
Chaiban afirmó haberse reunido el lunes con las familias de diez niños fallecidos y de 19 heridos en un reciente bombardeo israelí mientras esperaban en fila en una clínica de nutrición respaldada por Unicef en Deir el-Balah y conoció a un niño de diez años, Ahmed, traumatizado por la muerte de su hermana de trece.