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¿Y si desaparece el árbitro local?

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¿Y si desaparece el árbitro local?

¿Y si desaparece el árbitro local?

OMAR ORTEGA SORIA

Aunque nuestra labor es fundamental para la vida democrática, los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE) somos pocos conocidos por la ciudadanía. En muchos casos, se nos confunde con el Instituto Nacional Electoral (INE), sin distinguir que los OPLE somos responsables de organizar las elecciones locales, así como de promover la participación ciudadana y garantizar procesos transparentes en cada entidad federativa. En Durango, en el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) hemos cumplido esta tarea con profesionalismo, adaptándonos a las particularidades del estado y fortaleciendo la confianza en las instituciones.

En medio de las discusiones sobre la reforma electoral, donde se ha puesto sobre la mesa si es necesaria su existencia, vale la pena preguntarnos: ¿qué perdería Durango si desaparece su instituto electoral? Los OPLE no son oficinas decorativas ni estructuras duplicadas; son instituciones que han garantizado elecciones confiables, cercanas y adaptadas a nuestra realidad estatal.

Durango no es igual a Ciudad de México, ni a Chiapas, ni a Baja California. Cada estado tiene dinámicas políticas, sociales y territoriales distintas. El federalismo electoral permite que esas diferencias se respeten. El IEPC conoce el terreno, las comunidades y las necesidades logísticas; centralizar todo en el INE pondría en riesgo esa sensibilidad operativa.

Se ha dicho que eliminar los OPLE ahorraría recursos. Pero ¿quién asumiría sus funciones? El INE tendría que abrir oficinas, contratar personal y duplicar estructuras en cada estado. Eso no es ahorro: es redistribución del gasto con menor eficiencia. En Durango, el IEPC ha demostrado que con presupuestos ajustados puede organizar elecciones limpias, seguras y técnicamente sólidas.

Los OPLE permiten que haya vigilancia local, que los procesos no dependan exclusivamente del centro. En tiempos de polarización, concentrar el poder electoral en una sola instancia nacional no fortalece la democracia: la debilita. La ciudadanía duranguense confía en su Instituto porque lo conoce, ya que ha visto su trabajo en campo, porque ha participado en sus procesos.

El personal del IEPC Durango no improvisa. Está capacitado, conoce las comunidades, sabe cómo operar en municipios alejados y cómo resolver conflictos locales. Esa especialización no se improvisa desde una oficina nacional. Se construye con años de trabajo territorial. Es cierto que los OPLE no hemos estado exentos de errores ni de cuestionamientos. Hemos enfrentado señalamientos por decisiones administrativas, falta de comunicación efectiva con la ciudadanía o por no reaccionar con suficiente agilidad ante coyunturas políticas complejas. La autocrítica es necesaria para evolucionar, y debemos asumir el reto de ser más transparentes, más eficientes y más cercanos a la sociedad. Pero eso no justifica su desaparición, sino que exige su fortalecimiento institucional.

Defender a los OPLE es defender el derecho de Durango a organizar sus propias elecciones con calidad, cercanía y profesionalismo. Es defender una democracia que no se impone desde el centro; si el objetivo es mejorar, hagámoslo fortaleciendo lo que ya funciona. Porque cuando se trata de elecciones, lo local también importa.

* El autor de esta colaboración es Consejero del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Durango (IEPC).

X: @omarortegasoria

Escrito en: OPINIÓN EDITORIALES OPLE, Durango, elecciones, Instituto

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