
8M: Distintas voces, un solo grito de justicia en Durango
Hace tres años, Evelyn Arrieta no terminaba de comprender el sentido de las marchas feministas. Hoy, su perspectiva ha cambiado drásticamente.
Como sobreviviente de la crisis de meningitis que sacudió a Durango, Evelyn caminó este 8 de marzo sobre la avenida 20 de Noviembre con un propósito claro: ser la voz de las 40 compañeras que no sobrevivieron y de los 80 niños que quedaron huérfanos.
Para Evelyn, la marcha del 8M se ha convertido en el único espacio donde el dolor se transforma en resistencia sin juicios de por medio.
"Es donde más me comprenden, donde más me puedo expresar sin ser victimizada", asegura con firmeza mientras avanza entre el contingente.
A diferencia de las oficinas burocráticas o las salas de espera, en la calle encuentra un lugar donde se le da "el valor y la importancia" a lo que las sobrevivientes han pasado.
UNA DEUDA PENDIENTE
A pesar de que el brote de meningitis en Durango fue un caso que atrajo la atención médica a nivel mundial, Evelyn denuncia que la justicia y la atención institucional siguen siendo una materia pendiente.
Con la claridad de quien ha vivido la tragedia de cerca, señala una estadística que duele: 40 mujeres muertas y 39 sobrevivientes que aún luchan por un trato digno.
"Siento que debió de haber más entendimiento en todo lo que pasó", lamenta. Según su testimonio, muchas de las sobrevivientes no han recibido siquiera un trato justo, dejando claro que su demanda no se limita a una indemnización, sino al reconocimiento integral del daño sufrido por ellas y por las familias que quedaron fracturadas.
LA FUERZA DEL CONJUNTO
Para Evelyn, participar en este movimiento es también un mensaje de sororidad para quienes hoy enfrentan la indolencia de las autoridades. Su consigna es no dejarse vencer y entender que la lucha colectiva es la herramienta más potente para garantizar derechos en México.
"Aquí demostramos que no se trata de afinidades personales, sino de los derechos que tenemos y de todo lo que podemos lograr en conjunto como mujeres en esta sociedad", concluye, mientras se pierde entre la marea morada que, un año más, reclama justicia para las que faltan y dignidad para las que se quedaron.




