
A Sheinbaum: El fracking no pasará en la Huasteca Potosin
El fracking no pasará en la Huasteca Potosina. Esta certeza viene madurando en las entrañas de la cuenca Tampico-Mizantla, oriente del estado de San Luis Potosí, noreste de México, desde hace cuando menos doce años, y que éste 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, tuvo importante confirmación cuando el 5° Foro Regional en la Huasteca "No al fracking, en defensa del territorio, el agua y la vida", alcanzó el nivel de asamblea masiva con gran participación de comunidades indígenas nahua y tenek, autoridades agrarias y municipales, organizaciones civiles, productores agrícolas, representantes del sector turístico, investigadores y ciudadanía en general, y tomó el acuerdo unánime de rechazar e impedir la técnica conocida también como fractura hidráulica que extrae gas y petróleo de formaciones de lutitas mediante la inyección de agua, arena y quimicos para fracturar la roca en sus territorios, ricos en ríos cristalinos, tierra fertil, cascadas turquesa, vegetación exuberante, abismos naturales, jardines escultóricos, paraísos selváticos y montañosos, dadores de vida.
El comité cientifico presidencial sobre fracking debería buscar mejores rutas para salir de la dependencia al gas de Estados Unidos, recomendó la Alianza Mexicana Contra el Fracking el 9 de abril pasado.
Nos preguntamos si no sería más oportuno enfocar el trabajo cientifico mexicano en buscar soluciones para acabar con la dependencia a los combustibles fósiles en línea con los múltiples acuerdos internacionales suscritos por el país en materia de cambio climático, declaró en aquella ocasión la alianza antifracking.
Este 5 de junio, días antes de que el comité científico dé a conocer sus primeros resultados de valoración sobre el llamado "fracking sustentable", según el plazo de dos meses establecido por la presidenta Sheinbaum, se produjeron manifestaciones de rechazo a la fractura hidráulica también en Monterrey, Nuevo León, en Saltillo y Torreón, Coahuila, en Xalapa, Papantla y Coatzacoalcos, Veracruz, entre otras localidades del país.
En la Huasteca Potosina, el foro dinamizado por la Contraloría Autónoma del Agua de la Huasteca Potosina, comenzó a las nueve de la mañana con el registro de participantes en la Galera Ejidal enclavada en el municipio de Huehuetlán y una marcha hacia el paraje El Nacimiento del Río Huichihuayán, donde en seguida de un ritual y celebración por el agua y la naturaleza se realizó el diálogo, reflexión de las problemáticas y toma de acuerdos en torno a la defensa del territorio, el agua y la vida.
Pasadas las diez de la mañana, inició un diálogo científico y social acerca de la inviabilidad del fracking
Vino después el tema de organización comunitaria y sustentabilidad.
Y de ahí, acciones para la defensa y conservación del territorio.
Las comunidades están ahora mejor informadas, a diferencia del tiempo anterior a diciembre del 2013, cuando el gobierno de Enrique Peña Nieto impuso la Reforma Energética, que promulgó cambios a los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución, destacando la apertura a inversiones de particulares incluso en territorios comunitarios de riqueza también en gas y petróleo.
Antes de ese tiempo y desde loa años noventa, las comunidades de la Huasteca no sabían de qué se trataba; simplemente entraba la empresa Geo Evaluaciones a los territorios, pero no sabían para qué.
Sabían, eso sí, que usaban el agua y que las poblaciones resultaban afectadas con escasez, principalmente en la sierra.
En realidad, Geo Evaluaciones realizaba trabajos de exploración para identificar potencialidades de hidrocarburos en la Huasteca. Eso lo descubrieron las comunidades hasta 2013, cuando ya pudieron invertir las empresas privadas y/o extranjeras.
Del 2015 al 2019 rigió el Plan Quinquenal de Pemex del gobierno de Peña Nieto, que estableció las áreas de afectación de fracking, que son las mismas que se plantean en 2026.
En la Huasteca Potosina hay dos áreas que sobresalen: una, en la parte norte, recibe el nombre de Polígono Castaña, que abarca los municipios de Ebano, Ciudad Valles y Tamuín, aparte de algunos de Veracruz.
Otro, en la parte sur, es el Polígono Maguey.
Entre ambos polígonos, sólo en la Huasteca Potosina, incorporan porciones territoriales de 17 municipios, de los 20 con que cuenta la región.
Los dos polígonos involucran a 367 comunidades indígenas, ejidos y bienes comunales de pueblos originarios nahua y tenek.
Dichos polígonos abarcan 4 mil 444.69 kilómetros cuadrados, de los 11 mil que tiene la Huasteca Potosina. Casi la tercera parte sería afectada.
Hay en el Polígono Maguey 1 mil 305 corrientes de agua intermitente y 202 perennes, donde se encuentran ocho ríos que nunca se secan y que abastecen a 735 mil habitantes de la region.
Se desarrollan en la zona de los dos polígonos actividades productivas: 102 mil hectáreas de caña de azúcar, 14 mil hectáreas de café y 26 mil hectáreas de citricos.
Se produce además gran cantidad de ganado para carne. Tan sólo en Tamuín se producen 162 mil toneladas de carne anual.
De igual manera, la región produce granos básicos como maíz y frijol, además hortalizas.
De tal producción se abastece la población para alimentos y materias primas que abastecen a los ingenios azucareros y a las empresas energéticas, sobresaliendo tres termoeléctricas, una de ellas la más grande de Latinoamérica, ligada al municipio de Tamazunchale.
Durante el periodo 2014-2018 se realizó en la Huastca Potosina todo un trabajo de información acerca de los impactos que acarrearía el fracking en la zona.
Los resultados fueron 200 actas de asamblea de 367 comunidades indígenas ubicadas en los polígonos de afectación; es decir, la mayor parte; 9 municipios declarados libres de fracking; dos puntos de acuerdo del Congreso estatal de rechazo al fracking y exhorto al entonces presidente López Obrador para su prohibición.
Es la certeza que viene madurando en la Huasteca Potosina: el fracking no pasará.
@kardenche