
Adiós al 14
No hay margen de interpretación: "A ninguna ley se dará efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna."
"Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino mediante un juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las Leyes expedidas con anterioridad al hecho". El artículo 14 de nuestra Constitución es uno de los cimientos del Estado de derecho. Pues resulta que, con horas de distancia y frente a toda la nación, ha sido pisoteado. Y la conversación pública ya anda en otra parte. Next como parte de la estrategia de destrucción sistemática.
Las palabras pueden sonar grandilocuentes: cimiento, pisoteado, nación. Pero vayamos a la esencia. En el artículo 14, en unas cuantas líneas, se establecen dos principios inviolables del Estado de derecho, de una democracia verdadera. Lo primero es la no retroactividad, sólo falta que cualquiera pueda ser juzgado por una conducta que hoy es legal, pero que, dependiendo de los humores que priven en el Legislativo, nos pudiera ser aplicada en un futuro. La retroactividad no es un impedimento a la necesaria evolución de las leyes. Nada más lejano a su defensa que buscar la parálisis legislativa. Simplemente, por elemental sentido de justicia, no se puede afectar a alguien con una normatividad inexistente.
Pues fue eso lo que les ocurrió a miles de trabajadores que durante años, décadas, aportaron sus dineros para acumular una pensión que estaba concebida en la ley. Excesivas o no, eran legales. Pero de pronto, la falsa noción justiciera del régimen autoritario que nos gobierna, decidió que eran ilegales de acuerdo al artificial tope del sueldo presidencial. Pero ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Si se considera que poner un tope al sueldo del titular del Ejecutivo es de avanzada, pues entonces seamos congruentes. El titular del Ejecutivo federal no tiene gastos de vivienda, alimentos, servicios médicos, transporte, seguridad familiar, vestimenta y otros que corren a cargo del erario. Obama relata como opera la administración de la Casa Blanca, existen dos cuentas, la de las aportaciones oficiales y otra para los caprichos familiares, como ocurrió con la afición de una de sus hijas por un helado que salía del refrigerador oficial. Hagamos lo mismo. Pero de nuevo, qué tiene que ver eso, con los legítimos derechos de pensión adquiridos por los trabajadores.
Además, topar los ingresos de servidores públicos a partir de los presidenciales, es una aberración presidencialista, por no decir que monárquica. Se trata de una consideración de excelsitud laboral que surge de la imaginería autoritaria. Si el director de PEMEX lograra revertir la tragedia financiera de la empresa, merecería un bono por su labor. Le estaríamos agradecidos.
Al topar los sueldos para profesionales calificados que el mercado premiaría con mucho más dinero, se provocan incentivos perversos. El primero, que muchos profesionistas capaces huyan del sector público. Segundo, que disfracen sus ingresos con prestaciones. ¿Qué ganamos? Quién gana más en Estados Unidos, J. Powell, cabeza de la Reserva Federal, 275,000 dólares mensuales o el secretario del Tesoro, 221,000 anuales.
La segunda gran afrenta a nuestra democracia, fue la decisión de la SCJN de permitir que la UIF pueda congelar cuentas bancarias sin una orden judicial previa. La cabeza del Judicial saboteando el respeto al debido proceso, admitiendo que los "indicios" pueden ser suficientes. ¿"Indicios" a consideración de quién? La ley ya admitía que, a solicitud de una autoridad extranjera, se pudiera proceder al bloqueo. Pero ahora, ya sin contrapeso institucional, cualquier mexicano o empresa mexicana está en el desamparo, en sentido estricto de la palabra. Los "indicios" de la UIF son suficientes.
¿Y así quieren generar certidumbre, seguridad, inversión, crecimiento?
Otro golpe: adiós al 14.