
Para Arely, el estilismo no es solo técnica; es la capacidad de cultivar el amor propio. (Foto: Isaías Sigoña)
En el marco del Día Internacional de la Mujer, platicamos con Arely Quintero, una profesional que ha transformado el sillón del salón en un espacio de revelación. Para Arely, el estilismo no es solo técnica; es la capacidad de cultivar el amor propio y la autenticidad de cada mujer que confía en sus manos.
EL SELLO DE UNA TRADICIÓN
Arely no es ajena al peso de un nombre importante. Forma parte de María de México, una institución con 35 años de historia en Durango. "Desde pequeña, María de México fue y es mi hogar", relata.
Bajo la guía de sus mentoras, Aurora y Cristy Jiménez, ha entendido que representar a una empresa familiar conlleva el compromiso de mantener vivo un legado con disciplina y pasión. Sin embargo, Arely ha sabido inyectar su propio brillo, capacitándose constantemente para que la marca siga siendo el referente de vanguardia que las duranguenses buscan.

LA MAGIA DEL "GRAN DÍA"
Aunque domina diversas áreas, su especialidad en novias revela su faceta más sensible. Para ella, el diseño de imagen de una novia nace de la comunicación y la confianza. Su objetivo es lograr un "match" perfecto donde la novia se sienta entendida y celebrada. La recompensa:
"Esa pequeña emoción que causan al verse con el resultado final es mi parte favorita. Disfruto crear recuerdos que duran para siempre".
UN MENSAJE DE PODER
Mirando hacia atrás, Arely reconoce que su mayor aprendizaje ha sido interno pues ha aprendido a aplaudirse cada logro y confiar en su talento. Es esa misma seguridad la que busca transmitir a sus clientas.
Arely finaliza con una reflexión para toda las mujeres: "Abracen siempre lo que son. Su esencia es lo que las define como únicas. Nunca duden del impacto que pueden generar en su entorno con solo ser ustedes mismas".
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