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Arte e identidad

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J. SALVADOR GARCÍA CUÉLLAR

En el ensayo Magias parciales del Quijote, Borges afirma que le inquieta que el libro de Las mil y una noches esté incluido en el libro Las mil y una noches, que don Quijote sea lector del Quijote y que Hamlet sea espectador de Hamlet, y añade: "tales inversiones sugieren que si los caracteres de una ficción pueden ser lectores o espectadores, nosotros, sus lectores o espectadores, podemos ser ficticios".

Algo semejante ocurre en la canción de José Alfredo Jiménez titulada Tu recuerdo y yo. En ella, el cantante se sitúa en una cantina, pide tequila y exige una canción. Pero no cualquier canción, debe ser La que se fue, otra composición suya. El autor escribe sobre un hombre que escucha a José Alfredo, es decir, el compositor se convierte en personaje de su propio universo musical, se escucha a sí mismo dentro de la ficción que él mismo creó. El autor se convierte en espectador de sí mismo, como Hamlet y como el Quijote.

A Borges, esa duplicidad, ese espejo dentro del espejo, le parecía un misterio literario. El personaje que se contempla a sí mismo, que se reconoce en la obra que lo contiene, abre una reflexión infinita sobre la identidad y la ficción. No es sólo un recurso narrativo, sino una paradoja que cuestiona los límites entre la realidad y la representación. Borges veía allí un juego sin fin, un laberinto en el que el protagonista se multiplica y se desdobla.

Para analizar lo que sucede en Tu recuerdo y yo, bastan unas sencillas reflexiones. En primer lugar, en lo que llamamos realidad física, nosotros escuchamos a José Alfredo entonar esta canción. El narrador (ahora dentro de la ficción) nos dice que el personaje está en una cantina. Pero luego, ese personaje pide que le toquen otra canción de José Alfredo, llamada La que se fue, lo que resulta una situación de una ficción dentro de otra ficción. Al hacer esto, el personaje de la canción reconoce la existencia de su propio ámbito artístico. Si el hombre que sufre en la cantina puede pedir una canción que nosotros también podemos escuchar en algún reproductor, entonces él y nosotros compartimos, en esos instantes, el mismo plano de existencia: ficción dentro de ficción.

Es verdaderamente inquietante ver que el autor de Tu recuerdo y yo perpetra la intrusión de lo ficticio en la ficción. Y así como Borges analiza cómo Cervantes rompe la barrera entre el mundo del lector y el mundo del personaje al hacer que Don Quijote y Sancho Panza comenten, en la segunda parte de la novela, la publicación de la primera parte, nosotros podemos hacer lo mismo con las canciones de José Alfredo.

Lo que hace José Alfredo en esa canción no es solo un gesto de vanidad autoral, sino un recurso poético profundo. Así como Borges sugiere que todos somos parte de una gran ficción, José Alfredo propone que la vida en la cantina, la vida dentro de la canción y nuestra realidad cotidiana son una y la misma cosa.

Para el hombre que sufre en un lugar apartado de la taberna, La que se fue no es solo música; es un espejo de su propia realidad, tal como el Quijote encontró su vida impresa en un libro que leyó, o como Hamlet presenció su propia historia en una obra de teatro dentro del drama llamado Hamlet.

Así, cuando escuchamos Tu recuerdo y yo, no sólo oímos la voz de un hombre herido. Oímos también el eco de una tradición literaria que atraviesa siglos y culturas. José Alfredo Jiménez, sin proponérselo, se coloca en la misma línea de los grandes autores que exploraron la paradoja del personaje que se contempla a sí mismo. Su obra se abre paso hacia los anales de la literatura universal, y demuestra que la poesía puede habitar tanto en los escenarios de Londres, como en los caminos de La Mancha, o en las cantinas mexicanas.

Si reproducimos estas canciones y las consideramos desde la actual perspectiva, usted y yo, culto lector, podemos concluir, junto con Jorge Luis Borges, que si el personaje de Tu recuerdo y yo oye La que se fue, entonces nosotros, al escuchar la primera de estas composiciones, pertenecemos al mundo de la ficción.

Escrito en: opinión José, personaje, dentro, canción

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