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Arte, migración y cultura de paz, un mural como punto de encuentro en Tijuana

La jornada reafirmó el valor del acceso abierto a la cultura y de los espacios donde el arte se convierte en un punto de convergencia para el diálogo social.

Arte, migración y cultura de paz, un mural como punto de encuentro en Tijuana

Arte, migración y cultura de paz, un mural como punto de encuentro en Tijuana

DANIELA ALMAGUER

La ciudad de Tijuana fue escenario de una jornada dedicada al cruce entre arte, migración y cultura de paz, un encuentro que reunió a artistas, gestores culturales, estudiantes, autoridades y ciudadanía en un ejercicio colectivo de reflexión y diálogo. Las actividades se desarrollaron en las instalaciones de Culinary Art School, en la tercera etapa del Río Tijuana, e incluyeron la inauguración de un mural, una charla magistral y una presentación artística.

Más allá del formato, la jornada se distinguió por su enfoque humanista, el arte no fue presentado como ornamento, sino como lenguaje capaz de narrar experiencias, visibilizar realidades y abrir espacios de conversación sobre fenómenos complejos como la movilidad humana y la construcción de paz en contextos fronterizos.

APORTACIÓN DE MURALISTA MEXICANO

El muralista y activista social Enrique Chiu compartió parte de su trayectoria, marcada por más de una década de trabajo en proyectos comunitarios vinculados a migración, derechos humanos, infancia, identidad y cultura de paz.

Su práctica se ha caracterizado por trasladar el arte a espacios públicos, escuelas y comunidades vulnerables, promoviendo procesos participativos en los que la creación se convierte en un acto colectivo.

Entre sus proyectos más emblemáticos se encuentra el Mural de la Hermandad, desarrollado en la frontera entre México y Estados Unidos, una intervención que transformó un muro en un soporte simbólico de diálogo, memoria y esperanza.

En este y otros trabajos, Chiu ha sostenido que el arte puede funcionar como un puente donde antes hubo fronteras físicas y emocionales.

También se hizo referencia a su labor al frente de la Fundación Internacional Enrique Chiu por una Niñez con Futuro A.C., desde donde ha impulsado programas de arte, cultura y educación en cientos de escuelas y comunidades, con un enfoque centrado en derechos humanos y construcción de paz.

DISTINTAS VOCES QUE DIALOGAN

La jornada contó con la participación de diversas figuras del ámbito social, cultural e institucional, cuyas intervenciones ampliaron la conversación desde distintas perspectivas. Claudia Rocha, presidenta de la organización nacional Zona de Paz, subrayó el papel del arte como herramienta para la reconciliación social y la recomposición del tejido comunitario. Por su parte, Diana Ortiz Villacorta, titular de la Dirección Municipal de Atención al Migrante, abordó los desafíos actuales de la movilidad humana en la frontera.

Desde el ámbito de los derechos humanos, Jorge Ochoa, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos de Baja California, destacó la función del arte en la sensibilización y defensa de las garantías fundamentales.

A su vez, Jorge Fernández, director general de Baja Paint, reflexionó sobre el valor del color y el muralismo en la resignificación de los espacios públicos, mientras que Javier González, director de Culinary Art School, enfatizó la importancia de vincular educación, arte y responsabilidad social.

UN MURAL CON GESTO URBANO

Las actividades continuaron en Brecha Hotel Boutique, donde se realizó la inauguración oficial del mural creado por Enrique Chiu. La obra, integrada al entorno urbano, propone una narrativa visual que dialoga con la ciudad y refuerza un mensaje de inclusión, memoria y esperanza.

Durante este encuentro, la organización Zona de Paz otorgó a Enrique Chiu un reconocimiento especial, nombrándolo Líder de Zona de Paz y Tierra de Esperanza, como una forma de destacar su trayectoria artística, su compromiso social y su trabajo en procesos de recuperación de espacios públicos a través del arte, especialmente en comunidades en situación de vulnerabilidad.

El cierre de la jornada incluyó una propuesta gastronómica elaborada por estudiantes de Culinary Art School, integrando la cocina como otro lenguaje cultural dentro del encuentro y reforzando el espíritu comunitario que marcó toda la actividad.

Con entrada libre, la jornada reafirmó el valor del acceso abierto a la cultura y de los espacios donde el arte se convierte en un punto de convergencia para el diálogo social.

Escrito en: Tijuana Mural Migrantes arte, jornada, espacios, cultura

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