
Consumo. En la zona donde se encuentra Durango, 74.5 de cada 100 personas de 12 a 65 años han consumido alcohol al menos una vez en su vida.
La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025 revela un incremento preocupante en el consumo de alcohol en México, al alcanzar al 73.7 por ciento de la población de entre 12 y 65 años que ha probado bebidas alcohólicas alguna vez en su vida. En la región donde se ubica Durango, el porcentaje es ligeramente mayor, con 74.1 por ciento.
Este aumento evidencia una tendencia que impacta de manera particular a las mujeres, cuyo consumo inicial pasó del 62.9 al 69.3 por ciento entre 2016 y 2025, lo que confirma que el alcohol dejó de ser un problema predominantemente masculino.
Aunque el consumo anual en adolescentes disminuyó a 17.8 por ciento, el uso generalizado de alcohol continúa representando una bomba de tiempo para la salud pública, debido a sus consecuencias sociales y médicas a largo plazo.
De acuerdo con la ENCODAT 2025, elaborada por el Instituto Nacional de Salud Pública, siete de cada 10 mexicanos han consumido alcohol alguna vez, derribando mitos sobre su distribución por género, edad o condición social.
Si bien entre los jóvenes se observa una ligera reducción en el consumo reciente, el incremento global resulta alarmante por el impacto que genera en la salud, la economía familiar y el sistema sanitario.
CONSUMO POR REGIONES
El consumo de alcohol sigue siendo mayor entre los hombres, ya que 78.5 por ciento ha probado alcohol al menos una vez en su vida, mientras que, en el caso de las mujeres, el porcentaje es de 69.3 por ciento.
Por regiones, el Noroccidente, que incluye a Chihuahua, Durango, Coahuila y Zacatecas, registró un aumento del consumo del 69.1 al 74.5 por ciento desde 2016, año en que inició la medición, hasta el cierre de 2025.
No obstante, la región con mayor prevalencia es la Ciudad de México, con 81.4 por ciento, seguida de la zona centro, con 79.1 por ciento, y la región norte de la península, integrada por Baja California, Baja California Sur y Sonora, con 77.3 por ciento. En contraste, la región sur del país presenta el menor consumo, con 61.9 por ciento de su población de entre 12 y 65 años.
BEBIDAS MÁS CONSUMIDAS
La ENCODAT también detalla que la cerveza es la bebida alcohólica más consumida en todos los grupos de edad y en todas las regiones del país. El 80.5 por ciento de quienes han ingerido alcohol la señala como la preferida.
Le siguen las bebidas destiladas, como tequila, mezcal y whisky, con 34.5 por ciento; el vino de mesa, con 18.4 por ciento; las bebidas preparadas, con 14.1 por ciento; el pulque y otras bebidas fermentadas, con 5.5 por ciento; el alcohol o aguardiente, con 2 por ciento, y otros tipos de bebidas, con 1.5 por ciento.
Entre los jóvenes de 12 a 17 años también sigue siendo la cerveza la preferida, seguida por las destiladas y el vino de mesa.
CONSECUENCIAS DEL CONSUMO
El consumo excesivo de alcohol está directamente relacionado con más de 60 enfermedades, entre ellas cirrosis hepática, pancreatitis, alcoholismo, distintos tipos de cáncer y daño neurológico. Además, funge como factor de riesgo en alrededor de 200 condiciones, como enfermedades cardiovasculares, accidentes viales, violencia, suicidio, tuberculosis y VIH.
Estas afectaciones se traducen en 112 muertes diarias relacionadas con el alcohol, así como en un gasto equivalente al 2.1 por ciento del Producto Interno Bruto en atención médica, al estar vinculadas seis de las diez principales causas de muerte en el país.
LOS VACÍOS LEGALES
Pese a la magnitud del problema, persisten vacíos en la atención y regulación del consumo de alcohol. De acuerdo con la propia encuesta, México carece de una Política Nacional sobre Consumo de Alcohol, lo que permite la venta sin restricciones claras de lugar, horario o publicidad.
Las enfermedades no transmisibles, como hipertensión, obesidad, diabetes y más de 150 tipos de cáncer, se ven agravadas por el alcohol; sin embargo, las estrategias continúan enfocándose en tratamientos complejos, y no en medidas preventivas, como la reducción o eliminación del consumo.
Luis Alonso Robledo, vocero de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), advirtió que la ausencia de una política nacional y fiscal efectiva ha propiciado el crecimiento del problema, con impactos directos en la calidad de vida de la población y en las brechas de atención temprana en salud.
El incremento a los impuestos sobre bebidas alcohólicas emerge como una herramienta probada en varios países para combatir esta crisis. Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial han recomendado a los países el aumento de impuestos como la medida más costo-efectiva para reducir los problemas asociados al consumo de alcohol y, al mismo tiempo, aumentar la recaudación fiscal.



