
Foto: Banksy Website
Después de décadas de especulación, una nueva investigación de la agencia Reuters reavivó con fuerza la teoría de que Banksy, el artista callejero más famoso y esquivo del mundo, sería en realidad Robin Gunningham, un hombre originario de Bristol cuya identidad ha circulado en rumores desde mediados de los 2000. El reporte, publicado esta semana, asegura haber reunido evidencia “más allá de toda disputa”, basada en entrevistas, registros judiciales y coincidencias de viaje vinculadas a los murales que el artista realizó en Ucrania en 2022.
La publicación provocó un estallido inmediato de debate global. Aunque no es la primera vez que se desenmascara a Banksy, la profundidad del trabajo de Reuters, que incluye fotografías de antiguos asociados y una supuesta nota manuscrita derivada de un arresto en Nueva York en el año 2000, le dio al informe un peso inusual frente a teorías previas.

¿Realidad o ficción?
Sin embargo, la historia está lejos de cerrarse. El abogado del artista, Mark Stephens, cuestionó varios elementos de la investigación y advirtió que revelar la identidad de Banksy violaría su privacidad y podría ponerlo en riesgo. También subrayó que el anonimato cumple una función social: permite a los creadores “hablarle al poder sin miedo a represalias”.
La reacción del público ha sido igualmente ambigua. En redes sociales, muchos usuarios expresaron escepticismo, recordando que esta sería ‘la quinta revelación’ en pocos años, mientras otros defendieron la idea de que la magia de Banksy reside precisamente en no saber quién es. “No quiero saberlo. Banksy es una leyenda”, escribió un usuario a través de la red social X, reaccionando a la noticia.
Expertos en arte añadieron otra capa a la discusión: si Banksy fuera realmente ‘un hombre ordinario’, eso no disminuiría su legado, sino que reforzaría su condición de ‘artista del pueblo’, alguien cuya obra se sostiene por su impacto social más que por su biografía.