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Betzabé y José Antonio, ¿también preocupados como Esteban?

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Betzabé y José Antonio, ¿también preocupados como Esteban?

Betzabé y José Antonio, ¿también preocupados como Esteban?

EL AGENTE 008

Es innegable que la percepción de que las autoridades de Durango no estaban haciendo su trabajo en materia de prevención y seguridad no solo ha recaído en el gobernador del Estado, Esteban Villegas Villarreal, sino también en los ayuntamientos locales con mayor población, específicamente en Durango y Gómez Palacio.

Aunque José Antonio Ochoa y Betzabé Martínez, alcalde y alcaldesa de los dos principales municipios del estado, han preferido guardar silencio ante los resultados de los operativos militares, la realidad es que los ciudadanos de ambas ciudades han comenzado a señalar de omisión a sus autoridades.

El decomiso de cientos de armas de alto poder, de autos de lujo y alta gama (varios de ellos con blindaje), explosivos artesanales, precursores químicos y droga, la recuperación de vehículos y propiedades robadas, así como la detención de agentes policiacos y notarios públicos, ha destapado una red de corrupción que también salpica a las autoridades locales.

GÓMEZ, CON ANTECEDENTES

En el caso de Gómez Palacio, esta situación no es nueva, pues apenas hace unos meses las fuerzas federales llevaron a cabo operativos conjuntos en La Laguna y Durango para la detención de Édgar "N", alias "El Limones", a quien se le acusaba de extorsionar a los empresarios laguneros con el pretexto de cobrar cuotas sindicales a favor de la CATEM.

Y aunque su zona de operación era predominantemente el municipio de Gómez Palacio, la alcaldesa Betzabé Martínez jamás se pronunció sobre las denuncias que las cámaras empresariales hicieron sobre las extorsiones a las que eran sometidos, todo con el pretexto de que "era un tema federal", no sin antes repetir el típico discurso de que sí existe coordinación con las autoridades de todos los órdenes. Ni siquiera un mensaje de apoyo para los afectados hubo.

Tras la captura de "El Limones", el que ya no pudo mantenerse ajeno al tema fue el Gobernador del Estado quien, durante una gira por La Laguna, al ser abordado sobre el tema, comentó que "todo era cuestión de que le hablaran" para evitar este tipo de delitos, lo que causó malestar entre el empresariado que llevaba meses denunciándolo públicamente sin respuesta alguna.

JOSÉ ANTONIO, EL GRAN AUSENTE

En el caso la capital del estado, ha llamado poderosamente la atención del silencio sepulcral de José Antonio Ochoa Rodríguez, el alcalde capitalino que no ha emitido ni siquiera un pronunciamiento público o algún comentario sobre todo lo que ha acontecido en su municipio tras la llegada de las fuerzas militares. Pareciera que no hay autoridad local.

Si bien es cierto que la competencia del delito de crimen organizado es federal, las autoridades estatales y municipales no pueden fingir demencia sobre todo lo que se ha decomisado, evidenciando que el control de la seguridad no les pertenece como lo presumen. Además, gran parte de lo decomisado se ha registrado en la mancha urbana, es decir, en la capital del estado donde se supone habría más vigilancia.

José Antonio Ochoa parece estar más preocupado por estar grabando videos para redes sociales en los que habla sobre intercambio de estampitas del Mundial, sobre torneos de futbol y otros eventos sociales y deportivos, que en tratar de dar certidumbre de seguridad a los capitalinos, quienes ven con preocupación que solamente las fuerzas federales son capaces de actuar.

Aunado a esto, el comunicado de la Coparmex en el que pidió a la sociedad civil organizada, cámaras empresariales, organismos y colegios de profesionistas a cerrar filas en defensa del Estado de Derecho, además de un enérgico llamado a "romper el silencio" para propiciar la seguridad y la justicia en Durango, viene a ser un duro golpe de realidad para los discursos que el Estado y Municipio presumen.

AMBOS, EN LA MIRA

A Toño Ochoa y a Betzabé Martínez les debe de preocupar bastante que la clase empresarial de sus municipios, encargada de generar inversiones y empleos, esté alzando la voz a la Ciudad de México para pedir ayuda ante la desconfianza que tienen en sus autoridades locales.

Ambos políticos tienen la mira puesta en el 2028, año en el que pretenden conseguir la candidatura a la gubernatura por su partido y, después, ir a una contienda en la que el duranguense emitirá votos de castigo muy marcado ante el sombrío panorama económico y de seguridad que existe en Durango.

Evadir uno de los principales problemas que enfrentan los duranguenses desde hace años no es la mejor carta de presentación para dos políticos que sueñan con tomar las riendas del estado en un futuro. A quienes les han asesorado que es mejor guardar silencio al respecto, se equivocan, porque hoy la sociedad en general exige a políticos que enfrenten los problemas, no que se escondan.

Las fuerzas federales vinieron a mover el escenario político y social de un tablero que, hasta hace unos meses, algunos pretendían repartirse a sus anchas. Todo cambió y seguirá cambiando, por lo que veremos si ambos munícipes siguen cerrando los ojos ante la realidad o prefieren tomar acciones como el pueblo se los demanda. Además, recuerden una cosa: la autoridad municipal es el eslabón más débil y por donde podría venir una gran sacudida.

Escrito en: VERDADES Y RUMORES autoridades, seguridad, fuerzas, Betzabé

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