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Brasil, ayer y hoy en el contexto de sus elecciones 2026

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Brasil, ayer y hoy en el contexto de sus elecciones 2026

JOSÉ FRANCISCO MEJÍA FLORES

El 4 de octubre de 2026, Brasil, enfrenta un enorme desafío con motivo de la celebración de sus elecciones presidenciales en las que se enfrentan fundamentalmente dos proyectos ideológicos contrapuestos. La continuación del progresismo social (Lula) o el regreso de la derecha (Bolsonaro). En primer lugar, la posible reelección del histórico, Luz Inácio Lula Da Silva (ochenta años). En segundo término, la también probable elección de Flavio Bolsonaro (cuarenta y cinco años), hijo del expresidente, Jair Bolsonaro. Están convocados a ejercer el voto cerca de ciento sesenta millones de brasileñas y brasileños. Veremos el nivel de abstención. La elección en Brasil será clave para fortalecer o debilitar al bloque progresista latinoamericano en donde México, es el otro fiel de la balanza.

Sin duda lo que suceda en Brasil será clave para el futuro de América Latina y su impacto en la zona se antoja decisivo de cara a los escenarios subsecuentes. El resultado y el desarrollo de la jornada electoral será particularmente seguido en las subregiones del continente: América del Norte, El Caribe, Centroamérica, la zona andina y el cono sur. Con lo sucedido en Brasil, cierra la jornada electoral latinoamericana del 2026. Para 2027 se tiene programada la elección intermedia en México y se anuncian comicios en Guatemala y El Salvador.

Ante ello, un breve ejercicio de memoria histórica puede contribuir a contextualizar un proceso clave en la balanza continental. Brasil se confirma como el país más poblado de Latinoamérica. En ese sentido Brasil y México captan poco menos de la mitad de la población total del espectro latino. Lo que sobredimensiona el resultado electoral del 4 de octubre del 2026.

En ese sentido no hace daño observar brevemente al proceso político brasileño durante un fragmento del siglo XX. Diferenciado por un régimen militar en el escenario de la Guerra Fría. Entre 1964 y 1985, Brasil, experimentó una dictadura que fracturó un proceso democrático que abrevó de la conclusión de la Segunda Guerra Mundial y del triunfo de los aliados. Se celebraron elecciones democráticas y resultó triunfador un ex ministro de quien quizá es la figura política brasileña más representativa de la primera mitad del siglo XX: Getulio Vargas, quien gobernó en diferentes fases de su vida el país amazónico a partir de 1930. El suicidio de Vargas en agosto de 1954, estremeció al continente. Vargas gozaba de una popularidad, dicen los expertos, sólo comparable a la ganada por Juan Domingo Perón en Argentina y Lázaro Cárdenas en México.

En ese sentido Brasil experimentó un proceso democrático sumamente llamativo entre 1956 y 1964 que, entre otras cosas, derivó en la creación y fundación de la ciudad de Brasilia. Monumento al desarrollismo latinoamericano. Lo que en México conocemos como el “Desarrollo Estabilizador”. Brasilia es la capital del país más poblado de Latinoamérica. Los arquitectos de ese proyecto fueron tres políticos que respetaron un orden republicano sustentado en el juego democrático. En primera instancia Juscelino Kubitschek, quien gobernó hasta principios de 1961. Janio Cuadros, quien dimitió en 1961 a tan sólo unos meses de asumir el poder y Joao Goulart, mejor conocido como “Jango”. Goulart sufrió un golpe de Estado en la primavera de 1964. Los tres expresidentes salieron al exilio y fue Goulart quien no pudo regresar. Murió en Buenos Aires, en el invierno de 1976, poco después del golpe militar a María Isabel Martínez, viuda de Perón.

A partir de 1985, la lista de presidentes brasileños está integrada por José Sarney,FernandoColordeMello,Itamar Franco, Fernando Henrique Cardoso, Michel Temer, Jair Bolsonaro y Dilma Rouseff, la única mujer al frente de esa responsabilidad. Lula Da Silva ha sido candidato en siete ocasiones y de ganar en esta ocasión asumiría por cuarta ocasión la presidencia. Es el político latinoamericano que, junto con el chileno Salvador Allende y el mexicano Andrés Manuel López Obrador, contendió en más de tres ocasiones por la máxima magistratura. Lula enfrenta en este 2026 una nueva candidatura. Si logra alzarse con el triunfo en esta etapa o en la segunda vuelta del próximo 24 de octubre, asumirá un nuevo gobierno en enero de 2027.

Lo cierto es que Lula es ya un histórico personaje que capta la atención permanente por su historia de lucha, resistencia, carisma y popularidad. Eso lo coloca como la figura política brasileña más reconocida desde su primera candidatura en 1989 y hasta la fecha. Ese mérito nadie se lo puede regatear.

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