
Foto: Caliente de Durango
Con una vida restante y el agua hasta el cuello, Caliente de Durango llegó al Walmart Park decidido a sostener la serie ante Sultanes de Monterrey. Con el 3-1 en contra, los dirigidos por Óscar Robles se plantaron con garra, buscando una victoria que obligara el regreso al Francisco Villa. Cada turno fue una pelea y cada pitcheo una apuesta por mantener viva la postemporada.
Los Fantasmas Grises impusieron condiciones
Sin embargo, la artillería fantasma embestía con ferocidad. Desde el primer rollo, Maikel Franco adelantó a los locales impulsando a Gustavo Núñez. El ataque regiomontano detonó en el tercer tramo con dobletes remolcadores de Sócrates Brito y José Cardona castigando la serpentina de Odrisamer Despaigne, lo que abrió una losa de cuatro carreras que amenazaba con sentenciar de forma prematura las aspiraciones duranguenses en suelo regio.
Fiel a su mística combativa, la novena rojinegra respondió en el cuarto capítulo. Leobaldo Piña encendió la mecha con extrabase al jardín izquierdo y la ofensiva despertó a batazo limpio; Estevan Florial y Reynaldo Rodríguez conectaron imparables productores consecutivos que hicieron rugir a la cueva visitante, acercando a Caliente 4-2 en el electrónico para devolverle el aliento y la fe a los dirigidos por Robles.
La reacción de los locales fue inmediata y aplastante. Josh Lester castigó al relevo con un batazo de dos esquinas en la baja de la cuarta entrada, mientras que en el quinto episodio Víctor Mendoza remolcó a José Cardona tras un audaz robo de almohadilla. La brecha se amplió a un pesado 6-2, apagando momentáneamente la rebelión duranguense que buscaba desesperadamente acortar las distancias en la pizarra.
Con honor, hasta el final del partido
El castigo regiomontano tomó tintes dramáticos en el sexto capítulo. Sócrates Brito timbró la registradora con un triple electrizante a la banda derecha y Omar Narváez le siguió con un doblete remolcador para elevar la ventaja a un duro 8-2. Incapaz de responder, la batería rojinegra cayó sometida ante el pitcheo sultán en el séptimo tramo, dejando la escena servida para el desenlace definitivo del encuentro.
Lejos de rendirse, Durango vendió cara la derrota en una agonía heroica. En el octavo rollo, Estevan Florial detonó un cuadrangular de dos carreras para encender la chispa rojinegra, y en la novena entrada, los batazos de Drew Stankiewicz y Víctor Márquez apretaron la pizarra 8-6. Sin embargo, el out final cayó sobre Jonathan Villar para sellar el triunfo regio. Con esta victoria, Sultanes de Monterrey amarra su boleto a la gran final, mientras que el sueño de Caliente ha terminado, cayendo de pie tras un combate memorable.