
Foto: Caliente de Durango
Con el primero asegurado, Caliente de Durango recibió a Sultanes en el Estadio Francisco Villa para la segunda parte de la serie con el ánimo desbordado. No solo buscaban amarrar la confrontación: una combinación de resultados podía darles el pase matemático a la postemporada. La mesa estaba puesta, el parque encendido y el juego prometía sabor a partido grande.
Los Fantasmas asustaron, pero el Rojinegro respondió
Sin embargo, el arranque congeló a la afición local. La ofensiva regiomontana embistió temprano y castigó los picheos iniciales para adelantarse 3-0 en el amanecer del juego. Pero Durango reaccionó rápido: un triple de Víctor Márquez y un elevated de sacrificio de Leobaldo Piña timbraron la primera rayita que encendió la chispa del regreso.
El empuje rojinegro no cedió. En la segunda entrada, un doblete de C.J. Hinojosa abrió la puerta para que Márquez igualara la pizarra a tres carreras con un imparable productor. La voltereta del 4-3 llegó en el tercer episodio, cuando Elier Hernández conectó batazo de dos esquinas y anotó tras un sencillo oportuno de José Carlos Ureña.
Durango demostró temple en la ofensiva
La ventaja local se amplió en el quinto capítulo aprovechando los descuidos regios. Hernández avanzó hasta la antesala por un error en tiro del serpentinero y cruzó el plato con elevado de sacrificio de Ureña para colocar el 5-3. Desde la loma, el relevo de Caliente tomó el control maniatando a la visita para mantener la ventaja.
El drama reservó su capítulo más vibrante para el tramo final. En la baja del octavo rollo, con la tensión a tope y dos outs en la pizarra, Daniel Johnson conectó un grosero triple al jardín derecho que mandó dos anotaciones al plato. Ese batazo abrió la brecha a un 7-3 que parecía la estocada definitiva para sellar el triunfo.
Monterrey se acercó, pero Caliente finiquitó
Sin embargo, la novena entrada fue un auténtico ataque de nervios. Los Fantasmas Grises vendieron cara la derrota y, tras un cuadrangular de tres carreras de Josh Lester, apretaron la distancia a un angustioso 7-6, colocando la del empate en la antesala.
Con el corazón en la garganta, Carlos Soto sacó un rodado a primera base para el out veintisiete. Cayó el telón, el partido terminó y Caliente amarró el agónico triunfo, firmando su séptima serie consecutiva para poner a todo Durango a soñar en grande.