
¿Cambiará la política migratoria de Trump tras Minneapolis?
Las nuevas encuestas muestran que el apoyo a las deportaciones masivas del presidente Trump se desplomó tras las trágicas muertes de dos ciudadanos estadounidenses en manos de agentes de inmigración en Minnesota. Pero de allí a que Trump cambie su política migratoria hay un largo trecho.
Hay varias razones por las que Trump probablemente no dará marcha atrás en su línea dura en materia migratoria, a pesar de que esa política es cada vez más impopular, se basa en falsedades y es económicamente contraproducente.
En primer lugar, la inmigración es el principal, si no el único, tema que mantiene unida a su base política.
El movimiento MAGA de Trump está cada vez más dividido por la hiperactividad política del presidente -ya sea en Venezuela, Irán, Groenlandia o Canadá-, su reticencia a revelar los archivos del depredador sexual convicto Jeffrey Epstein, y la abierta simpatía de algunos de sus miembros por Adolf Hitler.
Además, el Partido Republicano de Trump está dividido por los aranceles del presidente, la intervención del Gobierno en las empresas privadas y los intentos de socavar la independencia de la Reserva Federal. Todo eso va en contra de los principios tradicionales de los republicanos a favor del libre mercado.
Es poco probable que Trump destruya el principal pilar de la unidad de su partido en momentos en que necesita motivar a su base antes de las elecciones legislativas de noviembre.
La segunda razón por la ofensiva antiinmigración de Trump probablemente no se detendrá es que la Agencia de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) acaba de recibir un presupuesto gigantesco de 75 mil millones de dólares.
ICE ahora tiene un presupuesto mayor que la CIA y el FBI juntos. Recientemente ha contratado a 12,000 nuevos agentes. Tendrá más dinero y personal que nunca para continuar con su campaña de arrestos y deportaciones sin temor a recortes presupuestarios del Congreso.
En tercer lugar, aunque Trump habló de retirar a algunos de los 3,000 agentes federales que envió a Minneapolis, la historia reciente sugiere que podría tratarse de una retirada táctica, más que un cambio de política.
Aaron Reichlin-Melnick, un abogado del American Immigration Council, un grupo de defensa de los inmigrantes, me recordó que ya hemos visto repliegues temporales de Trump después de enfrentamientos parecidos en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva Orleans.
"Dan unos pequeños pasos atrás, y a las pocas semanas vuelven a empezar sus deportaciones masivas a toda velocidad", se me señaló.
Algunos argumentan que la trágica muerte del enfermero Alex Pretti a manos de agentes de inmigración en Minneapolis y el posterior descenso de la popularidad de Trump obligarán al presidente a reconsiderar su política migratoria.
Una encuesta de Reuters/Ipsos del 26 de enero muestra que solo el 39% de los estadounidenses aprueba la gestión de Trump en materia de inmigración, frente al 50% de hace un año. Pero un análisis más detallado de las encuestas resulta aún más revelador: un sólido 55% de los republicanos todavía apoya el aumento de la financiación de ICE, según una encuesta de YouGov.
Trump solo cambiará su política migratoria cuando haya una cantidad suficiente de republicanos que no se opongan únicamente a las tácticas del ICE, sino a su narrativa sobre las deportaciones masivas.
Trump dijo durante su campaña presidencial que iba a deportar principalmente a los indocumentados que han cometido crímenes. Sin embargo, el 73% de las detenciones recientes de ICE han sido de personas sin antecedentes penales, según un estudio del Instituto Cato basado en datos oficiales.
Contrariamente a la propaganda del Gobierno, ICE ahora está arrestando principalmente a inmigrantes que son gente honesta y en muchos casos estaban legalmente en el país tramitando su estatus de residencia.
En resumen, lo que pasó en Minneapolis fue un desastre propagandístico para la Casa Blanca, pero no ha cambiado el problema de fondo. Mientras la inmigración siga siendo la causa que unifica al Partido Republicano, la maquinaria de deportación masiva de Trump seguirá funcionando.
A menos que más republicanos empiecen a cuestionar las falsas premisas de la política migratoria del Gobierno, es probable que siga la demonización de los inmigrantes, y que haya más tragedias.