
'Cero excusas para invertir'
La frase (¿clamor?) es de la coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización, Altagracia Gómez, durante la presentación de la estrategia del gobierno para simplificar trámites de inversión ante un grupo de empresarios.
Y es que la presidenta Sheinbaum lo tiene claro: para México es indispensable encender los motores de la economía y fomentar el crecimiento del Producto Interno Bruto. Sin embargo, la mandataria debe de tener también claro que por temas políticos y doctrinarios ha dinamitado la confianza de los inversionistas.
El 30 de abril pasado, el INEGI dio a conocer los datos preliminares del crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, el cual mostró un descenso de 0.8%, lo que a su vez reflejó retrocesos de 1.4% en las actividades primarias, de 1.1% en actividades secundarias y de 0.6% en actividades terciarias o servicios.
De igual forma, el Indicador Mensual de la Actividad Industrial cayó 0.6% en el mes de marzo, lo que representa un decremento de 1.2% durante el primer trimestre del año. Finalmente, el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) mostró un estancamiento, con relación al mes de febrero, presentando un 0.5% de crecimiento anual.
El resultado complejo de estos indicadores motivó a una reacción en Palacio Nacional, para evitar que se repita un año con crecimiento menor a un punto del PIB.
A inicios de mes se presentó una actualización del llamado Plan México con acciones que pretenden acelerar las inversiones, simplificar trámites en sectores con potencial productivo e implementar una ventanilla única que autorizará inversiones de manera inmediata, así como brindar certeza jurídica para no caer en la doble tributación.
Es verdad que durante el primer año de gestión de una Administración es común que se tenga un mal desempeño en lo económico por la incertidumbre, por una demora en el ejercicio del gasto público, por mencionar algunos factores. Pero en este caso, es indudable que en mucho tiene que ver el deterioro institucional del país, promovido por Ya saben Quién, ante su empecinamiento por concretar el llamado Plan C, para fortalecer al poder Ejecutivo, desaparecer órganos autónomos y la construcción de un Poder Judicial a modo, sin independencia. A esto hay que agregar la aprobación de leyes para aumentar el salario mínimo, reducir las horas de trabajo, dar más vacaciones. Todo esto junto es un cocktail que termina por inhibir la inversión y la creación del empleo formal.
Se dice, y con razón, que la inversión es la semilla del crecimiento. A menor inversión, menos capacidad instalada, menos renovación tecnológica y, por consiguiente, menos producción. La Secretaría de Hacienda ha diagnosticado que la baja productividad, alta concentración en industrias que no fomentan innovación, y la poca integración de las pymes en las cadenas de suministro de las grandes compañías han limitado las inversiones.
Lo cierto es que la inversión suele anticipar el comportamiento futuro de la economía. Sin ella no se puede aspirar a tener un crecimiento sostenido (AMLO prometió que creceríamos a 4% anual y terminó promediando 0.8%), generación de empleo formal y mayor recaudación fiscal.
El gobierno de México se deberá de esmerar en construir una autonomía regulatoria, contar con contrapesos reales al poder Ejecutivo, y brindar certeza jurídica si aspira a crecer en lo económico. Por eso la importancia de recibir inversión. Con ella, se puede construir un futuro más próspero.