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El Viking Stadion de Stavanger acogió una jornada verdaderamente memorable en la fecha 2 de la UEFA Champions League 2026-27, donde Viking FK y Bayern Múnich igualaron 3-3 en un choque electrizante. El conjunto noruego llegó a la cita golpeado tras caer ante el Stuttgart en su debut continental, mientras que el coloso alemán arribaba exultante e impulsado por su victoria previa sobre el Bodø/Glimt.
Primer Tiempo
El encuentro arrancó con un sacudón absoluto en el primer minuto de juego: el capitán Zlatko Tripić ejecutó un servicio preciso y Gianni Stensness definió con frialdad para colocar el sorpresivo 1-0. Desconcertado por la intensidad del cuadro local, el Bayern intentó adueñarse del balón bajo el mando de Joshua Kimmich, pero careció de la profundidad necesaria frente al ordenado bloque defensivo escandinavo.
Cuando la visita buscaba acomodarse, el Viking propinó un segundo zarpazo al minuto 37. En una transición rápida, Erik Botheim habilitó sutilmente a Peter Christiansen, quien venció la resistencia del guardameta Jonas Urbig con un disparo certero para sellar un 2-0 sensacional antes de marchar al descanso.
Segundo Tiempo
Para el complemento, Vincent Kompany buscó reaccionar moviendo el banquillo con los ingresos de Dayot Upamecano, Alphonso Davies e Ismael Saibari. La respuesta bávara no se hizo esperar: al minuto 53, Harry Kane ejecutó con maestría un penal sancionado tras revisión del VAR por mano de Kristoffer Haugen. Solo seis minutos después, el propio Kane conectó de cabeza un centro de Konrad Laimer para decretar el empate 2-2.
La remontada alemana se consumó al minuto 70 cuando Luis Díaz sacó un disparo raso dentro del área para colocar el 2-3. Sin embargo, el partido dio un vuelco dramático en el minuto 73 tras la expulsión de Michael Olise por segunda tarjeta amarilla. Con un hombre de más, la escuadra nórdica quemó sus naves e hizo ingresar al atacante Herman Haugen en busca de la hazaña.
El heroico esfuerzo local encontró su premio al minuto 89. Nuevamente Tripić envió un centro con pincel al área y Herman Haugen conectó un cabezazo fulminante para firmar el 3-3 definitivo. Este histórico empate representa un batacazo gigante en Europa, donde las seis atajadas de Arild Østbø y el carácter indomable del Viking desnudaron las grietas de la potencia bávara.