
China: ¡A las tierras raras!
Las llamadas “tierras raras” son indispensables para la elaboración de productos de alta tecnología. China es el país con mayor número de yacimientos de estos minerales y tiene la capacidad de influir significativamente en la producción, exportación y precios internacionales de mercancías que contienen una amplia variedad de tecnologías; es por esto que se ha desarrollado una política comercial estratégica en torno a las tierras raras, lo que le ha valido una demanda comercial en la OMC por parte de Estados Unidos, Unión Europea y Japón.
Esto lo publicó en 2014 el Centro de Estudios China México, de la UNAM, en Cuadernos de Trabajo del Cechimex, en el artículo “Las tierras raras: un sector estratégico para el desarrollo tecnológico de China”, del profesor-investigador José Ignacio Martínez Cortés, y de la internacionalista Alma Viridiana del Valle Giles.
En sus conclusiones decían: El control de las exportaciones de tierras raras es una estrategia para adquirir patentes en el campo de la extracción y transformación de estos elementos. En realidad se trata de un fenómeno complejo, porque intervienen tres elementos: “un cambio en el modelo de desarrollo de la República Popular China, un control de derechos de la propiedad intelectual y una serie de cuestiones estratégicas militares y civiles; todos en un contexto de intensa competencia internacional”.
La Política Comercial Estratégica que protege la industria de tierras raras -añadían- es una manifestación del poder nacional de la República Popular China. La fuerza de este poder reside en su crecimiento económico y su característica principal es la de un Estado fuerte que desarrolla un mercado altamente competitivo. Entre los factores que lo determinan, geografía e inversión pública en infraestructura básica y tecnológica son clave para comprender el éxito de esta política.
Con base en un estudio de 2013, hacían una nueva referencia en 2014: El Banco Mundial, en la publicación “China 2030. Building a Modern, Harmonious, and Creative Society” afirma que este país está decidido a convertirse en una potencia global e innovadora para el año 2020. Para lograrlo se ha enfocado en la protección de las siguientes industrias estratégicas: energías renovables, biotecnología, tecnologías de la información, industria de gama alta y alta tecnología, mismas que son consideradas por este organismo internacional como “los principales sectores del futuro crecimiento económico”. Debido a que las tierras raras son indispensables para el desarrollo de estas industrias -advirtieron-, China no dejará de protegerlas, pues representan una fortaleza para la extensión de su poder nacional.
Las preocupaciones de los principales países dependientes de este suministro (Estados Unidos, Japón y la Unión Europea) -dijeron en 2014- crecen cada vez más ante el aumento del consumo de China de estos metales y las restricciones a las exportaciones que ha impuesto sobre estos a través de cuotas y aranceles. Con esta política de restricción, principalmente de disprosio, terbio, tulio, lutecio, itrio, se presume que China quiere una industria de tierras raras amplia y totalmente integrada, en la cual las exportaciones de materiales de valor agregado sean primordiales, de ahí que surgiera el interés chino por construir reservas estratégicas para tener mejor control sobre oferta y precios mundiales.
Eso en 2014. En 2026, China descubre el mayor yacimiento de tierras raras del mundo.
El yacimiento minero de Maoniuping se sitúa en Sichuan.
Ahí se confirmó la existencia de 9,67 millones de toneladas de óxido de tierras raras; un incremento de 300% respecto a las reservas que se conocían hasta ahora.
Las tierras raras son un grupo de 17 metales o elementos químicos que comprende los lantánidos: cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutesio; más escandio, itrio y lantano.
Entre los principales usos de las tierras raras destacan los catalizadores de automóviles, la refinación de petróleo, fósforos para la televisión en color y pantallas planas (teléfonos celulares y laptops), imanes permanentes (que contienen neodimio, gadolinio, disprosio y terbio para numerosos componentes eléctricos, electrónicos y generadores para turbinas eólicas), baterías recargables para vehículos híbridos y eléctricos, además de numerosos dispositivos médicos y sin dejar de lado que existen importantes aplicaciones en el campo militar, tales como motores de aviones de combate, sistemas de misiles de orientación, satélites de defensa antimisiles y espaciales y sistemas de comunicación.
Estos minerales son materiales básicos de importancia estratégica para la economía, la vida cotidiana, la industria de defensa y de alta tecnología.
De ahí que su producción se considere indicador de la fuerza de un país.
Ante esto -decían los investigadores Martínez y Del Valle en 2014- es comprensible que en China las tierras raras (denominadas minerales especiales en sus políticas) cuenten con un sistema industrial completo que comprende todos los eslabones de la producción: exploración geológica, minería, preparación, fundición, proceso y utilización.
“Se ha establecido un gran número de minas grandes, medianas y pequeñas, así como plantas de fundición de minerales, extracción y procesamiento de materiales que producen grandes variedades de productos de tierras raras. Además, se ha desarrollado un conjunto de tecnologías únicas de fundición en el mundo. Esta industria inició después de la fundación de la República Popular China, y hoy es país líder en el mundo en términos de reservas, producción y exportación de productos de estos elementos estratégicos”.
Aunque habrá que advertir que el yacimiento chino descubierto en 2026 contiene también barita, imprescindible en extracción de petróleo y gas -para estabilizar pozos y evitar reventones-, sin la cual incluso el fracking quedaría paralizado...
@kardenche