
Consejos de un nutriólogo para mejorar la alimentación
Cambiar la forma de comer suele figurar entre los propósitos más repetidos cada año, pero también entre los más difíciles de mantener. Entre horarios acelerados, antojos y la falta de organización, construir hábitos saludables puede parecer una meta lejana. Sin embargo, para el nutriólogo duranguense Miguel Güereca, el éxito no depende de medidas extremas, sino de una estrategia clara, realista y sostenible.
“La realidad es que no es para nada fácil cambiar y mejorar los hábitos alimenticios, esto podría ser de las cosas más complejas de lograr en la vida”, explica el especialista, quien asegura que el primer paso para lograr una transformación duradera es definir con precisión qué se quiere alcanzar.
UNA META QUE SE PUEDA MEDIR
Antes de pensar en dietas restrictivas o rutinas extenuantes, Güereca recomienda establecer un objetivo concreto. Perder peso, aumentar masa muscular o simplemente mejorar la salud son metas válidas, pero deben traducirse en cifras y tiempos alcanzables.
“Si yo peso 85 kilos y quiero lograr pesar 75 kilos, este sería un buen objetivo. De aquí partiré: ¿cuántos kilos debo bajar? 10 kilos; este será nuestro objetivo real”, señala.
A partir de ahí, sugiere dividir el proceso en etapas manejables. En lugar de buscar resultados rápidos, apuesta por avances progresivos que puedan sostenerse en el tiempo.
UN CAMBIO A LA VEZ
Uno de los errores más frecuentes es intentar modificar todos los hábitos al mismo tiempo. Según el especialista, comenzar una dieta, inscribirse al gimnasio y cambiar la rutina diaria de golpe suele generar frustración.
Por ello, propone dedicar las primeras semanas exclusivamente a mejorar la alimentación y, una vez consolidado ese hábito, incorporar la actividad física. La adaptación gradual permite que el cuerpo y la mente asimilen mejor los cambios y aumenta las probabilidades de mantenerlos a largo plazo.
“Está comprobado científicamente que es menos probable cumplir con dos cosas cuando se inician al mismo tiempo; es mejor adaptar al cuerpo a una sola tarea nueva”, afirma.

LA ORGANIZACIÓN HACE LA DIFERENCIA
Más allá de la fuerza de voluntad, la planificación juega un papel fundamental. Preparar alimentos con anticipación, organizar colaciones y tener listas las comidas de la semana puede evitar decisiones impulsivas cuando el tiempo escasea.
El especialista recomienda dedicar algunas horas durante el fin de semana para adelantar tareas sencillas, como cortar fruta, almacenar porciones o planear menús. De esta manera, las opciones saludables estarán disponibles cuando se necesiten.
EL HÁBITO DEL MOVIMIENTO
Para quienes ya realizan actividad física o planean comenzar, la recomendación es encontrar un horario compatible con la rutina diaria y respetarlo tanto como sea posible.
“El mejor horario para que entrenes es el que mejor se adapte a tu día”, comenta Güereca, quien advierte que forzar tiempos poco realistas puede convertirse en una barrera para la constancia.
La clave está en construir una rutina sostenible, no en seguir modelos difíciles de mantener.
ACOMPAÑAMIENTO PROFESIONAL
Aunque internet ofrece miles de consejos sobre nutrición y ejercicio, el especialista subraya la importancia de buscar orientación profesional. Un plan personalizado permite atender necesidades específicas, establecer metas realistas y reducir riesgos asociados con dietas o entrenamientos inadecuados.
La combinación de una alimentación equilibrada, actividad física regular y acompañamiento especializado sigue siendo, según Güereca, la fórmula más efectiva para mejorar la salud y la calidad de vida.
“La solución es real y todos pueden lograrlo, con tiempo, esfuerzo, paciencia, dedicación y constancia”, concluye.
