
Foto: ESPN / EFE
David Benavídez consolidó su posición como una de las figuras más dominantes del boxeo contemporáneo al noquear a Gilberto 'Zurdo' Ramírez la noche del sábado en la T-Mobile Arena. Tras adjudicarse los títulos de peso crucero de la AMB y la OMB, el 'Monstruo Mexicano' utilizó el micrófono para reactivar la demanda que ha marcado su carrera en los últimos años: un enfrentamiento directo contra Saúl 'Canelo' Álvarez, quien presenció el combate desde la primera fila.
El desempeño de Benavídez fue una exhibición de poder y precisión técnica. A pesar de subir 25 libras para este compromiso, el púgil de Phoenix no sacrificó velocidad, logrando derribar a Ramírez en el cuarto episodio antes de sellar el triunfo definitivo en el sexto. Benavídez conectó el 46.2% de sus golpes totales y un abrumador 56.8% de sus impactos de poder, dejando al mazatleco sin respuesta ante el volumen de fuego recibido.
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¿Un enfrentamiento de ensueño?
La narrativa de la noche cambió drásticamente durante la entrevista post-combate. Ante una audiencia que abucheó a Álvarez cada vez que apareció en las pantallas, Benavídez lanzó un reto abierto: “Veo a Canelo en el edificio. ¿Quieren ver esa pelea?”. El ahora bicampeón en distintas divisiones enfatizó que está dispuesto a bajar nuevamente a las 175 o incluso a las 168 libras para concretar el duelo más solicitado por la afición.
La presencia de Saúl Álvarez, portando una vestimenta alusiva a Jaime Munguía, añadió una capa de tensión al evento. No obstante, el equipo del tapatío ha mantenido una postura hermética. Reportes recientes sugieren que Álvarez ya tiene un acuerdo preliminar para enfrentar al francés Christian Mbilli el próximo 12 de septiembre en Riad, Arabia Saudita. Esta situación, sumada a las declaraciones de Eddy Reynoso calificando el pleito contra Benavídez como "una opción muerta", intensifica el debate sobre la legitimidad de las defensas del campeón indiscutido.
El futuro inmediato de las negociaciones dependerá de la presión ejercida por los organismos internacionales y los fondos de inversión saudíes. Mientras el entorno de Álvarez prioriza combates de menor riesgo técnico en el corto plazo, el ascenso de Benavídez en los rankings de peso crucero y semipesado lo coloca en una posición donde evitarlo resulta cada vez más costoso para el legado de la máxima estrella del boxeo mexicano.
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